Los grandes bonificados

En materia de decisiones financieras u operaciones cambiarias tengo una puntería fatal. En ese aspecto soy de los que cuando compran un circo los enanos crecen. Es decir, en una o dos ocasiones, cuando se me ocurrió invertir con la esperanza de lograr un beneficio, perdí todos mis ahorros. De paso, cada vez que alguna institución financiera quiebra, se lleva un familiar mío entre los cachos, pues la mala leche monetaria corre en la familia.

Sin embargo el fervor revolucionario, unido a la confianza en el país me impulsaron a adquirir bonos de Pdvsa, operación que no comprendo a cabalidad, pero considero segura por tratarse de una empresa roja rojita que emite bonos bonitos.

Así pues invertí mis churupos a pesar de las predicciones de los economistas que juran que el consorcio criollo está en ruinas, aunque reconocen que produce dólares como nunca antes en su historia.

Por otra parte mis contactos con la alta sociedad civil me informan que la flor y nata guarimbera se encuentra enfurecida por los bonos de la petrolera nacional. La furia se debe a que, a pesar de todo su odio hacia la empresa, tuvieron que salir corriendo a comprarlos para ganarse unos reales sin trabajar ni correr riesgos.

La combinación consiste en conseguir testaferros dispuestos a prestar el nombre para obtener un cupo de 5 o 10 mil dólares al cambio regulado de Bs. 2.150,00 por. Apenas obtengan los bonos éstos serán revendidos de inmediato y, según la fórmula de moda, le reconocerán un porcentaje mínimo al falso comprador, para lucrarse con la diferencia que, según los montos invertidos, puede sumar muchos millones.

Desde luego no me molesta la prosperidad ajena y menos aún en este caso, cuando, sin violar la ética puedo salir beneficiado. Lo que francamente me disgusta es que sigue siendo cierto que el que tiene más saliva traga más harina y las operaciones diseñadas para beneficiar a los pequeños ahorristas enriquecen a los mismos potentados de siempre.

Éstos, por su parte, van pa’l cielo lamentándose a moco tendido.

P.S.: Aunque es distinto, le ruego a alguien del IVSS que me ayude a averiguar por qué mi cédula no aparece en sus listados.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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