Arte guerrera y arte pacífica

El arte guerrera tiene su fondo al miedo, y, el arte pacífica tiene su fondo al miedo. La síntesis del arte guerrera y el arte pacífica es el miedo. El miedo, la síntesis entre la tesis y la antítesis. El miedo, el medio aristotélico profundo entre el exceso y el defecto de la Gran Moral Aristotélica. El miedo, el medio aristotélico profundo entre el tercio excluso y el término incluso del Tratado Lógico Organon Oxímoron Aristotélico. Si el miedo es síntesis, ha de tener su cuartel convite cívico mílite, o sea, el trecho estrecho arrecho desde donde ha de darse el golpe feroz cesarvallejoiano de la sustitución de los entes definidos por sus definiciones, hacia un nivel superior de nuevas conceptualidades del miedo. El miedo es equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático. El miedo síntesis hegeliana marxista de la tesis y de la antítesis, del arte guerrera y del arte pacífica.

Con digresión y sin digresión, la tesis y la antítesis, el arte guerrera y el arte pacífica, oxímoron extremos tócanse, hemos oído decir a los pueblos, y a los habladores, desde la noche de los tiempos tan feliz macario bendito expresivo, que los extremos se tocan, y, que la misma filosofía la ha tenido en su regazo seno cenáculo circular tabla redonda, mas y más, lo que el vulgo y la filosofía, no dijeran nunca en que parte tocáranse tales atributos dialécticos escolásticos extremistas repugnantes. Sócrates si lo sabía, y, lo hacía en la diagonal contrarrecíproca del cuadrángulo rectángulo euclidiano, desde ahí, montado en sus trece, Sócrates llegaba a su verdad profunda, que es como decir como tiénese dicho, el medio miedo culillo. Aun y aún, Pitágoras, también lo sabía, y teníalo que los extremos, tocábanse en la hipotenusa del triángulo rectángulo euclidiano del que naciera su famoso teorema escolástico bachillerato escuela, y, que los superiores resultados proporcionales congruos, era la optimalidad ortogonal pitagórica. Y, como tiénese dicho, Sócrates, hacía uso de la reductio ad absurdum con que Sócrates desde su slash diagonal contrarrecíproca, pegábase a los sofistas, y, a los manipuladores disfraces mendigos miedosos medrosos, que tenían al miedo medio medroso como su síntesis. Mas y más, Aristóteles escondiera el medio miedo medroso, de Pitágoras y de Sócrates, por siglos. El medio miedo medroso entre el exceso y el defecto de la Gran Moral Aristotélica. El medio miedo medroso del Tratado Lógico Organon Oxímoron Aristotélico. La tesis y la antítesis, el arte guerrera y el arte pacífica, extremos que tócanse en el mero medio miedoso medroso.

Con digresión y sin digresión, y, pensar cuantas veces pasaría la aguja de tejer la famosa manta penelopeiana por el medio miedo medroso del tejer y del destejer. Penélope, tejía de día y destejía de noche, con que con la aguja mareaba y engañaba a sus pretendientes en Palacio, eso duraría veinte años, en que no sucumbiera a las petitorias de los enemigos de Ulises, que no pudieron penetrar y saber el pensamiento y condición de tan preciada dama, puesto que ella aferrábase en sus trece y afirmábase en la aguja al medio miedo culillo entre el arte guerrera y el arte pacífica de Ulises, su marido.

Con digresión y sin digresión, el arte guerrera y el arte pacífica tienen a su medio miedo culillo. Y, ese miedo medio culillo, ha de verse siempre, Penélope lo expreso en su aguja. Y, el medio miedo culillo de los casos límite contradictorios caliginosos complementarios congruos, el arte guerrera y el arte pacífica, lo ha sentido Donald Trump ante Joe Biden, en las elecciones del tres de noviembre, de San Martín, y ¡San Martín! Del Tigre Eduardo Fernández, y, que aun y aún, no se sabe quién ha ganado oficialmente las elecciones en EEUU. Ese medio miedo culillo fundillo fondillo, es borroso, pues tiene gradientes distintos variados en cada quien, así sea el mas y más corajudo cojonudo chavista, el culillo es liberal libre libertario liberado de limitaciones como las caguetas de Sancho Panza ante las arremetidas del Caballero de la Triste Figura, Don Quijote de la Mancha, entre la locura y la cordura. Mas y más, ese medio miedo culillo, entre la locura y la cordura, es determinante y decisivo a la hora de la toma del camino y del comido comino entre el arte guerrera y el arte pacífica.

Con digresión y sin digresión, el arte guerrera y el arte pacífica, hemos de llevarlo, tanto como lo consciente y lo inconsciente, y, el superior resultado proporcional, la optimalidad ortogonal pitagórica, en el trecho estrecho arrecho del dicho y del hecho, es tanto como el medio miedo culillo, es la síntesis entre la tesis y la antítesis, es unidad de contrarios entre el arte guerrera y el arte pacífica.

Con digresión y sin digresión, Penélope, hubo de sentir ese medio miedo culillo, en aquella seca aguja temblorosa extraordinaria del tejer y del destejer del arte guerrera y el del arte pacífica. Tanto que se ha de pensar que el doctor Escarrá, sintiólo en el momento del debate por TELEVEN el día jueves 19 de noviembre, cuando el señor Brito, en su medio miedo culillo, robábale el respeto ilustrado constitucional.

Con digresión y sin digresión, la doctora Cilia Flores y la doctora Iris Valera, aun y aún, a buen seguro que han de tener su medio miedo culillo el próximo jueves 24/11/2020, la víspera de Santa Catalina, día del debate, en que los caballeros de la oposición creen que van a comérselas fácilmente como San Lucas. Y, quién en este mundo hay que se ufane que el medio miedo culillo fondillo no le toca el fundillo bolsillo, ninguno, por cierto. Y, es por lo que el arte guerrera y el arte pacífica, lo llevamos por dentro tanto como lo consciente y lo inconsciente del torbellino de ideas de la dinámica de grupos de Cirigliano y Villaverde, que los moderadores de los debates han de leer, porque la síntesis hegeliana marxista es de ellos, y, que el pueblo, la síntesis de Hegel y de Marx, la tiene clara en cada debate, y, que los moderadores de los debates no han de estar por debajo y por encima del soberano, esto es, finalizado el debate, han de dar la conclusiva sintética intelectual de la tormenta fogosa ideal, que es lo que va para la nueva Asamblea Nacional.

Con digresión y sin digresión, el arte guerrera y el arte pacífica con su medio miedo culillo, es capaz de geometrías significativas conmovedoras, y, que por obra del feliz macario bendito, resérvanselo los poetas, y, en que en huida evasiva fuga irresponsable, refúgianse en el rincón de la palabra, en que la salvación labran, pues la irresponsabilidad del poeta, es sin, demostrar argumentar razonar, (DAR), nada a Odiseo Nadie Ulises (ONU).

Si el arte guerrera y el arte pacífica son casos límite contradictorios caliginosos complementarios congruos. Entonces sea dicho que el arte guerrera y el arte pacífica han de tener al medio miedo culillo fundillo fondillo como el medio aristotélico profundo del exceso y del defecto de la Gran Moral Aristotélica, y, el medio aristotélico abisal del tercio excluso y del tercio incluso del Tratado Lógico Organon Oxímoron Aristotélico. Ergo vergo sea dicho que el medio miedo culillo fundillo fondillo de los aspectos límbico antagónicos ambiguos, el arte guerrera y el arte pacífica, es la mismísima verdad socrática profunda, es la mismísima verdad pitagórica abismal, es la mismísima verdad aristotélica abisal, es la mismísima verdad cortazariana profunda, es la mismísima verdad ramossucreiana golondrina andarina peregrina cantarína socrática.

 



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Miguel Homero Balza Lima


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