La Reafirmación de la Soberanía Popular: clave para resolver la crisis

"Creo en los Poderes Creadores del Pueblo"

Aquiles Nazoa

Podemos sintetizar la situación actual de Venezuela caracterizándola como la profundización de una crisis social compleja, determinada fundamentalmente, aunque no exclusivamente, por una profunda crisis política e institucional que es el reflejo de una falta de liderazgo político (responsable, coherente y democrático) y por la preeminencia de una forma agotada y arcaica de hacer política que hasta los momentos solo ha servido para que las cúpulas y los intereses que en ella operan y se expresan, sean los que impongan las reglas de juego, ajenas al interés nacional.

Esta situación nos ha venido conduciendo al punto dilemático entre la posibilidad de una salida política que nos puede llevar a una guerra o a lograr un cambio en el marco democrático, pacifico, soberano y constitucional.

Como no es nuestra intención ni vocación abonar al escenario de la guerra, oriento entonces mis esfuerzos y energías al tema de la PAZ, y para que ello no se quede en una entelequia (simplemente en buenas intenciones) la defino en esencia como: un proceso que se va logrando por la confluencia de diversos actores que parten del hecho de reconocerse y reconocer al otro, comprendiéndolo como un ser complejo, diferente, que tiene y expresa una parte de la verdad, que no es un enemigo al que hay que exterminar. Las experiencias históricas que ha tenido el país durante el siglo XIX y XX, donde después de guerras y de profundos conflictos políticos, han terminado en pactos, acuerdos (armisticios) nos proporcionan un enriquecedor aprendizaje (bueno y malo en función de alcanzar la paz)que nos lleva a reflexionar que a esta difícil y dolorosa crisis que atraviesa el país, podemos sacarle provecho para ser mejores y construir el camino colocando en primer lugar la búsqueda del bienestar necesario, que en silencio pero también a gritos está pidiendo el pueblo venezolano.

No se trata de reeditar el Pacto de Punto Fijo, porque como sabemos; "de aquellos polvos es que vienen estos lodos", el cual terminó en un acuerdo de cúpulas excluyendo a una parte importante de los actores políticos, lo que en cierta forma sirvió de caldo de cultivo para la lucha armada y para la instauración de un Estado violador de los derechos humanos, pues no. La construcción de la PAZ hay que verla tomando como premisas: en primer lugar como un proceso que se va construyendo, por lo tanto no se puede decretar, en esa construcción hay que tender y reconstruir muchos puentes para regenerar el tejido político, social y económico y, por ende, la confianza en el país y en sus instituciones. En segundo lugar, nada, absolutamente nada, que vaya abonando insumos para la paz, se puede considerar como redundante y en tercer lugar; ningún actor político puede quedar fuera de los acuerdos y negociación a los que se llegue.

Estamos transitando por tiempos de disrupción, lo que significa que estamos en presencia de que puede ocurrir un punto de inflexión en la dinámica política del país, el cual puede cambiar para bien o para mal el rumbo de la terrible realidad que vivimos. Aspirar y trabajar para que las cosas cambien para bien del país, a mi modo de ver, implica enfrentar el desafío que como pueblo tenemos por delante cuyo eje está en lograr que la necesaria reinstitucionalización de Venezuela, como punto central para salir de la crisis, se fundamente en el fortalecimiento de la soberanía popular, es decir, en la democracia participativa y protagónica. En este sentido, hoy más que nunca, considero necesario darle contenido ideológico y político a la consulta popular. Se trata de involucrar al principal actor como lo es el pueblo venezolano, en el cual reside intransferiblemente la soberanía popular, para que cualquier decisión o acuerdo derivado de las negociaciones surgidas entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición (AN) sea o bien consultadas o refrendadas por el pueblo mediante consulta popular. Ello permitiría ir abonando a la construcción de la paz, porque en primer lugar no quedaría nadie excluido de las decisiones que se tomen y aunque las dialoguen los actores políticos en pugna, no sería simplemente un pacto de cúpulas. En segundo lugar, incorporaríamos más insumos para la paz rescatando el valor del voto como instrumento democrático para los cambios políticos y en tercer lugar, daríamos una demostración al mundo, lo que impediría las apetencias imperiales sobre una Venezuela destruida como posibilidad, de que los asuntos de nuestro país lo resolvemos los venezolanos y sobre todo mediante la reafirmación de la SOBERANIA POPULAR.



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Oly Millán Campos

Economista (UCV) y exministra del Ministerio para la Economía Popular (2006). Integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la CRBV y de la Plataforma Contra el Desfalco a la Nación

 omillancam@gmail.com      @angelicamcampos

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