El pez, ¡muere por la boca!

Venezuela tiene hambre, pero no una hambruna como la quieren hacer ver en el mundo a través de los llamados "fake news" o falsas matrices noticiosas creadas en las redes sociales y medios informativos manipuladores. En nuestra tierra hay una realidad con hambre de paz, hambre de justicia y hambre de progreso y, como peces en el agua, nadamos unidos en cardumen haciendo fuerza en masa para evitar al enemigo que nos quiere atrapar y comer, aunque entre nosotros, existen algunos peces inocentes que van tentados tras un anzuelo con insectos para ser engañados, capturados y comidos, en este caso, por nuestro enemigo depredador; el tiburón neocolonial. La realidad venezolana mantiene una crisis económica con raíces de un boicot internacional y bloqueo económico que causa frutos de miseria, enfermedades, mala alimentación y atraso, obviamente sustentado con la mal-información que desata una especie de guerra social de un todos contra todos que no logramos superar.

En el libro "Bolívar y la guerra social" de Juan Bosch, se reseña una investigación sobre la guerra social en Venezuela entre 1812-1814 con resultados a corto y largo plazo como una guerra destructora y no creadora; donde Bolívar fue quien buscó y ofreció una salida creadora a quienes la habían hecho, aunque sabía que el terror podía evitar levantamientos caudillistas y paralización de ambiciones pequeñas y no le temía a la sangre derramada pues conocía los alcances del terror, pero evitó imponerlo sabiendo que podía contener durante cierto tiempo una fuerza social que en el fondo, sería incapaz de detener para siempre una verdadera revolución. En el panorama actual existe una pretendida y soñada guerra civil que alimentan con enfrentamientos sociales por quienes como en el pasado, desean pescar sus ambiciones hacia el poder local amparado en poderes foráneos a merced de la entrega de la patria.

En cuanto al tema del hambre en Venezuela, ésta se desprende de una crisis social y males artificiosamente creados; pero existe una población en confusión y rabiosa que, aún en resistencia y coraje ante la situación país, deja su propia realidad personal a la sobrevivencia sin permitirse aprender en plena batalla, donde el enemigo local se desata en el incremento brutal de los precios para hacerle inalcanzable los alimentos y medicinas, sobre todo a los sectores más vulnerables que, irónicamente en muchos casos, sustentan a su propio acosador, al adquirirle los productos que no son de primera necesidad, gracias al apoyo de familiares o amigos que envían remesas desde el exterior, aunque en otros casos, también lo hacen muchos de los que reciben bonos sociales del estado a través del "Carnet de la Patria". Es aquí donde el personalismo y la carencia educativa al boicot de ciertos productos han fallado y se hace inexistente el poder popular, por ello, se impone el trueque y "bachaquerismo" donde el círculo vicioso hace que unos tengan y no puedan y otros puedan y no tengan…

La corrida mundial de noticias respecto a Venezuela se centra en la llamada "crisis humanitaria" y en esa sospechosa insistencia de donarnos alimentos y medicinas destinadas a un promedio de 0, 06% de la población, no obstante, hay que reconocer del estado venezolano que, aún con sus fallas, destina una caja mensual de alimentos subsidiados llamados "CLAP" para unos 6 millones de hogares en Venezuela que se calculan dentro de 30 millones de habitantes, pero, resulta muy raro, que quienes promueven precisamente la posibilidad de compras de alimentos y medicinas al país, sean los buenos samaritanos que nos quieren donar los mismos, cosa realmente extraña en tiempos modernos donde la posibilidad de inocular enfermedades están a la orden del día según los avances biológicos, químicos y tecnológicos.

Con la complicidad enemiga de "países hermanos" como hijos descarriados de un mismo libertador, violan abiertamente los derechos humanos a Venezuela, para aniquilar a su pueblo por la vía de un exterminio tipo pandemia, aunque hay que agradecer por otro lado, el rechazo mundial de países aliados y no aliados ante la tentativa de una invasión militar neo-colonia y el desprecio hacia la promoción de una guerra civil que desataría gran mortandad en nuestro territorio y como efecto dominó en este continente americano declarado zona de paz, es decir, por todas las vías hay una necesidad de exterminarnos a como dé lugar pues nos ven como unos "pobretones ricos" que bendecidos por Dios poseemos infinidad de riquezas apetecidas por esos demonios que de por sí, ya nos saquean recursos colocados en el exterior.

La resistencia de Venezuela significa la resistencia de un mundo que quiere ser libre y soberano y en alerta de lo que sucede en nuestra tierra marcha vigilante. Los venezolanos del bando o color político que seamos, debemos cerrar fila frente a todo lo que pueda agredir nuestra sagrada tierra y el estado, también debe ser vigilante ante la guerra social interna que nos está arropando en esa anarquía y sensación de orfandad frente a la impunidad sea del transporte, la comida, servicios básicos o cualquier necesidad que requiera el pueblo.

Por ahora, la guerra económica y sicológica en el campo de batalla que significan las redes sociales, irán desenmascarando por sí mismos a los felones y apátridas con sus propios discursos delatores y, mientras la simbología de una caja con alimentos humanitarios pretende sustituir otra caja de alimentos de ayuda social activa, la injerencia extranjera estará rondando con el anzuelo de tiburón neo-colonial en busca de peces nadando para convertirlos en pescados, por eso, hay que tener en cuenta el adagio de nuestros viejos que dicen: el pez, ¡muere por la boca!



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Larry Márquez Peralta


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