Cómo enfrentar la guerra económica en Venezuela (Propuesta urgente para la ANC)

Lo primero que quiero dejar claro es que esta propuesta no es neutral ni pretende serlo porque se identifica con los intereses de las clases trabajadoras y explotadas. Tampoco es neutral cuando habla de "guerra económica" porque asume la existencia de este proceso sistemático por parte de actores nacionales y de actores internacionales, -más allá de los errores cometidos en el campo económico y de las concesiones a la burguesía parasitaria venezolana-.

En los actuales momentos el pueblo venezolano y el Estado venezolano en su conjunto están siendo sometidos a una guerra no convencional muy compleja en donde la guerra económica, es uno de los principales frentes de esa guerra, pero no el único frente: porque existe un frente comunicacional-mediático, un frente geopolítico, un frente ideológico-cultural, un frente diplomático, entre otros (aunque pudieran abrirse nuevos frentes dependiendo de la correlación de fuerzas nacional e internacional y de los dictámenes del Estado profundo del imperialismo estadounidense).

Sobre el carácter de la guerra económica en Venezuela, lo que no es y lo que es

Los procesos de desestabilización económica y política de un país por parte del imperialismo estadounidense y de sus aliados nacionales no son nuevos en la historia contemporánea, ni analizándolos a nivel mundial y mucho menos si los estudiamos en América Latina. Pero cada vez más el imperialismo perfecciona sus mecanismos de injerencia económica y los camufla utilizando para ello a los intelectuales al servicio del statu quo dominante y a las grandes corporaciones mediáticas que imponen matrices de opinión utilizando la post verdad y la plus mentira.

La guerra económica que actualmente se cierne sobre Venezuela no es una variable económica en sí misma, no estamos frente a una función matemática ni frente a un cociente determinado que cuantifica el impacto de la guerra económica en el PIB por ejemplo, no, porque el carácter de la guerra económica que se desarrolla en Venezuela es político en esencia y luego es económico en su desarrollo. Otra cosa es hablar de los intereses que la impulsan, que son intereses económicos2, geopolíticos, ideológicos y políticos tanto de los actores nacionales como internacionales. La guerra económica que se desarrolla en Venezuela no es un proceso aislado de un grupo de empresarios, ni tampoco se puede explicar únicamente por la injerencia imperial en el campo económico (bloqueo financiero, comercial, tecnológico, entre otros) del imperio estadounidense y de sus aliados sub imperiales (gobierno colombiano, español entre otros), porque es un proceso de articulación complejo que utiliza las debilidades estructurales de la economía rentista y capitalista dependiente existente aún en Venezuela.

Se trata entonces de que en Venezuela estamos frente a un proceso complejo de desestabilización de la economía por parte de actores nacionales e internacionales que han aprovechado las debilidades estructurales de la economía venezolana para capturar el poder político, -sin detenerse a considerar los derechos humanos de las millones de víctimas de este proceso de agresión- y restaurar el dominio que mantuvo la burguesía parasitaria y la oligarquía nacional con anterioridad a la llegada de Hugo Chávez al poder. Estas debilidades de la economía venezolana tienen un carácter estructural y responden a una base material tangible (que responde a intereses de clase) sin la cual no sería posible desestabilizar la economía venezolana. Es decir, creemos que es un error de análisis e incluso de ingenuidad política (sin querer ofender a nadie) tratar de identificar la guerra económica con una página web (Dólar Today) que manipula el tipo de cambio porque esta página electrónica es sólo una expresión fenomenológica del dominio material que tiene la burguesía parasitaria venezolana de las palancas de la economía venezolana. Por lo cual, concordamos con economistas como Boza y Valdez que sostienen que lo realmente importante en este debate (sobre la guerra económica) es controlar las mercancías y no cerrar una página. De hecho, esa página web sólo es un distractor que utilizan las agencias de inteligencias estadounidenses para enmascarar la agresión, es decir, aunque la eliminemos surgirán nuevas páginas porque en realidad esa página podría ser un enlace del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos o del Banco Central de Colombia pero tal sinceridad (inexistente en el mundo real) acarrearía consecuencias diplomáticas, políticas e ideológicas, por lo cual las agencias utilizan un operador político para que los venezolanos persigamos molinos de viento, cuando lo que procede es atacar sin miramientos la base material que sustenta el poder de la burguesía parasitaria, tanto de la burguesía comercial-importadora como de la financiera.

Sobre las debilidades estructurales de la economía venezolana, la base conceptual de la propuesta y los actores a enfrentar

La manipulación política del tipo de cambio es la variable fundamental que ha permitido la espiral inflacionaria -sin que ello implique que sea la única variable-, la cual mantiene un crecimiento exponencial a partir del año 2012 como demuestra la profesora Pascualina Curcio, en sus investigaciones sobre la guerra económica, delimitando dos debilidades principales: "1) El alto porcentaje de bienes y servicios que importamos para el consumo final y para la producción; y 2) la concentración de las importaciones en monopolios y oligopolios privados"3. No obstante, y aunque coincidimos plenamente con estas debilidades en cuanto a la validez material que las mismas tienen para que la burguesía parasitaria manipule el tipo de cambio, creemos que las debilidades principales deben expandiese y sumarse a un conjunto de debilidades secundarias que permitan tejer un diagnóstico más amplio de un proceso tan complejo en su planificación y ejecución. Por lo cual, consideramos que en las debilidades principales debe incluirse: 3) el control que tiene la burguesía comercial-importadora de la mayor parte de la cadena de suministro, especialmente de la producción, transporte, almacenamiento y distribución de bienes indispensables (entre ellos alimentos, medicinas y productos de higiene personal); mientras que, existen otras debilidades secundarias como son: 1. El control que tiene la burguesía financiera nacional y transnacional de una parte importante del sistema bancario venezolano lo que permite atacar el valor del bolívar a través de sus bancos privados en conjunción con las casas de cambio colombianas que actúan en complicidad con el gobierno colombiano y de las instituciones del Estado colombiano; 2. La matriz energética venezolana está fundamentada en derivados del petróleo, y otra parte en energía hidroeléctrica, en vez de una matriz energética en donde predomine el uso del gas natural, lo cual permite que persista el contrabando de gasolina (por el diferencial de precios entre Colombia y Venezuela); que permite, entre otros aspectos, comprar bolívares a la taza que imponen las casas de cambio colombianas en la frontera con Venezuela, promover la devaluación del bolívar y financiar el contrabando de todo tipo de bienes venezolanos (nacionales e importados).

Tomando en consideración que son precisamente los bienes indispensables y difíciles de sustituir (especialmente alimentos, medicinas, insumos para la producción, repuestos para el transporte, y maquinarias, entre otros) los que han utilizado los poderes monopólicos y oligopólicos para afectar a la población venezolana e incidir en la espiral inflacionaria y en el acceso a los mismos, es que consideramos que es allí donde se debe hacer énfasis (en primera instancia) para enfrentar la guerra económica, de forma escalonada pero con profundidad estratégica. Es decir lo políticamente correcto es iniciar la recuperación en primer lugar de los bienes indispensables para la reproducción de la vida misma (alimentos y medicinas) y posteriormente avanzar con productos de higiene personal (que tienen incidencia no sólo en la salud sino en el campo de la psicología de masas), insumos para la producción, repuestos para el transporte, y así sucesivamente4. De esta forma el objetivo estratégico es que el Estado controle de forma escalonada pero con un control estructural, no sólo la importación de todos estos bienes (en el caso de los que son importados) sino que además controle totalmente una parte de la cadena de suministro (transporte y logística, y almacenamiento) compartiendo la distribución y entrega final con los pequeños y medianos comerciantes. En este sentido, la producción de estos bienes no sólo puede ser estatal sino que el Estado se puede asociar a través de empresas mixtas con empresarios nacionales y con EPS de propiedad comunal, de forma tal que el Estado mantenga la mayoría accionaria y pueda financiar la expansión de la producción a gran escala utilizando para ello su mayor poder económico. De igual forma se puede trabajar con Empresas de propiedad comunal y empresas privadas que acepten vender toda la producción al Estado venezolano (que a su vez suministrará un amplio financiamiento para la ampliación de la producción).

Por otra parte, el Estado venezolano a la vez que fortalece su red de distribución estatal y comunal (Mercal, PDVAL, CASA, CLAP, entre otros) debe controlar (vía expropiación o nacionalización dependiendo del grado de implicación en la guerra económica) las grandes cadenas privadas de distribución (tanto las que venden la mercancía a mayoristas como a minoristas) que desvían estos bienes indispensables (especialmente alimentos, medicinas y productos de higiene personal) bien para el contrabando interno (bachaqueo) o bien para el contrabando de extracción hacia Colombia (principalmente) y no caer en la trampa de expropiar pequeños abastos y pequeños negocios ya que los mismos no tienen control sobre la cadena de suministro sino en su última fase. En otras palabras, el Estado se encargará a través de sus corporaciones estatales de entregar la mercancía a los pequeños y medianos abastos con un precio marcado (previamente establecido) y mantendrá un monopolio férreo del transporte, almacenamiento y distribución a los establecimientos (estatales y privados) de los bienes indispensables sean estos importados o de producción nacional; en un proceso que repetimos, se debe dar de forma escalonada (empezando por alimentos y medicinas) y con un dominio estructural y estratégico.

En cuanto a los actores a enfrentar, es decir a los actores que verán sus intereses económicos, políticos e ideológicos afectados, deben ser discriminados en base a su influencia en el campo internacional, poder económico, dominio de la tecnología, capacidad de acción y base de apoyo social interna, pues como en toda guerra deben seleccionarse los objetivos. En consecuencia y dado el componente geopolítico e internacional de la guerra económica, sería recomendable comenzar a tomar acciones dentro del campo nacional (a gran escala) en donde se encuentran actores como: Fedecámaras, Consecomercio, Venamchamp, Fedenaga, Fedeagro, entre otros gremios y la Corporación Polar5. Por otra parte, en el frente de las empresas y capitales transnacionales (que están apadrinadas por el imperio estadounidense y por potencias extranjeras que apoyan la desestabilización policía y económica de Venezuela) se debe establecer una negociación política con las transnacionales, en donde se les de la opción para que accedan a vender toda su producción al Estado en base a una nueva legislación orgánica y constitucional que respalda el monopolio del transporte, el almacenamiento y distribución por parte del Estado de estos bienes; claro está, sino acceden a ello -por sus vínculos con la guerra económica- deben ser nacionalizadas, y las maquinarias y/o tecnologías necesarias para producir estos bienes (por ejemplo medicinas genéricas) adquiridas de China, la India, Rusia o Irán.

Puntos esquemáticos de la propuesta

  • Configurar un comando central contra la guerra económica que sirva como un ente asesor de la ANC, y que reúna a un equipo multidisciplinario de investigadores del campo económico, petrolero-energético, geopolítico, psico-social, político, estadístico, cultural e ideológico para diseñar estrategias y tácticas que permitan enfrentar la guerra económica no sólo a nivel coyuntural, sino a nivel estructural para evitar que la burguesía parasitaria y sus aliados internacionales continúen utilizando sus palancas económicas y la renta petrolera para destruir la Revolución Bolivariana. Al mismo tiempo este comando servirá -para en conjunto con las instituciones del Estado pertinentes- ir monitoreando el desarrollo de la guerra económica.
  • El Estado venezolano debe nacionalizar todas las importaciones que usen divisas del Estado, asumiendo en primer lugar la importación de alimentos y medicinas. De igual forma, el Estado debe garantizar -en base a la alianza con los empresarios industriales (fracción de la burguesía industrial con posturas nacionalistas. FEDEINDUSTRIA, y otros gremios que representan a las PYMES)- la importación de las maquinarias y materias primas necesarias para elevar la producción de todo tipo de bienes y servicios (haciendo énfasis en alimentos, medicinas, productos de higiene, entre otros). En consecuencia, la burguesía comercial e importadora no obtendrá dólares del Estado ni para importar bienes indispensables ni tampoco bienes de consumo no indispensables. Si quiere importar bienes no indispensables deberá buscar sus propios dólares que mantienen en bancos extranjeros, pagar los impuestos de ley y negociar con las instituciones del Estado los precios y márgenes de ganancias que estén establecidos en el marco legal.
  • La banca privada (de capital nacional) debe ser nacionalizada pues está inmiscuida en la guerra económica (ataque al bolívar, corralitos financieros, entre otros delitos) y porque no contribuyen con su función al no otorgar créditos a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y sólo se los otorgan a las grandes corporaciones y monopolios. En primer lugar, se encuentra el banco Banesco que es quien lleva la voz cantante de la guerra financiera y el ataque económico al bolívar, por lo cual debe ser el primero en ser nacionalizado, al tiempo deben establecerse las responsabilidades de sus accionistas en la guerra económica. En cuanto a los bancos de capital extranjero, debe discriminarse si están involucrados en la guerra económica o no en base a un estudio serio y sistemático, de comprobarse su participación en la guerra contra el pueblo y la economía venezolana deben ser nacionalizados. No es de extrañar que los bancos de capital español estén involucrados dado el grado de injerencia del gobierno del partido popular en los asuntos internos de Venezuela.
  • Nacionalizar Empresas Polar, en base a un estudio que establezca las responsabilidades de su dueño en la guerra económica y del daño social y económico a la nación venezolana. Establecer las responsabilidades políticas y jurídicas correspondientes de conformidad con la ley.
  • Prohibir por ley y a nivel constitucional que todo individuo y/o actor económico nacional que haya participado en la guerra económica contra la nación venezolana pueda participar en ningún proceso electoral ni como funcionario púbico dentro del Estado venezolano. La comisión de la verdad debe participar en este proceso.
  • La comisión de la verdad debería tener un capítulo económico que desenmascare ante la opinión pública nacional e internacional las figuras de la burguesía que están involucradas en la guerra económica. De la misma forma como se identificó a los integrantes de la antigua nomina mayor de PDVSA, se debe identificar a los pseudo empresarios que han desatado la guerra económica en Venezuela y cuáles son los mecanismos que han utilizado para desatar estar guerra. Estableciéndose responsabilidades administrativas y penales de conformidad con la ley y la constitución.
  • Reafirmarse y consolidarse en la constitución la prohibición de la existencia de monopolios y oligopolios para que los sectores económicos anti nacionales no puedan fijar precios dentro del mercado nacional.
  • Debe establecerse a nivel constitucional una jurisdicción especial para que los delitos económicos (desabastecimiento programado, acaparamiento, especulación, remarcaje de precios, desvío de la producción hacia el contrabando, entre otros) puedan ser presentados y castigados sin tener que pasar por el filtro burocrático del ministerio púbico que es susceptible de ser sobornado por los representantes y abogados de las corporaciones privadas (nacionales y transnacionales) inmiscuidas en la guerra económica.
  • Es necesario prohibir a nivel de las leyes y de la constitución la creación de operadores comerciales (y otro tipo de intermediarios) que busquen incrementar el costo de los bienes, desviar producción y acaparar los productos. Este esquema ha servido para incrementar el desabastecimiento de las medicinas, tal como señaló recientemente el presidente de la Sundde, puesto que desde el 2015 se crearon al menos 9 operadores comerciales por parte de las mismas empresas que importan medicinas para ralentizar la circulación y para incrementar los costos de forma totalmente artificial. Estas prácticas de crear intermediarios en la cadena de suministro para ocultar los bienes y aumentar sus costos deber ser prohibida y sancionada severamente. Ante la actual coyuntura, todos estos operadores comerciales de medicinas deben ser nacionalizados y sus juntas accionarias investigadas de conformidad con las leyes y la constitución de Venezuela.
  • En el tema de transporte público, El Estado además de asumir la importación, de los repuestos debe controlar la mayor parte de la cadena de suministro de los mismos, de forma tal que la distribución si se da en establecimientos privados, llegue directamente del Estado y con precios marcados; al tiempo que, se crea una cadena estatal de distribución de estos repuestos. Se deben nacionalizar todos los galpones e intermediarios comerciales que sirven para hacer operativa la guerra económica.
  • Crear una poderosa empresa de transporte público, que utilice los transportes yutong y no entregárselos a los particulares privados. Si no se quiere nacionalizar el transporte público, la existencia de una empresa nacional de transporte público será un contrapeso para la manipulación y las presiones de los transportistas privados que utilizan este servicio público para intentar derrocar al gobierno y a la Revolución Bolivariana. La misma lógica aplica para los taxis (importados desde China, desde otro país o ensamblados en Venezuela).
  • Establecer acuerdos económicos y alianzas comerciales con los países aliados para establecer fábricas de propiedad mixta para producir ropa, calzado, electrodomésticos que puedan ser colocados en el mercado nacional. Estos acuerdos deben procurar la transferencia tecnológica. Importar estos bienes no es factible en los actuales momentos porque las divisas disponibles deben ser enfocadas para adquirir alimentos, medicinas, maquinarias, semillas, ganado, insumos para el servicio de transporte, entre otros.
  • Cooperar con los empresarios industriales nacionales, con las EPS y otras empresas comunales de propiedad social para incrementar la producción de alimentos tanto de forma conjunta (empresas mixtas con mayoría accionaria del Estado) como por separado pero garantizando al Estado la compra de la producción.
  • Incrementar la producción nacional de medicinas, estableciendo como meta establecer una poderosa gama de empresas que se dediquen a producir medicamentos genéricos que rompan con la dictadura que establecen los transnacionales a través del monopolio de la patentes. En este sentido, la experiencia de la India en este campo es crucial y puede aprenderse mucho de su experiencia y base tecnológica. De igual manera la experiencia cubana en el campo de las vacunas e innovaciones en este campo puede ser de mucha ayuda.
  • Incrementar el financiamiento a la agricultura urbana, familiar y comunal.
  • Consolidar nuevos bancos de semilla y perfeccionar los existentes para garantizar la soberanía alimentaria frente a las amenazas de las semillas transgénicas.
  • Prohibir a nivel de la Constitución el empleo de semillas transgénicas y la importación de alimentos transgénicos en todo el territorio nacional. Deben reforzarse las leyes en este sentido.
  • El Estado debe incrementar el financiamiento a las pequeñas y medianas industrias que deseen producir bienes y servicios que se han visto mermados por la falta de divisas y que la burguesía comercial importadora vende a precios de dólar paralelo.
  • Impedir el tránsito de bienes hacia Colombia so pena de ser descamisados y entregados a la red de abastecimiento estatal, sin embrago no debe impedirse el flujo de bienes desde Colombia hacia Venezuela si existieran empresarios colombianos que quisieran vender bienes a Venezuela.
  • Prohibir las transacciones electrónicas de bolívares hacia Colombia por parte de los bancos venezolanos. Mantener una supervisión estricta con respecto a este asunto.
  • Debido a que las casas de cambio colombianas tienen apoyo institucional de su gobierno para establecer el tipo de cambio que más les convenga entre el peso y el bolívar, y debido a que reciben los bolívares que llevan los propios viajeros. El gobierno bolivariano y el BCV deben negociar con sus pares colombianos la compra de pesos colombianos para que sean las casas de cambio venezolanas las que vendan los pesos a los viajeros que van a comprar bienes y servicios a Colombia. De no lograrse estas negociaciones debe estudiarse seriamente la posibilidad de prohibir el uso de los bolívares en Colombia y la salida de bolívares hacia Colombia, ya que el cambio arbitrario que imponen las mafias colombianas en la frontera con Venezuela contribuye a devaluar el bolívar y a justificar el ascenso del dólar paralelo.
  • Apoyar el cambio de la matriz energética a gas y la venta de los derivados del petróleo (gasolina, diésel, entre otros) en el mercado internacional a precios internacionales.
  • La Asamblea Nacional Constituyente debe abrir una comisión que se encargue de recopilar todas las propuestas (personales y colectivas) que a nivel nacional e internacional se hagan para derrotar la guerra económica en contra de Venezuela.

Conclusiones

  • La guerra económica no se ganará imponiendo multas al capital (no se puede controlar el capitalismo salvaje), o intentando controlar a la burguesía parasitaria con controles que se rompen por medio del soborno a la burocracia y de los variados mecanismos de la corrupción. Para ganar la guerra económica y hacer sostenible esta victoria en el tiempo es necesario torcerle el brazo a la burguesía parasitaria (Fedecámaras, Consecomercio, Venamchamp, Fedenaga, Fedeagro, Empresas Polar), es decir, es necesario quitarle a la burguesía parasitaria (comercial-importadora y financiera) las palancas reales de la economía (monopolio de la importación, monopolio de la cadena de suministro de bienes esenciales, control del sistema bancario venezolano, acceso a las divisas que genera el petróleo venezolano) y trazar una alianza con las empresas comunales (de propiedad social) y con las pymes. El Estado debe mantener la cooperación y la alianza con la fracción industrial de la burguesía (de orientación nacionalista) sin que ello implique una subordinación a sus intereses de clase; para ello, las empresas mixtas (con mayoría accionaria del Estado venezolano) son un mecanismo idóneo al tiempo que tienen apoyo en amplios sectores de la población.
  • Darle rango constitucional a los CLAP es un paso muy importante en la dirección correcta, pero no es suficiente, es necesario nacionalizar la mayor parte de la cadena de suministro de los productos esenciales (Transporte, almacenamiento y distribución). Compartiendo la producción estatal, con las PYMES, las EPS, las empresas comunales; y también, compartiendo la distribución con los pequeños y medianos abastos (Mercal, PDVAL, CASA, CLAP + pequeños y medianos abastos privados) pero nacionalizando las grandes de cadenas de distribución de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad.
  • Enfrentar la guerra económica es una necesidad urgente en este momento histórico de la Revolución Bolivariana, la misma busca destruir la moral de combate, el tejido social y las esperanzas del pueblo venezolano de construir una sociedad más igualitaria. Las innumerables víctimas de esta guerra económica reclaman justicia. Es un deber patrio y revolucionario enfrentar esta arremetida de la burguesía, de las transnacionales y del imperio con valentía y firmeza.

¡Venceremos!

antoniobiaggini12@gmail.com

1 Investigador, en temas de geopolítica, análisis internacional, energía y procesos políticos.

2 Entre ellos el control de los recursos naturales de Venezuela, especialmente de sus hidrocarburos y minerales estratégicos.

3 Curcio P. (2016). La mano visible del mercado. Consultado el 07 de agosto de 2016. Disponible en la siguiente dirección electrónica: http://lalenguatv.com.ve/wp-content/uploads/2017/03/ManoVisibleMercado.pdf.

4 Claro está, es necesario un análisis profundo que determine los bienes y servicios que son prioritarios para que ser controlados por el Estado venezolano.

5 Esta corporación motoriza la guerra económica en el campo de los alimentos.



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