La victoria inmortal

Para entender la magnitud de la hazaña realizada por nuestra juventud aquel 12 de febrero de 1814 comenzaremos por referenciar a José Félix Ribas, un hijo de una familia acomodada, pero que con el transcurrir de los años y ya hecho un hombre de bien, los aires de cambio lo involucraron en la lucha por la Independencia.

Su participación en la gesta independentista fue fundamental desde el primer momento. Ribas pasa a ser protagonista fundamental en la conspiración del 19 de abril de 1810 y luego en la firma del Acta de Independencia el 5 de julio de 1811. Con José Félix no se podía andar con muchos cuentos, no era un estratega de escritorio; era un líder de acción, un hombre de coraje físico y moral.

La Primera República había caído, y aunque Simón Bolívar realizó la brillante Campaña Admirable restableciendo la Segunda República, la guerra se había tornado en una lucha sin cuartel. El imperio español, incapaz de contener la rebelión con ejércitos regulares, había armado a los llaneros bajo el mando de José Tomás Boves.

Boves no era un militar convencional: impuso la guerra a muerte, una estrategia de terror consistente en no dejar vivo a ningún adversario. Tras arrasar Valencia, sus ocho mil jinetes avanzaban hacia Caracas. El camino estaba despejado; solo una ciudad se interponía: La Victoria.

Allí estaba Ribas. A su paso encontró muchachos que apenas dejaban las aulas: seminaristas de Caracas, estudiantes de la Universidad, jóvenes que nunca habían ido a la guerra. El mismo Ribas, dirigiéndose a ellos, pronunció aquellas palabras que la historia no olvida:

"Soldados: lo que tanto hemos deseado se realizará hoy: he ahí a Boves. No podemos esperar que la patria nos dé armas; ¡tomémoslas del enemigo! Que sirva de escarmiento a esos tiranos el primer oficial que mande hacer alto. Jóvenes, morir por la patria es vivir".

Hoy, dos siglos después, la patria que aquellos estudiantes defendieron con su sangre necesita ser reedificada. Que el ejemplo de Ribas y los jóvenes de aquella Victoria Inmortal nos recuerden, que la libertad, cuando la defiende la juventud, se vuelve invencible.



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Douglas Zabala


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