Cita de jefes militares del hemisferio en EEUU despierta curiosidad sobre acuerdos

La cita militar se produce en medio de tensiones bélicas globales.

La cita militar se produce en medio de tensiones bélicas globales.

Washington se convirtió este miércoles en el epicentro de una inédita movilización castrense al recibir a decenas de jefes militares del hemisferio occidental. Por primera vez en la historia, el Departamento de Guerra de Estados Unidos convocó a la cúpula militar de más de 30 naciones, incluyendo países latinoamericanos y potencias europeas con presencia en la región como Francia, Dinamarca y el Reino Unido.

Esta reunión, celebrada bajo un hermetismo inusual en un hotel de la capital, marca un giro drástico en la política exterior de Donald Trump, quien ahora coloca a América Latina por encima de Asia y Oriente Medio en sus planes de defensa.

El secretario de Guerra, Peter Hegseth, inauguró el encuentro asegurando que su oficina se encuentra «a la ofensiva» contra el narcoterrorismo. Según declaraciones del subsecretario Joseph Humire, el liderazgo de Trump busca romper el «statu quo» para proteger intereses estadounidenses en lo que denominan su «hemisferio compartido».

La retórica empleada por Hegseth rescató conceptos del expresidente Teddy Roosevelt sobre la «paz permanente», una referencia que históricamente se vincula con la intervención y el control directo de Washington sobre el territorio regional.

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, lidera las deliberaciones enfocadas en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Este cambio de prioridades sugiere una militarización de la agenda regional, donde los recursos que antes se destinaban a conflictos en otras latitudes ahora se concentran en el control del continente americano. La convocatoria resulta extraña para analistas internacionales debido a la magnitud de los invitados y el tono agresivo de las propuestas presentadas por el mando estadounidense.

Vigilancia espacial y control de fronteras bajo el mando del Comando Norte

Gregory Guillot, jefe del Comando Norte, expuso ante los líderes regionales las capacidades de los sensores avanzados desplegados en el espacio, tierra y mar. Estas herramientas de vigilancia, originalmente diseñadas para la defensa nacional frente a grandes potencias, se ofrecen ahora como solución para el control fronterizo y la vigilancia de las naciones latinoamericanas.

La propuesta de Guillot implica integrar a los países del hemisferio en una red de monitoreo tecnológico bajo la supervisión directa de los mandos estadounidenses, lo que genera interrogantes sobre la soberanía de los datos y el territorio.

Por su parte, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, presentó su plan de acción para América Latina y el Caribe centrado en combatir a los grupos criminales transnacionales. Donovan abogó por una cooperación militar más estrecha que permitiría a las fuerzas estadounidenses una mayor libertad de operación en la región.

El enfoque militarizado para abordar problemas sociales y de tráfico de drogas refuerza la visión de Washington de tratar al hemisferio como una extensión de su propia frontera de seguridad.

Este encuentro define el inicio de una era de vigilancia tecnificada y operaciones conjuntas con una jerarquía claramente establecida desde el Pentágono. La presencia de generales europeos junto a los latinoamericanos confirma que el gobierno de Trump busca blindar el continente contra cualquier «actor criminal o adversario» externo. El resultado de estas reuniones determinará el grado de autonomía que conservarán las fuerzas armadas de la región frente a la nueva doctrina de seguridad nacional impulsada por Estados Unidos.



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