Estos desleales no dejaron nada de Chávez

Sólo lo usan como engaño, distracción, trapo rojo; después, en sus adentro se ríen, se burlan de quien les cree, de los ingenuos y humildes estafados. El fenómeno no es nuevo, se repite en la historia.

El fraude funciona alimentado por la fuerza espiritual del original. Chávez estableció una conexión amorosa con la masa como pocas veces se encuentra en la historia, y esa fuerza instalada en el inconsciente colectivo no es fácil de remover, produciría un dolor tremendo reconocer que ya no está. La masa acepta cualquier excusa que le evite el dolor de su ausencia, es allí que se apoya el engaño de los desleales, así se embauca a la masa y también a algunos dirigentes. Es difícil percibir, aceptar, que esto no es Chavismo, que el Comandante fue traicionado. Las pruebas son contundentes, pero aunque todos las ven, no las aceptan, aceptar el engaño es más fácil, menos doloroso.

El engaño es casi total, impune. Los gobernantes se sienten omnipotentes, la soberbia los guía, pierden la cautela, exageran el truco, estiran las posibilidades. El primer paso de la deslealtad fueron los amoríos con cisneros y mendoza, aquellas sonrisas en el Palacio de Miraflores, rápidamente dijeron que Chávez también los recibió, y desde allí todos las medidas que toma el gobierno vienen teñidas de Chávez. Dicen: "esto lo haría Chávez", "esto lo hizo Chávez". Al principio mostraban el Plan de la Patria, después sólo la carátula; luego, lo falsificaron y lo olvidaron.

Se aferraron a la Constitución, la esgrimían a diestra y siniestra, pero la Constitución de Chávez se les hizo incómoda: no permitía vender a PDVSA, ni privatizar la electricidad, ni entregar la Faja, y ellos necesitan dinero para la demagogia. Fue así que inventaron una Constituyente, pero había un problema: saben que no tienen mayoría, las elecciones es una mala palabra en Miraflores, entonces descubrieron la constituyente tutelada, sectorizada, el viejo truco de arreglar la base electoral para manipular los resultados.

Pero les queda un problema: ¿cómo hacer para sustituir la Constitución de Chávez, acabar con el último pilar del Chavismo y que el rebaño no se dé cuenta? Pues muy sencillo: decir que la Constituyente, que es un órgano para cambiar la Constitución, se convoca, se reúne soberana, pero no cambiará la Constitución.

El engaño funciona, el truco no lo ven. La masa piensa que la Constitución que se salga de esa Constituyente será la misma de Chávez. Es decir, la Constituyente no hará nada, se convoca para que haga la misma Constitución de Chávez, y desde el General hasta muchos dirigentes se creen ese absurdo. Se le dice a la masa que es para blindar a las Misiones, para que sea campo de diálogo, para librarnos de todo mal, para otros brebajes de feria.

Debemos recordar la frase de Bolívar: "Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza". Y nos están dominando, derrotando, por la ignorancia. Acaban con Chávez, enterraron al Plan de la Patria, entierran a su Constitución... mientras carreño reúne a las UBCH para practicar orden cerrado.



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Toby Valderrama y Antonio Aponte


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