Para salvar al mundo

El presidente Hugo Chávez emprendió una gira multicontinental cuyo propósito más trascendente sería contribuir a la salvación del mundo. Éste se encuentra inmerso en un conflicto que lo pone al borde de la guerra a gran escala.

De inmediato, anticipándose a las objeciones provenientes del Departamento de Estado, en Venezuela se produjeron comentarios sarcásticos respecto al motivo de la gira. En la oposición vernácula existen personajes que se arrebatan de furia al pensar que Chávez tiene peso específico en el escenario internacional. Lejos de sentirse orgullosos de que un estadista venezolano sea escuchado con atención en las cancillerías extranjeras, se apresuran a descalificarlo y a cuestionar sus intenciones que, por cierto, no entienden en absoluto.

Estas voces agoreras intentan servir a los intereses de consorcios transnacionales y de los gobiernos que actúan como sus mamparas, comenzando por el de George W Bush. Algunos hacen las críticas para obtener pagos o subsidios; otros, más boyantes e idiotas, pagan por apoyar al capitalismo.

El caso es que Hugo Chávez es el mandatario latinoamericano que goza de mayor prestigio en los países árabes y en buena parte de los asiáticos, amén de tener entrada al resto de África y a la Comunidad Europea.

Los criticados viajes presidenciales le permitieron cimentar las bases de la Opep, debilitadas por la arremetida de las transnacionales petroleras, ganándole el respeto de los gobernantes árabes. Por otra parte demostró, ante los países tercermundistas que carecen de recursos energéticos, que Venezuela no se lucra con la desgracia ajena subsidiando a los más empobrecidos.

Chávez denunció antes que nadie la desproporción de la "guerra contra el terrorismo" proclamada por Bush a raíz del 11/7/2001. Con su estilo desenfadado y poco diplomático ha dicho verdades que otros callan, ganándose el respeto de muchas comunidades. Su última denuncia clama contra la masacre que el Gobierno de Israel le inflige a sus vecinos, lo que no implica actitudes antisemitas.

Ni todos los militares son de pensamiento obtuso, ni para tener razón se requieren postgrados de Harvard. La política exterior del presidente Hugo Chávez así lo ha demostrado. Tenemos un estadista de primera.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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