Razonar

A nadie que sepa razonar puede ocultársele que el entretenerse en remendar y repintar un sistema social totalmente podrido es perder lastimosamente el tiempo. Es necesario, pues, que nos aferremos a la palabra "socialismo" y la inscribamos audazmente en nuestras banderas, contando luego los militantes que se congreguen en torno de ella; no podemos callar cuando oímos, como tantas veces se oye en la actualidad, que el socialismo y el comunismo son en el fondo lo mismo, cuando se nos invita a cambiar el nombre de comunistas, que todavía asusta a tantos espíritus medrosos, por el de socialismo, sino que debemos levantar nuestra enérgica protesta contra semejante disparate. Por lo que toca a la implantación del socialismo, hay que saber ante todo, pues es la cuestión capital, si éste puede implantarse inmediatamente o si hay que admitir un período de transición durante el cual se eduque al pueblo para él; y necesitamos además saber, caso de que sea así, cuánto habrá de durar ese período; en segundo término, hay que preguntarse si el régimen socialista puede y debe implantarse de una vez o si se deberá comenzar con pequeños ensayos; y, finalmente, ¿deberá implantarse por la fuerza o dejar que la transformación se desarrolle por la vía pacífica?

La calidad de adherente a la democracia socialista internacional revolucionaria supone, previamente, tener la noción de que la lucha contra la dominación de clase y la explotación debe ser política y tener por propósito la conquista del poder político. Así, sólo el que tome una parte activa en esta lucha política de clase y se sirva de todos los medios políticos de combate que están a la disposición del pueblo, será reconocido como un miembro activo de la democracia socialista internacional revolucionaria. Mientras haya en Venezuela hombres y mujeres que estén sumidos en la ignorancia y la miseria, mientras existan explotados y explotadores, esclavos y señores, la pavorosa cuestión social estará siempre a la orden del día, y los privilegiados no hallarán tranquilidad ni en el silencio de las tumbas: que el ejercicio del mal atormenta casi tanto al verdugo como a la víctima.

Con esto creemos haber encauzado suficientemente las discusiones, y terminamos haciéndose el requerimiento formulado, que en toda partes donde dé señales de vida el capitalismo, cuyo fin no es otro que mantener en pie bajo una forma más endulzada la esclavitud del trabajo, aboguemos vigorosamente por nuestros principios. Asimismo os invitamos contra esa vacua filantropía sentimental que, desgraciadamente, parece haberse desatada entre los socialistas de una serie de sitios. Los tiempos son cada vez más duros; necesitamos de hombres y mujeres fuertes y no de lunáticos y soñadores, de esos que, en vez de maldecir de la miseria del pueblo y empuñar la espada, no saben más que derramar lágrimas. Y por último: guardaos de motines, conspiraciones y demás disparates por el estilo; nuestros enemigos se desvivirán por provocar revueltas callejeras, etc., y tomar de ahí pretexto para una represión encaminada a restablecer, como ellos dicen, el orden y a poner por obra sus planes demoníacos. Una actitud seria y serena obligará a los tiranos a quitarse la careta, y entonces ¡a vencer o morir!

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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