Similitud entre la elección de 1998 y la del 2015

La elección de 1998 para la presidencia de la República; y la elección del 2015 para renovar la Asamblea Nacional, son tan parecidas como dos gotas de agua. Mismos actores e idénticas propuestas de redención nacional, signadas: una, por el fracaso de cuarenta años. La otra por el fracaso de los últimos 17 años.

¿En qué consisten las similitudes?

Consisten en la presencia de tres elementos:

Masa de electores.

Bandos o partidos políticos.

Situación económica y social.

Primero, masa de electores.- Formada por las mayorías nacionales de obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales progresistas, amas de casa, buhoneros, burocracia, profesiones liberales (abogados, médicos, ingenieros, etc.), empresarios (Fedecámaras). En síntesis, el proletariado (99%) y la burguesía (1%).

Segundo, bandos o partidos políticos: la izquierda asimilada, la izquierda auténtica y la derecha. El bando de la izquierda asimilada y el de la derecha, cada uno aporta su ideología entreverada con promesas electorales de redención, de progreso, de desarrollo económico, de mejoramiento, de bienestar. El bando de la izquierda auténtica, observa y vigila.

Tercero, situación económica y social, creada, entre otros factores, por la periódica devaluación de la moneda, como denominador común de los gobiernos habidos en los últimos 32 años (1983-2015), lo cual condujo a la pérdida de valor de la moneda con las crecientes secuelas de inflación, carestía, escasez, desempleo, pobreza, parálisis de la economía; produjo también el deterioro de lo que se denomina, términos de intercambio, por cuanto Venezuela, cuyo producto de exportación (petróleo 97%) – como ocurre con los países exportadores de productos primarios - necesita mayor cantidad de exportaciones para realizar las importaciones. Ningún gobierno de los últimos 30 años pudo sacar la economía del país del deterioro económico, entre cuyas causas figura la devaluación de la moneda[1] que, por su acción depredadora de la economía de las mayorías nacionales, se transformó en lo que Domingo Alberto Rangel denominó "La Moneda Ladrona". La devaluación del signo monetario es la mejor y más efectiva fábrica de pobres, acción depredadora que no se contrarresta con subsidios ni con dádivas ni con limosnas ni con aumentos de salario ni con medidas asistencialistas, que en lugar de eliminar la pobreza, la alimentan ¡Bienaventurados los pobres! dice el lema de la servidumbre histórica muy de moda con el papa Francisco I. Toda esa política de dádivas acentuadas y elevadas al clímax por el populismo chavista, en lugar de fortalecer la economía, creó la economía ficticia que conocemos, a tal extremo que resulta imposible planificar una empresa productiva, por cuanto la devaluación por una parte y la renta petrolera manejada a discreción por el demagogo de turno, hacen que no haya diferencia entre capital variable y capital fijo. El desbarajuste monetario realiza el milagro. ¿Cómo planificar un cultivo de papa, de arroz, de una pequeña industria, de un comercio, si la moneda no tiene estabilidad y por esa vía, todo se desboca? No soy economista. Me perdonan los entendidos por mis conjeturas fuera de tono, pero, es lo que me ha enseñado la práctica de agricultor, empresario o comerciante, actividades que me permitieron subsistir. Esa inestabilidad es la queja que se oye en las conversaciones cotidianas ¿Cómo planificar una empresa con este desbarajuste de precios y salarios, unido a la competencia que el gobierno crea por las importaciones? La producción nacional compite con las importaciones, con todo y Venezuela NO haber firmado ningún TLC, por cuanto sigue vigente el TLC de la Compañía Guipuzcoana.

Estos tres elementos que hemos enunciado, están presentes, de idéntica manera, tanto en la elección de 1998, como en la del 6 de diciembre del 2015.

¿Qué sucede en 1998?

En toda masa de electores hay lo que podemos llamar la votación rígida que corresponde a cada bando y la votación fluctuante que se encarga de inclinar la balanza en favor de un bando o del otro. La masa de electores que había elegido los gobiernos adeco/católico/copeyanos, durante 40 años, ante la novedosa promesa de redención nacional ofrecida por el sector del militarismo/chavista - que durante esos 40 años se había identificado con los gobiernos adeco/católico/copeyanos - de la noche a la mañana se transforma en izquierda asimilada, y con promesas populistas y demagógicas, consigue que la masa fluctuante del electorado, voté por su programa político que, en la consciencia del elector era votar en contra de: la situación de pobreza (48%), inflación (113%), carestía, desempleo, empleo informal (buhonería). Y por salud, educación, vivienda, servicios, mejoramiento del nivel económico y social. La masa de electores da un giro de 180 grados y con el voto, castiga a los gobiernos adeco/católico/copeyanos, por la situación de pobreza en que sumieron a las mayorías nacionales ¡Dilema electoral! ¿En 1998 votaron por Chávez o votaron contra la situación de pobreza?

¿Qué sucede en el 2015? Se repite lo descrito en el párrafo anterior. El electorado da un giro de 180 grados y aplica de nuevo el voto castigo contra el gobierno que en 17 años profundizó el deterioro de la situación económica y social heredada de 1998: ahora la pobreza (76%), inflación (300%), carestía, desempleo, desabastecimiento, colas para adquirir los productos de consumo básico, 50% de la masa laboral en empleo informal (buhonería con la especialidad de "bachaqueo" y policía acostado creados por el militarismo/chavista).

Resulta que en una elección parlamentaria hay mucho candidato. Ante la pregunta a un elector si conocía los candidatos de su circunscripción, responde -"eso no importa, lo importante es votar contra el gobierno chavista que nos ha hundido en la pobreza, la carestía, la escasez, el desabastecimiento, las colas."

¿Por qué ocurre ese giro de 180 grados, pasar de votar por la derecha durante 40 años, a votar por la izquierda asimilada, para volver de nuevo a votar por la derecha? ¿Por qué esa masa de electores da esos giros, que inclinan la balanza, una vez a un lado y en otra, del contrario? ¿Cuál es su conciencia? O mejor ¿Esa masa de electores que consciencia tiene? Con toda seguridad podemos decir que esa masa de electores en lugar de conciencia de clase, tiene consciencia de estómago.

En la lucha social hemos aprendido que la pobreza no hace revoluciones sociales. Para ello se necesita cambiar la conciencia de pobres a conciencia de clase. Luego, cambiar la elemental conciencia de clase, de clase en sí en clase para sí (denominación utilizada por Marx y Engels). Ahí radica el meollo de los procesos revolucionarios.

He ahí la gran falla del militarismo/chavista y su denominada Revolución Bolivariana que durante 17 años navegó en las aguas de la emotividad del electorado, pero no formó consciencia de clase a ese electorado. El entusiasmo de las mayorías nacionales, ¡la emotividad! es diferente a la conciencia de clase. El chavismo se montó sobre la emotividad de las masas y con la chequera petrolera en la mano, que alimenta aún más la emotividad, pretendió realizar una revolución. No se puede hacer una revolución sin ser revolucionario, así se tenga en la mano la chequera de la renta petrolera para manejarla a discreción, sin entregarle cuentas a nadie. Ese cuento de militares revolucionarios y para colmo socialistas, es muy difícil de asimilar. Yo al menos ese cuento no me lo trago.

En conclusión, la masa fluctuante de electores que en 1998 votó contra los gobiernos adeco/católico/copeyanos ¡No votó por Chávez! Votó contra la pobreza con todas sus caracterizaciones económicas y sociales.

De igual manera, el 6 de diciembre, esa masa electoral ¡No votó por la MUD! Voto contra la pobreza, la escasez, la carestía, el desabastecimiento, el desempleo, la inflación, todo eso que el chavismo prometió liquidar, pero, le resultó todo lo contrario, administró la herencia con tal suficiencia que la elevaron al clímax.

Si este es el verdadero sentido de la votación, la lucha entre el chavismo y la MUD, debe estar dirigido a solucionar el gravísimo problema económico. Desde la izquierda auténtica estaremos vigilantes para que la disputa se libre en ese terreno. ¡Deben entenderse para solucionar la crisis económica que golpea en forma despiadada a las mayorías nacionales! No es difícil, por cuanto son caimanes del mismo caño.


 

[1] Seis devaluaciones en diez años:

En 2003 de 573 Bs/US$ a 1.600 Bs/US$

En 2004 de 1.600 Bs/US$ a 1.920 Bs/US$

En 2005 de 1920 Bs/US$ a 2.150 Bs/US$ y 2.600 Bs/US$ (preferencial).

En 2010 de 2.150 Bs/US$ a 4.300 Bs/US$ (Quitaron 3 ceros).(2,15 y 4,30)

En 2013 de 4.300 Bs/US$ a 6.300 Bs/US$ (4,30 y 6,30)

En 2015 el signo monetario tiene cinco referencias: cuatro oficiales y el mercado paralelo, en el cual un US$ cuesta 800.000 Bs (800Bs.F.).



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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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