Atacando al chavismo desde el chavismo

«Todos han abandonado un ejército y un campamento: algunos como objetores de conciencia, algunos como desertores, y otros como merodeadores" Isaac Deustscher

Todo proceso revolucionario tiene sus vaivenes, contradicciones, retrocesos e impulsos, pues es parte de la dinámica social y propia de las transformaciones profundas que ocurren en las sociedades, en los grupos políticos y también en las personas.

Hay quienes sus problemas individuales o personales les impiden ir más allá de lo que exigen las revoluciones. O las incomprensiones de la política, o la carencia de formación, les hacen dar un frenazo al acompañamiento de estos procesos, muchas veces porque se cuestionan hasta los propios valores de la persona, de la familia, o de los grupos sociales afines.

Pero otros, una vez que el desencanto les ha ganado, intentan justificar su huida hacia otros derroteros políticos, recurriendo a la trilladas excusas de que: "se abandonaron los ideales originales", "se traicionan los principios", "se cayó en el pragmatismo" y otras argumentaciones, algunas respetables y otras deleznables.

Al parecer eso está ocurriendo con algunos y algunas de las opiniones que hemos venido leyendo y que la derecha venezolana e internacional toma como parte de su arsenal de ataques contra la revolución bolivariana. Ahora leemos a menudo expresiones como: "Si lo dijo tal persona que fue muy cercana a Chávez es porque el chavismo se está hundiendo". O, ¿Vieron lo que están escribiendo en APORREA, que es una página revolucionaria. Son señales que el chavismo está derrotado?, y entonces leemos ciertamente muchos escribidores nuestros que, alardean de su condición de revolucionarios históricos que "esto no sirve". Que "Maduro traicionó a Chávez" y una serie de ideas, algunas de las cuales tienen como sustancia algunas verdades.

Ciertamente, este proceso está lleno de errores, deficiencias y fallas, de tergiversaciones y de desviaciones, como todo proceso incipiente (a pesar de los 15 años de desarrollo desde el gobierno chavista). Algo similar ocurrió en la incipiente URSS, cuando falleció Vladimir Illich Lenin, su líder fundamental y las facciones internas existentes, se hicieron más presentes para generar profundas divisiones que afectaron la revolución soviética, partir de 1.924.

Hoy la Revolución Bolivariana, está acechada por múltiples amenazas: las externas, como es natural las internas que también son naturales, pero a las que hay que estar atentos, puesto que deterioran, socavan y abonan el terreno del formidable adversario que tenemos al frente. El gran peligro es que muchos de los que se acercan al proceso revolucionario, si no tienen una sólida formación, pueden fácilmente confundirse con el discurso de los que la revolución viene decantando. Antes, cuando Chávez fueron muchos personajes de la derecha que creían que podían convencer al Comandante de lo equivocado de sus ideas y al darse cuenta que no podían terminaron por traicionarlo, darle golpes de estado, intentaron asesinarlo y entregarlo a las garras del imperio. (Alfredo Peña, Miquilena y Baduel, entre otros)

Ahora con Nicolás Maduro surgen otras voces desde la izquierda, desde el chavismo que también atacan las supuestas o reales desviaciones del "proceso". Es el proceso de decantamiento que todos estos procesos generan. Y el propio Chávez lo avizoró el 8 de diciembre de 2012 en su histórico discurso de despedida, cuando planteaba: "Ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria".

Recomendamos ampliamente el artículo del poeta Gustavo Pereira, publicado en enero del 2001 titulado "Herejes, renegados y conversos", donde, entre otras perlas, expresa: "los HEREJES de hoy, escépticos y desideologizados, parecen más bien legión de rebeldes sin causa, intelectuales amotinados contra todo exceso de énfasis doctrinario o de revelación litúrgica de cualquier especie"

Con respecto a los RENEGADOS, Pereira escribe: "Abandonando empeños, esperanzas y principios, desencantados de ideales o decepcionados de sus compañeros de ruta, se hicieron apóstatas de sí mismos, de lo que alguna vez fueron o quisieron ser. En ello les va, no la certeza del que tiene derecho a cambiar de camisa, sino la voluntad de demostrar que no había más remedio".

Y acerca de los CONVERSOS explica el poeta: "Estos trocaron sueños, convicciones o fe. Se canjearon, se volvieron otros, se mutaron. Por intereses, por cobardía, por desengaño, por conveniencia, por negocio, por lo que fuera, simplemente ser invirtieron, se tornaron en sus contrarios. Lo que antaño condenaban hoy lo aplauden, cuanto aborrecían lo persiguen, cuanto amaban lo abominan".

Gustavo Pereira se apoya en Isaac Deustscher, quien manifestó sobre el converso: «A menudo une sus fuerzas a los defensores del capitalismo y aporta a esa tarea la falta de escrúpulos, la estrechez mental, el desprecio a la verdad y el odio intenso que le fue imbuido por el stalinismo. Continúa siendo un sectario. Sigue viendo el mundo en blanco y negro, sólo que ahora los colores se distribuyen de modo distinto [...]. En otro tiempo aceptó la infalibilidad del partido; ahora se cree infalible a sí mismo».

Muchos de estos son quienes disparan contra la revolución bolivariana. Al final, el hereje se convierte en renegado y el renegado en converso.

Podemos acudir a la crítica, al desacuerdo, a cuestionar y denunciar actos y personajes de la corrupción, la burocracia asfixiante, la indolencia funcionarial o las inadecuadas políticas implementadas. Lo que no podemos es usar el manto del chavismo para atacar al propio chavismo. Eso hay que desmontarlo y develarlo para bien de nuestro pueblo.



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Cécil Gerardo Pérez


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