De Chávez a Chávez

Transitando ya los 16 años de la Revolución Bolivariana, hablamos con propiedad de una Venezuela asediada, evidente respuesta de quienes en esta historia latinoamericana se han vuelto intolerantes, y empedernidamente contrarios a los cambios, a veces brutales. La práctica histórica de quienes se niegan a las aperturas democráticas populares ha sido propiciar la represión, la inestabilidad y el derrocamiento a sangre y fuego de cualquier gobierno que tome el camino de la redención social. Interponerse en su camino significa riesgos y una feroz oposición, que se ha vuelto maniática y desesperadamente entipopular.

De manera que para los sectores conservadores y retrogradas que abundan en latinoamérica, no resulta difícil encontrar aliados que de manera descarada apoyen sus prácticas opositoras, abiertamente criminales en la mayoría de los casos. LLevarse por delante a quien sea con tal de mantener o recuperar sus privilegios. Cometer los más abominables crímenes y acudir a métodos rudimentarios o sofisticados, con tal de seguir en un poder tradicionalmente entregado a emporios transnacionales, rapaces y desalmados.

Bien, Hugo Chávez, quien ahora cumpliría 61 años de vida, irrumpió a finales del siglo XX en una latinoamérica soñolienta y desesperanzada para contagiar de revolución a los movimientos sociales y políticos que no pestañaron para devolver la alegría de la participación popular.

Hoy recordamos a este gigante del humanismo con el compromiso de indagar en reflexiones sobre su obra y el futuro de nuestras revoluciones, en especial la nuestra. Es como hacer un balance de estos 16 de Revolución Bolivariana y afirmar, entre tantas cosas, que hemos convertido la inclusión social en estandarte de batalla diaria en razón de un apreciable colchón de compatriotas en condiciones de vulnerabilidad social, a quienes tenemos como reto político llevarlos al nivel de ciudadanos con el goce de deberes y derechos constitucionales.

La Venezuela Bolivariana de este 2015 celebra el nacimiento de Chávez, con el ineludible compromiso de convertir la lucha cotidiana en la infinita alegría de un líder que desbordó con su práctica cualidades humanas sobresalientes.

Para no escurrir responsabilidades, lo recordamos en un momento crítico para el devenir del país, caracterizado, como señalamos, por una descarada guerra económica planificada con el cinismo y el desprecio hacia el pueblo. Trasmiten estos laboratorios su propensión al horror y la muerte con afanes para el desprestigio y mellar la credibilidad por el Socialismo Bolivariano.

Por encima de toda dificultad, recordamos al Chávez victorioso y constructor de patria. Solidario, maestro y domador de agrios momentos. Alfabetizador. Amante de la inclusión social, sin límites. Arquitecto de la integración latinoamericana: Alba, Celac, Unasur, Petrocaribe, Telesur. En fin, el Chávez de la alegría que nos seguirá contagiando de Revolución Bolivariana.



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Juan Azócar


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