Carta desde el Empíreo a Laureano Márquez

De: San Pedro Apóstol

       Secretario del Altísimo:

Apreciada criatura terrenal.

            Por ordenes expresas de nuestro amado Creador, se nos fue solicitado enviarte una misiva para dar a conocer la divina opinión de los Altares Gloriosos, ya que estamos contrariados por la sandunguera carta que tu le atribuyes al Todopoderoso.

            Querido Laureano, tu como todos los que moran en ese terrenal espacio tienen un saco de piedras para tirar a su discrecionalidad, que en el caso tuyo, sabemos hacia donde las arrojas. Pero, partiendo de tu chusco y converso talante de cura sin sotana, creemos (y creer aquí, es tener certeza) que en tu socarrona comunicación, las cuentas de tus cuentos se quedaron cortas, sobre todo de quienes deben ser los destinatarios.

Te explico, mi moldeado y perfumado barro hecho histrión. Nuestro Divino Ser siempre estará del lado de los más desabrigados; de aquellos a los que la fortuna no le ha sido esquiva, sino que los que juraron gobernar en mi nombre en la nada santa "cuarta" y quieren regresar por los caminos del averno,  les hicieron ver al amado pueblo venezolano que ser pobre era su derrotero mundano y que no tenían como esperanza tener un cobijo. Aunque sabemos de tu culta y privilegiada mollera, te explicamos que los dilectos amigos tuyos con sotana y que la han convertido en togas inquisidoras dentro de sus fastuoso palacios arzobispales,  no están mas cerca de Dios que los humildes que moran en la periferia con menos privilegios materiales. Así que es poco creíble que esa supuesta misiva del Señor de Señores, haya llegado a través de esa vía.  Es mas, te recomendamos no juntarte mucho con ellos, por aquello de dime con quien andas y serás uno de ellos.

            Querido hijo, la arcilla de tu hechura y de los que concurren en tu pensar, no por parecer de porcelana es impoluta. Esas impurezas que son maquilladas para tener una tez angelical solo te resulta en los teatros a media luz o para la pantalla, porque ante los ojos del Gran Morador del Empíreo, todos somos iguales pero pensamos diferentes y el ve mas allá de los rostros acicalados. Y cuando tu indicas que el Jefe de los Altares Divinos “aconseja” al presidente de la Tierra de Gracia, parece una mas de tus gracias u ocurrencias, porque esta pléyade de querubines como Pedro Palma, Asdrúbal Oliveros, José Guerra, Orlando Ochoa y a Luis Vicente León, están tan cercas de la entrada de este etéreo y celestial lugar, como los del Club Católico Empresarial Venezolano (CEV) lo cual, aquí de panita, mi ingenioso y ataviado hijo, su membresía no esta registrada entre los bienaventurados.

Tu dirás porque el Jefe no pudo contestar tu cartita que le endilgas, es que a pesar de su omnipotencia y omnipresencia,  el está pendiente de los que acuden a su misericordia y no de los que utilizan su nombre para asumir que está con ellos.

Finalmente mi querido hijo Laureano, chispa sagaz  y creativa, sería bueno que la santa creatividad con que te dotó el Creador del Universo la utilizaras de vez en cuando en dedicarles algunas de tu lumbrera prosa majadera, a tus hermanos de pensar y de actuar y que como conseja ellos se deslinde del tenebroso camino que serpentean y comprendan que Dios envió a su hijo Jesús (que no tiene nada que ver con Jesús “El Chuo” Torrealba, el milagrero de la MUD)  para que se bajara de esa cruz tortuosa impuesta por los poderosos mercaderes y que todos sin privilegios disfrutaran de las playas, de las montañas, del frío, del calor, de las aguas, del aire y toda ese hermosa vastedad con que dotó a Venezuela  y que no sea el pérfido dinero, de los que no podrán pasar por el ojo de una aguja, el que destine quien pueda gozar toda esa majestuosidad o no.

Sin más querido y bienamado Laureano, frondoso laurel guasón, por ahora y por siempre, que la luz gloriosa ilumine el culto de tu culta erudición en tu largo tiempo corpóreo. Y por favor, no utilices la papelería de la CEV para estas cartas que le atribuyes al Excelso, porque no son las de uso oficial.

Bendiciones desde aquí

San Pedro

PD (Me va bien el escribir, creo que le daré el llavero de las puertas del cielo a San Pablo)

Nota:

Esta carta me llegó por la misma vía que la de Laureano



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Carlos Contreras


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