María Corina Machado y la relatividad del futuro en Venezuela

En política, el futuro es una magnitud elástica. Puede ser un año o más, pero lo que es seguro en el tablero actual de enero de 2026, es que el futuro no es el corto plazo. Mientras la efervescencia de las redes sociales clama por soluciones inmediatas, la realidad en los despachos de Washington y Caracas se mueve bajo una lógica mucho más fría y pragmática.

El presente: El negocio y la "opción Delcy"

Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Donald Trump ya tiene un pie metido en Venezuela, pero su prioridad no ha sido la instalación inmediata de un nuevo cuadro político. Su enfoque ha sido la gestión operativa.

El presente se escribe con "P" de petróleo. Trump ha optado por un pragmatismo crudo, pactando con Delcy Rodríguez el envío de millones de barriles de crudo hacia los Estados Unidos. Para la Casa Blanca, el "ahora" es garantizar la estabilidad del suministro, el control de las refinerías y la seguridad de quienes hoy tienen el control de los hilos del Estado. En este escenario, el sector de Delcy representa el control operativo necesario para que el negocio no se detenga.

El significado de "involucrar" en el lenguaje Trump

Cuando Trump sugiere que podría "involucrar" a María Corina Machado en el futuro de Venezuela, está enviando un mensaje cifrado. En el diccionario político del republicano, "futuro" significa "cuando sea conveniente para el trato".

Al mantener a Machado en Washington, Trump logra dos objetivos simultáneos: Mantener la esperanza, que alimenta la expectativa de sus seguidores y de la opinión pública internacional; y el control de daños, al Mantener a Delcy Rodríguez en un estado de alerta constante. María Corina es el "reemplazo listo" que espera en el banco de suplentes; una sombra que recuerda al gobierno transitorio que la cooperación no es opcional.

El plan de las tres fases

Los analistas de Washington parecen coincidir en que la hoja de ruta de Trump no se mide en meses, sino en hitos alcanzados:

  1. Fase de Control (Actual): Consolidación de la captura de Maduro y estabilización del flujo petrolero con los actores internos actuales.

  2. Fase de Transición: El momento en que el chavismo remanente comience a entregar formalmente las llaves de las instituciones.

  3. Fase de Elecciones (El Futuro): Aquí es donde entra María Corina Machado. Trump no la quiere gobernando en medio del caos de la transición inicial, sino como la candidata de consenso en un país ya "limpio", listo para recibir inversiones masivas y legitimidad democrática.

Realidad vs. narrativa de influencers

Resulta llamativo observar cómo, desde ayer, diversos influencers cercanos a Machado se han declarado en campaña electoral, avizorando un proceso en un plazo de 3 a 6 meses. Sin embargo, esta visión choca con la estrategia de la Casa Blanca.

Para Trump, María Corina es hoy un activo de reserva estratégica. Mientras ella se reúne con el Congreso en Washington, cumple su papel más vital en este momento: ser el recordatorio de que, si Delcy Rodríguez deja de cooperar, el avión de regreso a Caracas ya tiene nombre y apellido en el boleto.

En conclusión, el reloj de la reconstrucción venezolana no lo marcan las encuestas ni las redes sociales, sino los contratos de suministro. María Corina Machado es, sin duda, el futuro de Venezuela, pero en este enero de 2026, el futuro sigue estando a una distancia que el pragmatismo de Trump aún no decide acortar.



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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