Cooptación, ¿sin Chávez?

De acuerdo con Wikipedía, la cooptación es un sistema de organización por el cual una asociación cualquiera de personas nombra internamente a sus propios miembros, sin dependencia de criterios externos.

La cooptación tiene como gran ventaja al otorgarle autonomía a una organización, al poder definir por sí misma quiénes serán sus propios miembros o no. La desventaja de la cooptación es que, debido a la inercia propia de las instituciones, puede llevar a la elección de candidatos conservadores, poco dados a la innovación, y por ende, provocar el anquilosamiento de la misma.

En términos muy generales y teóricos, pueden contraponerse a la cooptación, como sistemas de elección de cargos y de membrecía en asociaciones, los de elección por parte de electores, los de pertenencia por derecho hereditario dinástico o de casta, los de elección por sorteo, y los de adhesión libre y directa por parte del interesado.

Recién terminado el congreso fundacional, proceso que implicó convocatorias a decenas de miles de promotores, la inscripción como aspirantes a militantes de 5 millones 800 mil personas, la formación de los Batallones Socialistas, la elección de voceros, comisionados y finalmente 1.681 delegados que participarían en el Congreso Fundacional, instalado el 12 de enero. La palabra cooptación se hace notoria  en nuestro país al dejar sin efecto los delegados  nacionales, regionales y autoridades de las circunscripciones electas por los voceros de los batallones, fue una decisión de alto nivel que se atribuyo a la necesidad de implementar un sistema de dirección de movimiento de masas bajo la conducción del líder Hugo Rafael Chávez Frías ante la falta de conciencia política e ideológica de los recién electos voceros de los batallones para construir una gran estructura de cuadros nacional que garantizara la fuerza y la unidad para hacer frente a la arremetida de los poderosos enemigos del proceso revolucionario.

Para el líder no fue difícil haber tomado la decisión del movimiento de masas, la población entera siguió a pie juntillas sus decisiones, sin embargo el gran costo político fue el de haber “quemado” a los líderes naturales de los batallones de todo el país de donde salieron los delegados de las circunscripciones para el congreso, todos ellos electos por las bases, al aplicar la cooptación para elegir las nuevas autoridades del partido nacionales y regionales, estos sin ningún tipo de legitimidad marginaron drásticamente a los anteriores causando un gran malestar a lo interno de la organización, es por esto que nuestro líder en sus últimos días enfatizo mucho en la unidad, quizá presentía sobre el destino del partido en su ausencia.

En lo personal y a pesar de ser vocero principal de mi batallón y delegado de mi circunscripción, entendí y aprobé la decisión de dirigir el proceso mediante el sistema de movimiento de masas, vi de cerca el individualismo exacerbado, los vicios y ambiciones heredados de la IV entre los cuadros del partido, vi las maquinaciones entre delegados y voceros incluso en contra de las decisiones del propio líder para la elección de gobernadores, llegando incluso a amenazar con dividir el partido si el candidato no era de su agrado, me imagino que fueron tiempos muy difíciles para Chávez lo que seguramente  lo indujo a tomar la decisión de acabar con la anarquía y dar inicio al movimiento de masas y nombrar las autoridades nacionales y regionales mediante el método de cooptación lo cual considero que fue un gazapo que se le paso a los delegados del congreso quienes lo aprobaron sin mayor discusión.

Ahora bien, independientemente de si la cooptación es válida o no, la pregunta es ¿se puede mantener la dirección de masas con la ausencia del líder?, creo sinceramente que no, el congreso que se avecina no lo va a permitir a menos que los delegados sean nombrados por cooptación, me parece que hay que pactar en lo político y en lo ideológico, en 15 años de proceso de cambio el modelo capitalista de mercado está intacto, no podemos engañarnos diciendo que somos socialistas cuando estamos a diario profundamente inmersos en el capitalismo, mientras tanto los enemigos del proceso están a la expectativa para capitalizar cualquier error que sería sumamente costoso no solo para nuestro país sino para toda la región.

 

 

 



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Gonzalo Ochoa Díaz


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