En busca del gobierno perfecto

La lectura que cualquier ciudadano sensato hace del gobierno presidido por el Presidente Chávez, aquí o en cualquier parte de Latinoamérica para no ir muy lejos, afirma de manera clara significativos progresos en materia social, política, económica, cultural y recreativa. Organismos internacionales hacen referencia de manera muy especial a la mejora de los indicadores en salud, educación, alimentación, vivienda y participación popular, entre otros. Todos estos logros y avances, gracias a la inversión que el gobierno ha venido haciendo al poner en práctica una saludable y popular distribución de las ganancias petroleras.

Ahora, a propósito del inicio de la jornada electoral que concluyó con la victoria Bolivariana del 7 de octubre, el Presidente Chávez llamó a desarrollar una campaña perfecta para lograr una victoria perfecta que pueblo y nuestro líder hicimos posible. Luego vinieron las elecciones para gobernadores y legislaturas, enmarcadas en el mismo esquema de la campaña y la victoria perfecta. Mejor, imposible. 20 de 23 gobernaciones y las tres en donde se perdió por nariz. ¡Final de fotografía!, diría el narrador hípico Alí Khan.

De allí en adelante comienza a batirse el cobre. Gabinetes nacionales y regionales para que siga la acción. Entonces el Presidente pregunta por las comunas y resulta que su proceso de formación es incipiente a pesar de los recursos invertidos. La mesa se le llena de informes sobre funcionarios perezosos, pantalleros y manos lisas. Obras cuya construcción van a paso de morrocoy y no es precisamente por falta de recursos. A la vez, también siente el calor y el alivio de funcionarios que se parten el lomo para que las cosas salgan bien.

Ante este contexto y momento de la Revolución Bolivariana es el mismo Presidente quien anuncia recomenzar, acelerar los motores y redoblar el paso. Advierte que el seguimiento y control de la labor de gobierno no debe estar en manos exclusivas de los altos funcionarios. Y como los reclamos y llantén son el pan nuestro de cada día, se hace de una dependencia con estatus ministerial para el seguimiento de proyectos, obras y necesidades de los habitantes de todo el territorio nacional.

Ahora, como la aspiración de nuestro Presidente es el bienestar y la felicidad colectiva, bien vale la pena llamarle la atención a todo el que tenga función de gobierno en procurar retribuir con creces, y no es mucho pedir, la campaña perfecta y la victoria perfecta con un gobierno perfecto. Y aunque decimos que solo Dios es perfecto, nade se pierde en hacer las cosas bien para evitar el justificado quejido y la rezongadera del pueblo... Eficiencia y eficacia para poder seguir diciendo que amor con amor se paga.

revolcones76@yahoo.com.ve


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Juan Azócar


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