Tiempos estresantes

Como si no bastara con el cáncer que afecta al Presidente de la República y amenaza su vida, la tragedia se presenta justo al iniciarse un proceso electoral de profunda importancia no sólo para nuestro país, sino para todo el continente
Como si no bastara con el cáncer que afecta al Presidente de la República y amenaza su vida, la tragedia se presenta justo al iniciarse un proceso electoral de profunda importancia no sólo para nuestro país, sino para todo el continente.

La Venezuela de hoy es una nación en extremo politizada y, por desgracia, dividida en dos polos opuestos; aquí los que no están con Chávez probablemente son enemigos del proceso. Así, la salud del Presidente, como las simpatías electorales de cualquiera, pueden causar discusiones, desacuerdos y hasta enemistades que dividen incluso a las familias más tradicionales.

Aunque no lo reconozcan, muchos adversarios de Chávez han acariciado la idea de su muerte, deseándola aún contra sus convicciones religiosas o sentimientos de solidaridad humana, que entre nosotros por lo general superaban las diferencias políticas y partidistas. Pero, así lo nieguen de la boca para fuera, en el fondo de sus almas cultivan el insano deseo de verlo fallecer.

Esa realidad le está haciendo daño a mucha gente, no sólo en las filas del antichavismo, sino en el propio cogollo del Psuv, donde el asunto de la sucesión tiene locos a los sedicentes delfines.

Aparte de esos tercios, existen miles o tal vez millones de seres sincera y noblemente preocupados por la salud presidencial. Estos esperan a diario los reportes sobre su estado, aferrados a la esperanza de una curación que sea, si no definitiva, suficiente para que el gobernante criollo continúe con sus tareas habituales.

En mi opinión, una enorme mayoría quiere que se dilucide la escogencia electoral entre Capriles Radonsky y Hugo Chávez, dejando que sean los votantes quienes impongan su voluntad.

A pesar de tener mis simpatías cuadradas a favor de Chávez, hago constar que no desdeño las posibilidades del candidato opositor. En materia política, muchas cosas son posibles, aunque sorprendan a los mejor informados.

Todo apunta a una campaña cargada de tensiones que se prolongarán hasta el último minuto.

Creo que conviene no enfrascarse en la sola cuestión electoral. Existen asuntos importantes como el amor, los amigos, la familia y también, por ende, un buen bonche.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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