Los margariteños entre los más sufridos

Salvemos a nuestros perros y gatos bolivarianos

Solo seres que no conocen el valor afectivo, sanador y creador de los animales, en especial de los perros y gatos, puede accionar una matanza masiva de caninos, con la excusa de que son o pueden ser generadores de enfermedades contra los humanos, sin considerar el método para tal osadía.

Era necesario una escena de este tipo, ver la muerte dolorosa, el asesinato de 17 perros en calle, para que se prendieran las alarmas. No sólo es lamentable el hecho por su crueldad sino además vergonzoso para la condición de un ser humano, que se rige por el cumplimiento de normas, según, para cumplir con su trabajo.

Pero en todo caso, el mal ya está hecho, ahora lo importante de este suceso en la isla de Margarita es que en efecto, el abandono de animales en calle es en esta entidad verdaderamente sombroso. El estado Nueva Esparta, seguramente, es una de las regiones en donde más se registren hechos de este tipo, de crueldad y abandono de animales, perros, gatos, ya que se observa que en cada cuadra hay grupos numeroso de de estos pobres indefensos animales a la buena de Dios. Alguien me comentó que hay un basurero de perros (creo en el Guamache), en donde las personas los dejan y allí viven en la indigencia canina más escalofriante.

Mi gatita, Teodora, raza persa con angora, de ojitos azules, la recogí en la calle, casi recién nacida, quien salió a mi paso, maullando de tal forma, que no tuve otra opción que llevarla conmigo. Para su suerte se encontró conmigo. Pienso que sólo en esta isla se consiguen razas en otros países cuestan mucho dinero.

Pero voy a referir un hecho escabroso, que pude ver hace algún tiempo en la Isla Cubagua, a donde fueron trasladados muchos perros y gatos, numerosos, no se con qué intención. El caso es que fueron trasladados sin ser esterilizados. Una muy mala idea. Por la isla deambulan desnutridos y desolados muchos perros y gatos. Incluso se dice que hay una manada que colmó las colinas de la isla, hoy convertidos en jaurías, que se alimentan de conejos.

En esa oportunidad Llegue a ver algunos gatos y perros, incluso de bellas razas, los que tuvieron mejor suerte, muy pocos, estacionan en las pocas rancherías de pescadores y otros tantos, deambulando por la isla, Pude ver algunos con maltratos evidentes, como quemaduras presumiblemente de cigarrillos. No dudo que en las faenas de juerga nocturna, que sin duda se dan en esa isla casi abandonada, los perros son una forma de diversión o despiertan los más bajos instintos.

Entonces, recordando este triste episodio y todo lo que he visto con relación al abandono de perros y gatos en la isla, me uno al llamado al gobierno nacional para que, a propósito de la matanza reciente de perros en la isla de Margarita, a través del Ministerio del Poder Popular para la Salud, a hacer un sondeo, registro o cualquier medida que determine la situación en que se encuentran perros y gatos en calle. El problema es tan grave que incluso algunos turistas, al quedar asombrados de esta situación, viendo los animales muertos de hambre y sed, se involucran y tengo entendido que algunos pagan dólares para los trámites legales y se llevan uno que otro en adopción. No es raro ver en pleno centro, en Porlamar, perros en el peor de los estados, con hernias gigantescas, con sarna extrema, de cualquier edad y raza. Que vergüenza para nuestro turismo caribeño.

El tema de los animales en calle es un problema de salud pública, lo sabemos, pero además es un problema que compete a todos, a los que quieren o no a los animales. Es penoso tener que recordar a los seres humanos de este país que los animales tienen una razón de ser en el planeta y merecen tanto respeto como cualquier ser viviente. Y más aun cuando el perro es conocido como “el mejor amigo del hombre”. ¿Cuántos de ellos ahora son utilizados en terapias con niños y ancianos, utilizados en salvamento, en la policía, etc.?. Definitivamente el que no ha tenido perros y gatos no conocen la capacidad de amor y talento de estas especies, que sanan, salvan vidas, dan sin esperar nada y son leales hasta la muerte.

Tomando en cuenta la anterior premisa, creo que este hecho de la matanza en la isla, que no es nuevo, no pasará de ser una noticia más ya que la Ley de Protección a los Animales es débil. Tienen que ser penados los que atentan contra los animales, sanciones con multas y cárcel. Pero sobre todo hace falta, y en especial en las regiones, refugios adecuados para rescatar a muchos de los callejeros. Una labor que debe involucrar la gestión de gobernación y alcaldías, con el voluntariado.

Seguramente el ministerio de Salud pudiera coordinar con el inmenso voluntariado que lucha y trabaja por la vida de los animales y a partir de la Ley, crear estos espacios. Gente que se sume al llamado les podría sorprender.

En estos tiempos de crisis climática, de calentamiento de la tierra, que en buena medida incide el desequilibrio que ocasiona la mano humana, que atenta contra la fauna y la flora del planeta de manera indiscriminada y permanente; caso la matanza de tigres, ballenas, gorilas, etc., aunado al tráfico brutal de especies exóticas y en peligro de extinción, se hace pertinente un llamado a la conciencia de los seres humanos y en especial introducir en los pensum de estudio, la materia ambiental, el respeto por nuestros animales. Los niños y jóvenes deben ser educados para amar el planeta y a sus animales. Y lo digo porque en más de una ocasión he visto a niños agrediendo animales. Un día pude ver a las orillas del Guaire a un grupo de pequeños lanzado piedras a las iguanas, en donde por cierto ya ni se ven, apenas algunas pequeñas garzas aun pululan en las asquerosas aguas.

La muerte de los 17 perros en la isla de Margarita es un llamado a la sensibilidad humana, sin contar la cantidad que muere en silencio, de hambre y sed, situación que se repite a lo largo y ancho del territorio nacional.

Este suceso ha servido para dar a conocer la condición de barbarie en que estamos inmersos, en donde vemos casi con naturalidad este penoso hecho. Algunos hacen chistes, aludiendo que algunos puestos de fritangas seguramente utilizan la carne de perros o gatos.

Ojala y la ministra Sader asuma con mucha responsabilidad este tema, que debe ir más allá de una sanción a las autoridades regionales o locales, que debe plantear un plan nacional para salvar a nuestros perros y gatos bolivarianos que andan a merced de la miseria humana. Me sumo al llamado de auxiliar a especies tan maravillosas como los perros y gatos bolivarianos, ya que todos han nacido en ésta, nuestra República Bolivariana de Venezuela.



Leonjudi@gmail.com

Periodista


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Judith León

Periodista e internacionalista.

 Leonjudith@gmail.com

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