El santurrón escarlata

Esta semana se conmemoran 2044 años de la denominada “Pasión y muerte de Jesucristo” y que debería representar para los cristianos de las diferentes ramas en el orbe, un tiempo de recogimiento espiritual por el sacrificio del hijo de Dios, que en su periplo terrenal vivió y sufrió las penurias humanas de aquel entonces. Digo “que debería representar” porque la llamada Semana Mayor o Semana Santa, más que un tiempo de reflexión se ha convertido en un tiempo de solaz y en muchos casos, de un desmedido y profano consumo de las mas carnales y licenciosas perversiones. Bueno, en este sentido cada quien es libre de hacer de este tiempo, reflexivo y depurador o nada sacro y medio endemoniado.

Pero respetando el libre albedrío de cada cristiano para que sea autónomo de conmemorar o celebrar, lo que sí es una ignominia, son las manipuladoras declaraciones del prelado escarlata Jorge Urosa Sabino al expresar que: “…Jesucristo no era un líder político, ni republicano, ni socialista. Dentro de otras cosas pidió, por un mejor sistema carcelario para el país y por el cese de la violencia en el país. “Pedimos a Dios por los presos comunes, los presos políticos y por la reforma del sistema carcelario”, manifestó el cardenal ¿Y porque no pidió por las víctimas de estos, que el calificó como “presos políticos”? ¿Lo que nos quiere decir San Urosa es que Dios está del lado de estos criminales? Es decir, que las víctimas de estos “pobres presos políticos” ya fueron juzgadas en el tribunal celestial y a Urosa le informaron sus “contactos” en el Cielo que estas almas resultaron culpables, ya que están muertas como primer requisito para sentenciarlas.

Este comerciante y especulador de milagros, no tiene reparo en utilizar el púlpito como pérfida tribuna para manipular con la dogmatica y mercantilista religión en que se ha convertido el catolicismo, haciendo ver a la ya no tan incrédula feligresía, que el diablo anda suelto por Venezuela y se esconde en Miraflores. Nuestro país, para este privilegiado y no tan beato mortal, es el propio infierno y debe ser sometido a un exorcismo el próximo año, con la pléyade de angelitos que conforman esa sucursal celestial llamada la Mesa de la Unidad y que ha sido bendecida con su santa saliva. Y la orden dada por la cúpula católica es que en cada estrado de cada templo de nuestra nación donde la devota grey se reúna para clamar al Señor, los “padres sacerdotes” entremezclen el picante desestabilizador con las siete palabras que narra estos hechos bíblicos; buscando con ello confundir e intimidar a nuestro pueblo crédulo y ávido de esperanza, de que el socialismo, el Gobierno Bolivariano y el camarada Chávez, representan el mal que combate Jesús. Esta iglesia católica es la misma que bendijo a asesinos como Adolf Hitler en la segunda guerra mundial, Augusto Pinochet en Chile, Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Rafael Videla en Argentina y al mismísimo Pedro Carmona “El Breve” aquí en Venezuela.

Esta iglesia católica es la que a nivel mundial está sometida al escrutinio público por los casos de pederastia que no han podido esconder en las enaguas en que se han convertido sus sotanas. Esta iglesia católica es la que cada año crucifica a Jesús y a pesar de haber resucitado, lo sigue manteniendo encerrado y crucificado en sus espacios templarios. Esta iglesia es la que le crea competencia al Creador, llevando “santos” para atiborrar el cielo (y sus arcas) con mercenarios del lucro espiritual y para que “compitan” con Dios, sobre todo, cuando todo el mundo sabe que el Altísimo no necesita intermediarios, ni gestores, ni mucho menos un pago en cochino dinero, para obtener de él, la sanación espiritual y la liberación de los tropiezos terrenales como requisitos para acceder al empíreo. Esta iglesia católica, que no es la semblanza ni tiene la desprendida espiritualidad de aquella iglesia original que profesaba la humildad, el amor al menos favorecido, el desapego a la lumbre de la riqueza y los placeres mundanos y que el refuerzo de la fe no se basaba en el aumento de las riquezas materiales obtenidas de manera ominosa, como lo hace la actual.

A Urosa Sabino lo encumbraron otros terrícolas “tan santos” como él, que moran en un feudo llamado Vaticano en donde las milenarias, fatuas y disolutas intrigas han comprometido hasta el nombre del Creador para favorecer el poder de unos pocos, engañando a millones en su Santo Nombre. Este Urosa Sabino, al igual que el insufrible Baltazar Porras que con su aciago brillo de mampostería y alhajas, con cruces de riquezas y no de sumisión al poder divino, pretenden con sus ejemplos amilanar la verdadera fe del pueblo creyente y del humilde cura predicante.

Y como colofón transcribo lo que san Urosa dijo en su cenáculo: “…el aporte de la iglesia católica en estas fechas es indicar cuál es el camino de la paz, el amor y la fraternidad” Y me pregunto ¿si ese camino según él, no es para la izquierda porque “el socialismo es un sistema fracasado” y el infierno está para la derecha, cual quiere Urosa Sabino que las nobles almas venezolanas tomen? Por mi parte, sin santiguarme, le digo a Urosa Sabino: vade retro. Coño, por si acaso.

Es todo por hoy.

(*)Ing.

cajucont@gmail.com



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Carlos J. Contreras C.


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