Me declaro oposición seria

La revolución es cultural o reproducirá la dominación, es una excelente trabajo del profesor Carlos Lanz, que lamentablemente no ha contado con una masiva circulación. Y definitivamente no le encuentro otra explicación que: es porque no estamos alineados con la profundización de este maravilloso proceso de cambios, o simplemente jugamos al gatopardianismo, es decir hacer que las cosas cambian, para que nada cambie.

La transformación cultural, que requiere el país para que realmente consolidemos la Revolución Bolivariana, pasa por cambiar nuestros patrones mentales, especialmente nuestros paradigmas en relación al consumo, pues somos lo que comemos, hablamos, compramos, vemos, etc.

Me pregunto hoy día que estamos haciendo para la transformación del modelo socioeconómico propuesto para el país, y de la transformación cultural que se requiere impulsar para lograrlo, cuando se hecha a un lado el enfoque sustentable y de desarrollo endógeno en el momento de ejecución de los programas y proyectos. Prueba de ello la necesidad de producir semillas orgánicas nacionales, y como recientemente, nuestros agricultores fueron engañados y vulnerados con semillas importadas contaminadas, que no solamente hizo perder la cosecha, sino que además afectará esos suelos quien sabe por cuanto tiempo.

Hablamos de un desarrollo ecológico, y promovemos la construcción de plantas de procesamiento de cemento en nuestro país, siendo una de las industrias más contaminantes del planeta, en lugar de buscar soluciones de construcción con materiales autóctonos y/o materiales menos lascivos para el ser humano y el ambiente.

Igualmente y muy especialmente lo vemos en las fiestas decembrinas, donde en las instituciones del Estado, se observa la promoción de la Navidad USA, con la profusión de gorros de San Nicolás, imágenes de Muñecos de Nieve y otros símbolos de la navidad gringa, que han venido desplazando nuestros propios valores navideños, como lo es el Niño Jesús.

Recientemente el Metro de Caracas, se ha dado la tarea de convertirse en Santuario de la publicidad, despersonalizando nuestro tren, al punto de cubrirlo de propaganda de Cantv, que ya no permite reconocerlo sino como una gran pancarta en movimiento de esa empresa. A esto se añade, la neurótica profusión de propaganda de productos, como es el caso de la Estación Plaza Venezuela, donde se pierde la noción del espacio, ante la explosiva presencia de propagandas de mayonesa y de cigarrillos (Ojo con el 01 de febrero del 2005 y el Convenio Internacional para el control del tabaquismo). Sin contar con la perversión que la publicidad genera a la estética de esta construcción orgullo de los venezolanos.

Otro elemento es la presencia de productos dañinos para la salud, como son los refrescos en los expendios de alimentos Mercal. Nadie dice que se suspenda la venta de refrescos en el país, a fin de cuentas, estamos conviviendo con el sistema capitalista, y procuramos que sea en sana paz, pero que los organismos del Estado, como lo es Mercal, se vendan este tipo de productos, no se comprende. ¿Que paso con nuestra sana dieta de jugos de frutas, guarapos, etc? ¿No será esto lo que hay que estimular?.

La desmemoria es la mayor enfermedad social de nuestro país, de ello se encargaron los invasores desde hace 500 años, despersonalizando nuestro acervo, llamando folklore lo que nos constituye, y tratando de sustituir nuestros rasgos afro-aborígenes, primero por la cultura eurocéntrica española, y mas recientemente por la gringa. Afortunadamente la cultura de la resistencia persiste en nuestras ciudades y pueblos, y ya no podrán borrar de nuestro corazón nuestro acervo, siempre y cuando la Revolución Bolivariana se mantenga firme, y se haga vida la Constitución Bolivariana.

¿Cómo vamos a cambiar las relaciones sociales y de producción, si todavía desde las instituciones del Estado mantenemos nuestra dependencia cultural?, ¿Que estamos haciendo para crear nuestro propio modelo a lo Robinson?, si permanentemente estamos mirando para el Norte, y no solamente los Estados Unidos, Europa sigue siendo la otra panacea.

Algo aparentemente ingenuo, pero que no lo es, es el reciente concurso para la elección de la Reina del Carnaval Metropolitano.

Algo que se ha cuestionado durante décadas, ha sido la utilización de las mujeres por los medios de comunicación, las industrias y el comercio para su degradación como objetos de consumo. Si bien el carnaval es una fiesta tradicional de nuestro país, la elección de la Reina al mejor estilo de Venevisión, incluidos sus protagonistas: Osmel Sousa, y las cámaras de las televisoras privadas, en un desfile que nada tenía que envidiarle al Miss Venezuela, no creo que sea precisamente lo mas reinvidicativo para las mujeres que se halla hecho en estos tiempos de revolución. ¿Cuánto costo? ¿Qué representa?.

Por lo visto yo no he entendido esta Revolución, y mucho menos la Constitución, puesto que estos elementos como los señalados anteriormente, me parecen contrarios a la instalación de un nuevo modelo, de un nuevo sistema de relaciones sociales y de producción, comercialización y consumo. Por lo tanto me declaro desde este momento de oposición seria, para poder seguir haciendo este tipo de señalamientos, que seguramente para muchos lectores serán los de una opositora vieja, y amargada, que no sabe apreciar un buen espectáculo, o apreciar las interesantes propuestas del mundo de la publicidad.

Este es el año del salto adelante, y ese salto adelante a mi juicio requiere que revisemos la instrumentación ideológica de nuestros programas, el Diablo se esconde en los detalles, siempre dice el Presidente Chávez, y ciertamente, estos señalamientos son sólo detalles..... dirán algunos.

¡El pueblo lo dice, y tiene razón, aquí lo que hace falta, es más Revolución!


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Tibisay Maldonado Lira


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