El "Prometeo" chimbo de Maduro

Son sorprendentes tres cosas en un político como Maduro. La primera, es su capacidad de mentir sin pestañear. Como el abogado fraudulento Jim McGill, de la serie "Better call Saul", Maduro habla y habla, y hace chistes, y baila, etc., para cometer sus fraudes, y eso lo obliga a desarrollar nuevas mentiras para sustentar las anteriores. Eso exige un gran talento; hay que reconocerlo. Hasta el gran Julio Garmendia, en su cuento "El alma", reconocía las ventajas de este "mentir sin pestañear", y se lo solicitaba a nada menos que Satanás, a cambio de su alma.

La segunda cualidad sorprendente de Maduro es la propensión a hacer anuncios ampulosos, descubrir el agua tibia, dar bombos y platillos a cuestiones muchas veces triviales. Tercero, realizar "lanzamientos", sobreactuar los aspavientos, al informar de unas medidas que, la mayoría de las veces, repiten decisiones anteriores (y hasta muy anteriores) o, peor, echan para atrás, hacen un viraje de 180 grados o con un sentido diametralmente opuesto a lo que él venía dando por cierto hasta solo unos meses atrás. Todos los años, desde que es presidente, son los "años de la recuperación" y el "gran crecimiento de la economía". De pronto se alegra que el dólar esté circulando, después de varios años despotricando de ello. Hace celebraciones bailando salsa con Cilita. Y así.

Claro: Maduro es el "policía bueno" en la puesta en funcionamiento del mecanismo de chantajes emocionales, medias verdades y falacias argumentales con los que vive y justifica conductas, y es torturado sin darse cuenta, el militante promedio del PSUV. El rol del "policía malo", el encargado de amenazar, insultar, ridiculizar, etc., no solo al ya cómico Guaidó (vi un último meme en las redes, en el cual saltaba las rejas del palacio de Buckingham para declararse rey interino; pero el chiste es como flojo), sino a maestros, enfermeras, profesores universitarios, empleados públicos, que han llevado una lucha permanente contra el instructivo de la ONAPRE que, desde su inexistencia, sigue reduciendo los ingresos legítimos de los trabajadores; el "malo", decíamos, es Diosdado y Mario Silva, aunque este último personaje ya casi nadie lo ve. O sea, ya es ineficaz e inservible.

En esto se ve que hay un reparto de roles comunicativos dentro de la macolla del gobierno. Habría que considerar, por ejemplo, el rol del Fiscal. Pero íbamos a referirnos más bien a un reciente anuncio del Saul Goodman- Maduro. Dijo, palabras más, palabras menos, que traería al país a los más destacados científicos del mundo, para rescatar y relanzar las políticas de Ciencia y Tecnología en el país.

Sobre esto de las políticas de ciencia y tecnología hay que hacer un poquito de memoria. Empecemos por la "Misión Ciencia", anunciada también con gran bulla, bombos y platillos, por allá por 2007. La Ministra de aquel entonces, Yadira Córdoba, contó con asesores de la calidad de un Rigoberto Lanz. Se designaron coordinadores de la Misión en todos los Estados, seleccionando gente apropiada: doctores, profesionales, profesores universitarios de buena trayectoria. Se orientó a los nuevos "misioneros" a promover la inventiva popular, pero también a establecer contactos con los grupos de investigadores que estaban (como siempre han estado) en las Universidades nacionales. Se ofrecieron becas, financiamiento a proyectos de investigación e innovación. Pronto, una Ley que podía pasar por aceptable, fue reformada en lo que se refiere al control de los ingentes recursos que se pusieron a circular, en parte procedentes de un impuesto a las empresas que aprovechaban los proyectos de innovación. Incluso, se equiparon algunos departamentos universitarios.

Pero, de pronto, sin previo aviso, quizás en respuesta a alguna intriga palaciega, la Ministra empieza a invertir en franelas, afiches, material POP y se ordena llenar varias decenas de autobuses para hacer una concentración y un "Aló, Presidente" dedicado a la Misión Ciencia, donde se le muestran al entonces presidente Chávez supuestos avances, que el mismo comandante percibió como la repetición de otros mostrados hacía ya varios años. Después de este episodio, donde se invirtieron varios millones para salir unos minutos con el presidente por TV, la "Misión" hizo un viraje extraño. Al poco tiempo, se dejó de hacer cosas básicas, como el registro de los investigadores (tengo entendido que nuevamente se ha reactivador, pero sin ningún incentivo). Las becas no salieron más; tampoco los financiamientos. Otra oportunidad de aprovechar un boom de recursos petroleros, se desaprovechó para impulsar realmente la investigación científica, tecnológica y de innovación en el país. Ya en 2013, la Misión Ciencia estaba muerta. Nunca hubo un informe evaluativo de sus logros o deficiencias.

Pero hagamos otro salto en el tiempo. Recordemos el Plan Gran Mariscal de Ayacucho, de 1975, cuando más de treinta mil venezolanos recibieron una buena beca para estudiar diversas especialidades en todo el mundo. Ahora, hagamos otro salto. Este año, la Oficina de Refugiados de la ONU reconoció que ya supera los seis millones la cantidad de venezolanos migrantes. De esa cantidad, que se iguala a, por ejemplo, la migración que escapa de la guerra en Ucrania, hay una significativa porción que son profesionales altamente calificados que, a veces, consiguen emplearse en universidades de varios países que reconocen su calidad: Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, México, Colombia, pero también Estados Unidos y varios países de Europa.

La formación de profesionales en Venezuela tuvo un alto nivel, demostrado porque los que salieron a estudiar postgrados estuvieron a la altura de sus compañeros graduados en esos países desarrollados. Algunos de esos profesionales se quedaron viviendo en países desarrollados hace tiempo y alcanzaron puestos importantes en empresas, universidades y centros de investigación. Por ejemplo el actual presidente del mundialmente conocido Massachussets Institute of Technology (MIT) es nacido y estudió en Venezuela. Hay también jóvenes que han salido en los últimos años que trabajan en importantes instituciones internacionales, entre ellos el CERN y la NASA. A pesar de los éxitos que han logrado algunos científicos o profesionales venezolanos de distintas ramas, médicos, odontólogos e ingenieros y muchos otros, siguen buscando donde emplearse. Muchos científicos, profesionales y académicos venezolanos tienen altos niveles de desempleo y sus habilidades están significativamente subutilizadas; con frecuencia, están subempleados en trabajos poco calificados y temporales o mal remunerados y sus posibilidades de volver a las carreras profesionales disminuyen ya que pierden la calificación y pierden autoestima. Los venezolanos más calificados profesional y científicamente han marchado a España, Estados Unidos, Argentina, Chile, México, República Dominicana y, en un momento, por facilidades circunstanciales que existían en los papeles de migración, Perú. Las principales oleadas de estos compatriotas altamente calificados se dieron en 2002, 2006, 2013 y 2019. Y se sigue dando.

No me extenderé en la situación y características de la migración de talentos venezolanos, porque ello debe ser motivo de otro (u otros) artículos mejor documentados y extensos que este. Volvamos al punto del último anuncio del Saul Goodman venezolano.

En 2010, el gobierno ecuatoriano de entonces, encabezado por Rafael Correa, emprendió una serie de políticas dirigidas a mejorar la calidad de la educación superior e incentivar la ciencia, la tecnología y la innovación en su país. Con este motivo, se aprobó una nueva Ley de Educación Superior que creaba el Sistema Nacional del sector. Además se creó un sistema de investigación e innovación tecnológica vinculada orgánicamente con las universidades. Al mismo tiempo, se realizó una evaluación institucional, interna y externa, para acreditarlas en aspectos claves, entre los que destaca la productividad científica y tecnológica. Entre esas medidas del entonces gobierno ecuatoriano (el aumento del presupuesto al sector, entre otras), destaca el Programa Prometeo. Este consistía en la oferta de becas a investigadores de otros países para impulsar la producción de investigaciones, revistas científicas e innovaciones. De Venezuela, aproximadamente profesionales venezolanos se beneficiaron de ese Programa. En evaluaciones parciales de los resultados de estas políticas, se observó un mejoramiento claro en la productividad científica del país, lo cual se observó en indicadores clave como la cantidad de publicaciones, no solo en revistas ecuatorianas, sino en medios extranjeros.

Como se puede ver, el Programa Prometeo se dio como parte de un conjunto de políticas con un buen respaldo presupuestario. En general, la UNESCO recomienda invertir al menos el 2% del PIB en CyT. Doy un ejemplo: China, mencionado como ejemplo para muchos, invierte 514,8 billones de dólares en ciencia y tecnología. Y esta política arrancó a principios del milenio, cuando los indicadores en el sector se parecían mucho a los de cualquier país caribeño. Ser consecuentes y serios con su política a largo plazo, le ha permitido al gigante asiático colocarse hoy entre los 8 países más desarrollados en el mundo en el campo de la ciencia.

En este contexto, ¿va a venir Goodman-Maduro a marear a sus oyentes con que va a traer a los "científicos más grandes del mundo" para desarrollar nuestro sector CyT? Obviamente, se trata de una versión chimba del "Programa Prometeo" de Ecuador, el cual, al lado de algunos resultados, fue estudiado como otro caso de estrategia migratoria de los cerebros de toda América Latina. Es decir, muchos "cerebros" usaron el "Prometeo" para poder irse a los grandes centros científicos del mundo en Europa y Estados Unidos.

Pongamos que Goodman-Maduro nos estafa y trae unos cuantos doctores chinos a explicarle a los profesores universitarios que nos quedan, asuntos como los detalles del método científico o cómo se hace una revista científica o las exigencias de "Mainstream" de las innovaciones tecnológicas (con las fallas de electricidad que no se sabe si la Siemens por fin viene a reparar) ¿Les irá a pagar con el instructivo inexistente de la ONAPRE?



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Jesús Puerta


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