La tarea: apoyar a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador

1. Cuando triunfó en 1917 la Revolución Rusa el principal objetivo de la izquierda revolucionaria fue la construcción de un movimiento de apoyo a la única revolución que proclamaba la construcción del socialismo. En varias ocasiones fue criticada la izquierda por tener como único objetivo hacer un cerco para que, lo que sería en adelante la URSS, no fuera destruida por los poderosos países imperialistas que la rodeaban buscando las formas para hacerla desaparecer. Con Cuba se hizo lo mismo en los años sesenta: en la ciudad de México y algunas ciudades del país participamos en grandes manifestaciones con el grito de “Cuba sí yanquis no” para respaldar al gobierno de Fidel Castro y a su pueblo que recibían agresiones diarias del gobierno de los EEUU. Además de los izquierdistas vimos algunos priístas “progresistas” en aquellas protestas que partían de “La Diana” y, por Reforma, llegaban hasta el Hemiciclo a Juárez.

2. Obviamente, hay que cuidar no caer en el error entre la izquierda (como sucedió en México con Lombardo Toledano y seguidores en su tiempo, durante 30 años) que presentaba en su programa como único enemigo al imperialismo yanqui, pero a los diferentes gobiernos del país los caracterizaba como “burguesía nacionalista y patriótica” con el fin de recibir su apoyo. Hoy, por lo menos desde 1982, cuando de manera abierta se implantó el neoliberalismo privatizador en el gobierno de Miguel de la Madrid, ya casi nadie duda de la enorme dependencia económica y política de los gobiernos priístas y panistas respecto al FMI y el BM. Ya todo mundo sabe que las políticas del gobierno mexicano deben ser consultadas (de manera obligada) con el gobierno estadounidense. Si en los tiempos de Lombardo la burguesía gobernante registraba márgenes de asociación e independencia, en la actualidad no.

3. Hoy, ante la intensidad de las amenazas y la provocación del gobierno de Bush y sus lacayos en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, parece urgente la construcción de poderosos movimientos de apoyo a esos gobiernos y sus pueblos que están enfrentando (como lo hicieron la URSS y Cuba en su tiempo) de manera decidida las agresiones yanquis. Sin dejar de luchar contra sus burguesías empresariales y de gobierno, los izquierdistas de América deben centrar su lucha en la defensa de esos países que con programas económicos y político hoy son la vanguardia del continente. Se podrían tener diferencias (incluso hay muchas) pero éstas continuarían discutiéndose sin ser primarias ante la actual situación. La Revolución Rusa comenzó el proceso de desviación después de morir Lenin en 1924, posteriormente supimos lo que pasó con la terrible burocracia capitalista en que degeneró, pero no hay duda que al imperialismo no le gustó.

4. Si bien la teoría marxista estaba allí desde que Marx y Engels comenzaron a teorizar a principios de los cuarenta del siglo XIX y desde que debatieron en la Internacional, esta teoría, sólo se propagó con amplitud, haciéndose mundial, con el triunfo de la Revolución Rusa. Si bien el marxismo comenzó a aparecer en México entre los artesanos en el último cuarto del siglo XIX sólo se hace extensivo en los cuarenta del siglo pasado con el lombardismo, Bassols y el aún casi inexistente PCM. Quizá en un examen profundo podría demostrarse que tuvo mayor influencia el anarquismo de Flores Magón, de la Casa del Obrero Mundial y de la CGT al interior del movimiento obrero y en el movimiento juvenil de los sesenta. La Revolución Cubana de 1959, aunque no se inscribió en la ortodoxia marxista por su “carácter tropical”, difundió ampliamente la idea entre los pueblos de América. Cuba fue nuestro faro.

5. ¿Cuánto de la Revolución Cubana hay en Venezuela y demás países? ¿Cuánto de la Venezuela rebelde está prendiendo la “chispa en la pradera” de América Latina? ¿Cuánto perdería la izquierda revolucionaria latinoamericana si Venezuela y demás países que la siguen fueran golpeados por el imperialismo? Mientras hacemos trabajos de politización e ideologización micros, muy puntuales, el imperialismo se va a la cabeza haciendo que nuestras pequeñas cosas que llevan años se caigan y desaparezcan. La izquierda latinoamericana, y mundial, tiene que enseñar a pensar a los pueblos más allá de sus narices. Mientras organizamos un pequeño grupo de indígenas, campesinos u obreros, arriban políticas nacionales o internacionales que destruyen de raíz lo que hemos venido haciendo. Por el contrario, si con nuestra unidad logramos echar abajo las políticas nacionales o internacionales lo demás caerá como el castillo de naipes.

6. Es un asunto de estrategia política. Hay que desechar las estrategias de la izquierda de “escalar poco a poco el poder” porque la historia ha demostrado que en ese largo proceso se corrompen todos los cuadros políticos y terminan siendo más de lo mismo. El poder hay que arrebatárselo a la burguesía con movimientos unitarios de masas y ponerlo a disposición de los trabajadores, no sin antes cambiar la Constitución y sus reglamentaciones. El cuarteto de gobernantes latinoamericanos encabezados por Chávez, al mismo tiempo que se enfrenta a la política asesina norteamericana, parece decidido a movilizar a las masas de sus países, a cambiar las leyes burguesas y a entregar parte del poder a los trabajadores; por ese motivo debe recibir el apoyo de la izquierda mundial. Hay discusiones pendientes, compromisos que deben cumplirse, pero es indudable que se puede avanzar mucho si evitamos golpes imperiales.

7. La izquierda tiene que encontrar estrategias para golpear duro y donde más le duela al imperialismo yanqui y sus lacayos. La batalla por el mercado capitalista en la que China, el Mercomún y Japón se confrontan con los EEUU es interesante porque contribuye a debilitar al principal explotador de los pueblos de América y el mundo. No se trata simplemente de sustituir un imperialismo con otro para que las cosas sigan igual, de ninguna manera. En ese juego de competencia económica entre naciones del primer mundo los pueblos pueden salir ganando si se logran organizar fuertes movimientos de masas como las batallas indígenas y campesinas de Brasil, Bolivia y Ecuador o las luchas urbanas de Argentina, Venezuela y Uruguay. Pueden ser procesos electorales pero muy claros y muy definidos en los que las izquierdas cumplen la tarea de denunciar la explotación capitalista sin tener miedo oportunista de perder votos.

8. Quien por propia experiencia parece haber comprendido mejor la necesaria defensa de Venezuela es el gobierno cubano. No sólo ha profundizado sus lazos políticos, ha entrelazado su comercio y solidaridad puntual en cada uno de los problemas que el gobierno venezolano enfrenta. Es urgente trabajar por ese camino para evitar que las garras ensangrentadas del imperio caigan con toda sus fuerzas sobre Venezuela. En México el PRD, el lópezobradorismo, el zapatismo, el sindicalismo independiente y demás fuerzas de izquierda deben manifestarse como lo hicieron en los sesentas en apoyo de Cuba y Vietnam. La derecha mexicana: gobierno, empresarios, panistas y alto clero, usando todos los medios de información a su servicio, se han manifestado abiertamente contra Chávez y Morales apoyando paralelamente al gobierno de Bush. ¿Qué haremos para defender a gobiernos y países como Venezuela?

pedroe@cablered.net.mx


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Pedro Echeverría V.


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