La Gestión de Trump, de la oferta de la “Era de Oro” a una “Era de despojos "

Al inicio de su segundo mandato en 2025, Donald Trump prometió solemnemente que Estados Unidos cruzaría el umbral hacia una nueva "edad de oro". Y lanzo la consigna Hacer de Estados Unidos grande otra vez, lo que es una tergiversación porque ese país nunca ha sido pequeño, pero la gente se creyó esa promesa.

Aunque hay que decir que nunca mencionó que iba a ser grande luchando por la libertad, contra la tiranía ni contra los dogmatismos. Nada que ver cada uno entendió la grandeza a su propia manera.

Sin embargo, al observar el panorama actual en 2026, la realidad parece haber tomado un rumbo diametralmente opuesto a cualquier camino de grandeza. Así lo que se vendió como un renacimiento nacional se ha transformado, mídase como se mida, en una "Era de Despojos".

Estados Unidos se encuentra ante un periodo de desconfiguración institucional, ética y social donde las promesas de grandeza han sido asfixiadas por la confusión que genera una gestión marcada por el caos, resentimiento, la persecución y la negación de la legalidad nacional e internacional. Se ven beneficiadas las élites mientras a las mayorías no les alcanzan sus ingresos.

Se erosiona la dignidad humana y el respeto. Él ha sido acusado de muchas cosas que son incompatibles con sus fuciones nacionales y lo cual se mantiene como una mancha indeleble. Estas acusaciones son grandes pero no es lo que se entiende por grandeza y creo que menos para un país que quiere ser el líder mundial.

En el discurso oficial no solo se ha ignorado las reivindicaciones más sentidas, promoviendo impunidad donde la retórica agresiva desde la Casa Blanca valida comportamientos que antes eran inaceptables. Esta actitud ha dejado a una nación desesperada, no solo en términos psicológicos, sino en su fibra moral. Eso es practicar la anti filosofía de la grandeza.

En las ciudades estadounidenses, el paisaje es desolador y empobrecido. La crisis de los opioides y el fentanilo ha escalado a niveles sin precedentes, creando lo que algunos describen gráficamente como "millones de personas enfermas en las vías urbanas".

A pesar de las promesas de "limpiar las calles", la falta de una política de salud pública integral y el enfoque puramente punitivo han dejado a las urbes sumidas en esa crisis humanitaria y ensanchada la brecha de desigualdad.

En el ámbito internacional, la gestión de Trump no ha hecho feliz a ningún país y muy pocas personas, excepto a sus aliados Inglaterra e Israel, generando enemigos y división, convirtiéndose en un terremoto verbal. La diplomacia tradicional ha sido sustituida por una política de quebranto y aranceles.

Naciones aliadas o inocentes se sienten traicionadas y amigos históricos de Washington han buscado refugio en nuevas coaliciones, dejando a Estados Unidos cada vez más aislado en un mundo que ya no confía en la palabra.

Los "presidentes secuestrados" y la retórica contra líderes extranjeros han fragmentado el orden global. La mención a "generales anulados en el medio oriente" resuena como decisiones impulsivas en política exterior que han costado vidas de alto rango, socavando la estructura misma de la defensa nacional.

Por último, la paradoja del "narcotráfico liberado" sugiere que, pese a la retórica de mano dura en la frontera, las redes criminales han encontrado formas de prosperar en el caos. Se protege a los narcos enjuiciados y se persigue a los inocentes. Las deportaciones masivas ha desviado recursos críticos para el bienestar social y de la cooperación internacional, permitiendo que el tráfico de sustancias ilícitas se adapte y fortalezca.

El resultado es una sociedad que se siente abandonada, descuidada y que no avanza. Si todo esto es una estrategia los objetivos definidos no los conoce nadie, no son sociales o socializados, son personales. Fin de la Democracia, fin de la grandeza.

Para cerrar decimos que, la gestión de Trump en el 2026 no se asemeja al brillo del oro, sino a una decadencia sistémica. Lo dicen muchos, amigos y enemigos.

Lo que se percibe es una nación que, en lugar de avanzar hacia el progreso y orientar al mundo por ese camino esperado, parece estar sumergiéndose en una era de alteración institucional. La "Era Despojos" que viven no es solo una metáfora; es la descripción de un país que no encuentra sus valores fundamentales pues han sido desechados en favor de las elites, los privilegiados y de los políticos.

El Estados Unidos de hoy demuestra que la grandeza no se construye siguiendo pasos equivocados, sino el legado de un Voltaire o un Jefferson, de lo contrario solo sirve para encubrir la privación mediante la retórica. Al elegir el primer camino, la nación dejó de ser luz para el mundo. La ambición desmedida y las perniciosas compañías del poder asfixian el oxígeno democrático que aún queda y resiste.

Para Trump la libertad de opinar y hacer, es como un canario que hay que perseguir y apresar.

Estados Unidos tiene ante si grandes desafios que pocos señalan, y corresponde a ellos encontrar en sí mismos las ideas, los sentimientos, la visión de futuro y de país que los represente. En mi sencilla opinión, solo una transformación profunda en la sociedad, que desde mi punto de vista es una revolución burguesa, podría ayudar a abordar los numerosos problemas que enfrenta actualmente el país.



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Oscar Rodríguez E


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