El Político Canalla o el ejecutor de la entrega

En el artículo anterior vimos cómo el escritor canalla prepara el espíritu del venezolano para la rendición ante las fuerzas y voluntades extranjeras, y que en la situación en que vivimos debemos tomar muy en cuenta porque el riesgo no cesa, está ahí latiendo.

También decíamos que el escritor canalla no actúa solo, sino que es parte de una estructura, una máquina de aniquilación de almas progresistas, en cualquier etapa de su desarrollo en que se encuentren. Porque el escritor canalla hace equipo con el político canalla que ejecuta la entrega material de lo que él ha ido preparando, el alma del pueblo o nación.

El político canalla es el que ejecuta la entrega física del país, su población y riquezas a fuerzas e intereses extranjeros, presentándolo cínicamente como un "esfuerzo" "modernizador" o "pragmático" expresiones con las cuales quieren ocultar la evidente realidad de ser el responsable de liquidación para intereses foráneos.

Su lealtad no está con la constitución de la nación venezolana, sino con los directorios de corporaciones transnacionales o en las oficinas de organismos que dictan la política desde lejos de Venezuela.

Un político canalla que se asocia con fuerzas extranjeras generalmente lo hace con motivos políticos muy personales y para su propio beneficio, en lugar de considerar lo que es mejor para su país. Esta asociación puede implicar colaborar con potencias extranjeras, grupos económicos u organizaciones que buscan influir en la política local para obtener ventajas económicas y estratégicas.

El político canalla daña al país al convertir la soberanía en un comercio político. Su labor consiste en desmantelar lo que pertenece a todos para entregarlo a manos privadas extranjeras, a menudo a cambio de dólares o un retiro dorado y participación en algún consejo de administración internacional.

El político canalla es quien solicitó la intervención y la justifica legalmente, o genera un vacío legal presentándola como un acto de liberación, donde paradójicamente los liberadores son las fuerzas extranjeras y la dictadura las autoridades elegidas internamente. Su legitimidad no emana de la Constitución la cual eliminan rápidamente, sino de la aprobación que recibe de las fuerzas extranjeras por su obediencia.

Este político utiliza el lenguaje de la "eficiencia" para justificar el despojo. Para él, el territorio no es patria, sino una zona de recursos; el pueblo no es soberano, sino una estadística de políticos rebeldes y mano de obra barata que debe ser disciplinada para atraer "confianza inversora".

Se entrega a lo extranjero de forma servil, buscando más la aprobación de una embajada o de un foro económico mundial que la de sus propios electores los cuales pueden fácilmente rechazarlo. Al final es un odio personal hacia los sectores trabajadores y obreros que miran con desprecio cuando están cerca. Puro odio personal.

Su daño va a lo estructural, destruir la capacidad del Estado para proteger intereses nacionales y a los débiles, desprestigiar y destruir sus instituciones, dejando al país vulnerable ante un mercado nacional y global que no perdona a quienes tienen el bolsillo vacío.

Este político, mientras ondea la bandera en actos oficiales, por debajo de la mesa firma la hipoteca del futuro de las próximas generaciones. La combinación del escritor que deshonra y el político que vende crea una tenaza mortal para cualquier nación. Mientras el primero apaga la luz de la esperanza y la identidad, el segundo aprovecha la oscuridad para saquear la nación y entregar las llaves a quienes siempre la miraron como botín. Juntos, forman la alianza de la canalla intelectual y la canalla política que condena a un país a ser colonia cultural en el siglo XXI.

Un político canalla para un país es aquel individuo que, en el ejercicio de su función política, como hemos visto a la derecha apátrida tanto en lo interno como en el exterior, actúa de manera egoísta y deshonesta, justificando sus actuaciones por el odio hacia lo nuestro. Este tipo de político puede utilizar su posición de poder para enriquecerse a sí mismo y a sus allegados, desviar recursos públicos, promover corrupción y mantener prácticas que perjudican a la sociedad. Millonarios están Machado, Guaido, Borges, etc. etc.

Además, el político canalla manipula la información, engaña al electorado y socava las instituciones democráticas, utilizando discursos populistas y tácticas divisivas para mantenerse en el poder.

Todo su comportamiento es solo para generar desconfianza en las instituciones, desánimo en la población y, dañar la cohesión social y el desarrollo del país. También como hemos visto, cuando ellos no pueden lograr sus pretensiones llaman a invadir al país incitando la ambición, la intriga, la avaricia de los ricos y poderosos del mundo para saquearnos de todas las formas imaginables.

Frente a esto, es esencial mantenerse unidos, informados y apoyar los líderes que verdaderamente representan los intereses del país, y que trabajan y promuevan el bien común.

Den toda su confianza al presente gobierno de Delcy Rodríguez para tallar el temple que necesitamos ahora y siempre para producir y luchar por Venezuela y nosotros mismos.



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Oscar Rodríguez E


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