El alma nacional está herida, pero no doblegada. Viva Venezuela.

Anotaciones para el porvenir: La Patria herida, pero no vencida

Jueves, 15 de enero de 2026.- Anotaciones para el porvenir: La Patria herida, pero no vencida
Por Elias Jaua Milano Ene 11, 2026

Hace 8 días la Patria fue ultrajada, fue ultrajada la vida humana, nuestra historia, nuestro cielo, nuestra tierra y nuestras capacidades defensivas militares.

Desde hace 8 días nos informamos, cada día, del desarrollo de la estrategia mil veces denunciada y documentada por generaciones de venezolanos y venezolanas de izquierda y nacionalistas, desde la academia y desde la política, de convertirnos en un protectorado estadounidense; hemos verificado, una vez más, que el derecho internacional no se respeta y que la llamada comunidad internacional expía sus culpas, por acción u omisión, con discretos o efusivos comunicados, qué más da, si solo son saludos a la bandera.

Por ahora nos toca a nosotros solos, la mayoría de venezolanos y venezolanas que sentimos profundamente a nuestra Patria, elevar nuestra mirada hacia el porvenir y tener la conciencia de que se ha iniciado un largo y complejo camino para lograr preservar nuestra existencia como República independiente. Sí, esa República que nadie nos regaló, que bajo el liderazgo de Bolívar se ganaron y nos legaron nuestros ancestros en los campos de batalla militar y también de las ideas de toda Suramérica.

Conciencia de la realidad que nos permita avanzar en un amplio acuerdo nacional para preservar la República, para regular el conflicto y restituir la tranquilidad y el bienestar a la familia venezolana. Esto no lo planteo ahora, tras la madrugada infame de estruendos y dolor, esto lo he dicho en público y privado durante los últimos años y con especial énfasis en los últimos meses, en el contexto del ilegal asedio naval y aéreo que precedió al ataque militar, y que aún persiste.

Hoy más que nunca es necesario evitar que un pueblo angustiado y con necesidad de superar las dificultades económicas y sociales presentes, se entregue al pragmatismo, al "cualquier cosa", en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Todos los factores políticos, todos los que hacemos vida en nuestro país, debemos contribuir a una salida estratégica soberana que satisfaga la necesidad inmediata de la mayoría, sin renunciar a los cimientos de la República.

Esos cimientos de la República son la soberanía territorial, la unidad y la integridad de nuestro territorio y su infraestructura; la soberanía económica, la propiedad nacional sobre los recursos naturales en la superficie y los que subyacen en nuestro suelo, base para un desarrollo ambientalmente sostenible, con disposición a la participación transparente y legal de inversionistas nacionales e internacionales para su producción, que genere ingresos nacionales justos; y la soberanía política, el derecho ganado a darnos nuestra propia forma de gobierno en elecciones directas, secretas y universales, cuando así corresponda, y con esto preservar la forma de Estado democrático, social, de derecho y de justicia que hemos ido conquistando a lo largo de nuestra historia republicana.

Mientras tanto, el Estado venezolano debe dejar sentados precedentes jurídicos de cada coacción de la cual sea objeto por parte del agresor que pretende tutelarnos, desde su superioridad tecnológica-militar.

Si bien es verdad que el sistema de derecho internacional es ineficaz hoy día, no ha dejado de existir, y hacia el futuro nos puede servir para revertir medidas oprobiosas que se nos puedan imponer desde la ley del más fuerte que hoy impera.

No es por cobardía que la inmensa mayoría de los venezolanas y venezolanas exigimos el derecho a vivir en paz, sino porque tenemos la conciencia de preservarnos como nación para lavar esta afrenta y empinarnos hacia el porvenir. Ni una gota de sangre más para el agresor. No renunciamos a nuestro derecho a defender nuestro país, pero debemos intentar evitar la destrucción total, porque apenas comienza una larga lucha política, diplomática y moral para seguir teniendo Patria.

Toda la dirigencia política debe actuar con responsabilidad, con realismo, con transparencia, con apertura, con humanidad, para salvaguardar la vida del pueblo y la dignidad nacional. El alma nacional está herida, pero no doblegada. Viva Venezuela.

Elías Jaua Milano



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