¿Quién dijo que la risa de tanta alma joven tiene que emigrar?
¿o que la llamarada de los sueños nobles ya no alumbra más?
¿quién dijo que nos ganó el olvido? ¿o que nos venció el "jamás"?
¿quien dice que hay caminos imposibles de encontrar?
Canción La rosa de los vientos. Romulo Castro,
Escrita tras la invasión de EE.UU. a Panamá en 1989.
Presentación
La Organización de las Naciones Unidas O.N.U. termino su sesión, convocada por el tema de la invasión de Venezuela por EE.UU., sin declaración alguna, y aún menos con manifestación de condena sobre el hecho.
La prensa informó que el caso Venezuela había dividido a los países miembros de la O.N.U. Sólo posiciones individuales manifestaron a la prensa unas condenando el hecho y otras, sin hacer referencia a la invasión, manifestaron su preocupación por la violación de la Carta de las Naciones Unidas. Este hecho devela una verdad no aceptada desde los inicios de la organización:¡Las relaciones internacionales que rigen a los países, sólo funcionan si responden a los intereses de los grandes centros de poder mundial!
Dado el contexto de la confrontación entre potencias, tanto históricas como emergentes; así como la lucha de los EE.UU. Por no perder su hegemonía del control del mundo, reactiva como eje de su política exterior la Doctrina Monroe, renombrada como "Donroe" para satisfacer el ego de Donald Trump. La política exterior estadounidense fue reconsiderada y ajustada en una Estrategia de Seguridad Nacional, con un enfoque más unilateral hegemónico sobre Sudamérica. La administración Trump adapta la Doctrina Monroe de 1823 al contexto actual del mundo en general y en específico a la América Latina. Esta política responde a la perdida de control de la EE.UU a espacios geopolíticos tanto en Medo oriente como África; por tanto debe consolidar su hegemonía en toda América a fin de tener una mejor posición que le permita obtener una buena posición para negociar en el próximo reparto del mundo.
El presente articulo esta concebido, más que como información, que es abundante y diversa en los medios y redes sociales, como un medio de aportar contenidos históricos y críticos frente a los acontecimientos que nos conciernen, en tanto que ciudadanos de países afectados por los acontecimientos producto de la conflagración mundial entre las grandes potencias.
Cómo queda dicho, Venezuela limita al cetro de la conflagración entre potencias por el reparto del mundo.
Decir Venezuela es decir América latina, o en sentido más amplio Sudamérica, dado que no es un problema de Venezuela sino de toda la región.
"El eterno retorno de lo mismo" se confirma en los hechos de la conflagración imperial actual. Al igual que en el proceso de independencia Latinoamericano, dentro de la población unos están por por ser colonia y otros por ser independientes. En consecuencia, unos celebran el secuestro de Maduro y otros lo condenan
La institucionalidad internacional erigida después de la segunda guerra mundial no existe; es decir la creencia en un Sistema Internacional equilibrado, solidario, humano, con los derechos del hombre como eje murió en el parto, tras la potestad de las potencias victoriosas de la guerra al derecho a vetar de las decisiones de la ONU si no están acordes a sus intereses.
1. La ONU y la Doctrina Monroe.
La Organización de las Naciones Unidas ONU termino su sesión, convocada por el tema de la invasión a Venezuela por EE.UU. sin declaración alguna, y menos aún con alguna manifestación de condena de la organización sobre el hecho.
La prensa informó que el caso Venezuela había dividido a los países miembros de la ONU. Sólo se declararon posiciones individuales a la prensa, unas condenando el hecho y otras, sin hacer referencia a la invasión, manifestaron su preocupación por la violación de la Carta de las Naciones Unidas. Este hecho devela una verdad no aceptada desde los inicios de la organización:¡Las relaciones internacionales que rigen a los países, sólo funcionan si responden a los intereses de los grandes centros de poder mundial!
Dado el contexto de la confrontación entre potencias, tanto históricas como emergentes, así como la lucha de los EE.UU. por no perder su hegemonía del control del mundo, ésta retoma como eje de su política exterior la Doctrina Monroe, renombrada como "Donroe" para satisfacer el ego de Donald Trump.
La política exterior estadounidense fue reconsiderada y ajustada en una Estrategia de Seguridad Nacional (*), con un enfoque más unilateral y hegemónico sobre Sudamérica. La administración Trump adapta la Doctrina Monroe de 1823 al contexto actual del mundo, y en específico frente a América Latina, dado el contexto de una confrontación entre potencias por un nuevo reparto del mundo.
EE.UU. vive serios problemas en torno a su papel hegemónico dado la perdida de control de espacios geopolíticos, tanto en Medio Oriente como en África, así como problemas en su economía. Necesita fortalecer su condición de hegemonía y por ello necesita recuperar el control de toda América, cuyo terreno lo han venido ocupando China y Rusia con grandes inversiones. Esto le permitiría tener una mejor posición para negociar en el próximo reparto del mundo; en consecuencia, para EE.UU. China y Rusia deben ser expulsados de Sudamérica.
Venezuela representa el punto central de la reconquista de la América Latina dada sus recursos naturales y en especial el petroleo para enfrentar la crisis económica y su poder frente al mundo en materia energética. Esta es la razón por la cual, bajo la orientación de la doctrina Donroe (Monroe) inicia su reconquista del control del continente a través de una invasión a Venezuela, con el secuestro del Presidente en funciones.
Este hecho para los venezolanos nos retrotrae, por las repercusiones de este hecho, en términos de la cuestión del petróleo, a las primeras décadas del siglo XX bajo la impronta colonial de la Doctrina Monroe. Volvemos a la realidad que nos describía Ramón Díaz Sánches (1903-1968) en la primera novela venezolana del petróleo, Mene (1936). (**) Comprender la realidad actual venezolana implica conocer sus derroteros históricos a fin que nos permita leer los signos que anuncian nuestro devenir histórico-político.
2 Origen de la Doctrina.
La Doctrina Monroe se proclamó en 1823 por el Presidente estadounidense James Monroe. En la coyuntura histórica de su proclamación, ésta represento un freno a la voracidad colonial de los países europeos sobre el mundo y en particular sobre Sudamérica. Dada la guerra independentista Sudamericana (1808-1830) contra el imperio español y el surgimiento de las nuevas repúblicas, la tendencia a restituir el antiguo estado colonial era la tentación de muchos países europeos. EE.UU levanto un barrera contra esas ansias imperiales.
Los EE.UU. manifestaba su poder, en tanto que nueva potencia. La Doctrina Monroe, en uno de sus alcances , busca separar los ámbitos de Europa y América. El acuerdo planteaba que EE.UU no se involucraría en la política Europea y Europa no se involucraría en la realidad americana. Declaraba entonces los estadounidense que cualquier acto de agresión contra alguna república Sudamericana, sería considerada ataque a los EE.UU.
El período que comprende las últimas década del siglo XIX esta caracterizado por la formalización del control colonial de las potencias europeas a los países del mundo. Del mismo modo, es el momento de la emergencia de los EE.UU como potencia mundial, es el período de la aparición del Imperialismo como nueva forma de forma del poder en la historia.
Tenemos, pues, que en 1884-1885 se realiza la Conferencia de Berlín, donde Europa se reparte África, y por tanto, era necesario "poner orden al despojo", para ello se establecen reglas para la colonización y el comercio; se formaliza la ocupación de territorios bajo la denominación de "Principio de ocupación efectiva". Proceso que consolidó el poder de los grandes centros de poder y generó condiciones para el desarrollo de la etapa del imperialismo.
En ese contexto Cuba fue la última colonia que se independizo de España. Para 1895 los cubanos inician la guerra contra España, los cuales mantendrían la lucha bajo su control hasta 1898, fecha en que intervienen los EE.UU. El nuevo imperio busca expandir su influencia, en tanto que potencia naciente y así consolidarse como potencia mundial frente a los europeos.
El acontecimiento que determinó su entrada en la guerra, según una perspectiva histórica, fue el hecho ocurrido en febrero de 1898 cuando explota y se hunde en el puerto de la Habana el acorazado USS Maire, donde mueren 260 marineros. Para inicio de marzo de ese año EE.UU. rompe relaciones con España y bloquea los puertos cubanos el 21 de Abril y el 12 de Agosto se produce el fin de los combates. La declaración formal de la guerra se produce tras la firma del tratado de París el 10 de Diciembre, donde España cede los territorios de Cuba y Puerto Rico a EE.UU.
En resumen, el proceso general duró 7 meses y los combates cuatro. EE.UU, consolidaba así su poder en el Caribe. Se iniciaba así el control "oficial" de países Latino Americanos por parte de los EE.UU. Bajo la égida de la Doctrina Monroe.
3 Un nuevo imperialismo
Tenemos, pues, que los EE.UU. Inician su poder imperial consolidando su dominio en el Caribe con el control de Cuba, Puerto Rico y Filipinas y en el pacífico, tras la derrota de España. La consigna se puso en marcha: "América para los americanos" (norteamericanos). Era el comienzo de su reconocimiento Internacional de su poder y dominio.
Para 1904 la Doctrina Monroe tuvo una extensión del derecho de EE.UU. a intervenir militar y económicamente en los países de América Latina. La razón de tal "derecho era la región y de esta manera, minimizar los conflictos por pago de deudas a potencias europeas. Un hecho relevante, es el caso de Venezuela, y lo representa, primero, el bloqueo de sus costas y luego la invasión de Gran Bretaña, Alemania, e Italia por deudas de Venezuela a estos países. El hecho ocurre en 1902 y 1903, durante el gobierno de Cipriano Castro ( 1818-1924). EE.UU medió en el conflicto y en levantamiento del bloqueo, a través de su política de control de la región. Esta modalidad que se introducía, en la Doctrina Monroe, se le denominó "Corolario Roosevelt", por el nombre del presidente estadounidense y se introdujo en 1904.
La política Internacional de EE.UU. se reforzaba para prevenir la intervención europea instituyendo el intervencionismo directo de los estadounidense en la región. Esta política se conoció como la del "Gran Garrote", perspectiva marcó el giro imperial estadounidense en Latinoamericana, cuya primera acción le correspondió a la República Dominicana en 1905.
La política de la buena vecindad. Para 1933 se produce otro giro en la política exterior estadounidense cuando T. Roosevelt anuncia la "política del buen vecino". Política que concibe la cooperación en lugar de la fuerza militar, para promover la estabilidad de la región, política que llegaría a su fin tras el final de la segunda guerra mundial y el comienzo de la guerra fría.
Período importante de la segunda mitad del siglo XX, donde EE.UU y la URSS lucharían por del dominio de la América Latina. Para 1991, tras la disolución de la Unión Soviética John Kerry anunciaría el "Fin de la Doctrina Monroe,"
4. Doctrina Donroe y conflagración mundial.
A 35 años del anuncio de John Kerry del fin de la doctrina Monroe, Donal Truump, en el marco de una conflagración mundial entre potencias, anunció su restitución imprimiéndole un sello personal con la denominación "Donroe". Puede decirse que realmente lo que se restituye es la trama ideológica que dicha doctrina contiene. El carácter intervencionista de su política exterior era ya una permanente práctica de sus relaciones, en tanto que poder imperial.
Como dato histórico se constata que la Doctrina Monroe se inicia con la erección de los EE.UU. como potencia imperial mundial. Dos siglos después, en plena crisis de su poder hegemónico se retoma, más que como estrategia de acción, como manto ideológico que dimensiona y justifica su política exterior.
La perdida de la hegemonía de los EE.UU. tiene que ver con las consecuencias de un política económica basada en la industria armamentista, la especulación financiera, la emergencia de nuevas economías emergentes y la crisis del dolar como moneda de intercambio comercial. Este enfoque hizo que la América Latina, en tanto que "patio trasero" de su poder imperial, no fuera atendido suficientemente y alguno espacios fueron ocupados por China y Rusia en campos de economía, comercio, inversiones e infraestructura. De esta manera, EE.UU se encontró con una seria competencia de China y Rusia en su "propio territorio" La recuperación de la hegemonía del poder por parte de los EE.UU requiere de la expulsión de estas otras potencias del suelo sudamericano.
Esta situación implica la confrontación entre las potencias por el control de la región. América Latina se configura entonces como parte del escenario internacional en la conflagración mundial y Venezuela ha sido la primera pieza del ajedrez político mundial que se ha movido en una inesperada jugada en esa lucha, a través de la invasión y secuestro del Presidente, lo cual es señal de las implicaciones políticas para el resto de países de la región. Los desafíos de América Latina son grandes y requieren de grandes esfuerzos si quiere conservar su identidad como región. Así lo expresa un analista internacional. Veamos.
En una radio argentina entrevistan a un periodista corresponsal de guerra, politólogo y analista geopolítico argentino, Sebastian Salgado. Se le pregunta en torno al papel de Rusia y China en el destino de América Latina.Cierra el entrevistador con la siguiente frase: "...dependemos de aquellas potencias que tienen acuerdos con Venezuela, cual es su opinión?". En una de sus partes la respuesta del politólogo fue:
" Creo que tanto Rusia como China van a honrar los acuerdos del ámbito militar y del ámbito comercial. No hay fuerza en EE.UU que a ellos le pueda hacer cancelar acuerdos que se tengan con Venezuela. Ahora, lo que si debe quedarnos muy claro, digo, a todos los Latino Americanos, Sudamericanos, específicamente de que nadie va a venir a nosotros a rescatarnos, ¡Nadie, absolutamente nadie! ¡Estamos solos! Eso hay que entenderlo. No hay Naciones Unidas. No hay potencia que este dispuesta a movilizar sus tropas en defensas de latinoamericanos, como n hobo potencia que estén dispuestos a salvar a los palestinos. Israel pudo generar n genocidio contra el pueblo porque nadie, ni occidente ni en el mundo árabe estuvo a la altura de la situación de lo que allí estaba pasando y nosotros no somos la excepción. En este sentido yo creo que somos o empezamos hacer, empezamos a dimensionar lo que significa estar dentro de una de esas grandes potencias."
La visión de S. Salgado es lapidaria. Es una opinión colmada de un realismo nada común, en términos de criterios políticos. Por supuesto, es una opinión chocante a la tendencia predominante en distintos sectores políticos, tanto de la derecha como de la izquierda "progre". Salgado pone en evidencia el imperativo que se cierne sobre la población Latinoamericana frente a su destino. Sólo la organización propia,, autónoma y libertaria de la población latinoamericana, de su movimiento social y sus sectores obreros y populares es garantía de su propio destino. Esta circunstancia nos recuerda, más allá de lo ideológico, una de las clásicas consignas del movimiento obrero: ¡Sólo el pueblo salva al pueblo!