Poder y extraterritorialidad

La IV Flota de EEUU frente a las costas de Venezuela

Domingo, 12 de abril de 2020.-  En el desarrollo histórico de las naciones y los imperios, en todos los continentes de este planeta azul, se han establecido reglas de juego teóricas, que han permitido la convivencia pacífica relativa entre los seres humanos que en él habitamos.

Entre ellas está que cada gobierno de cada país debería tener un territorio delimitado, aceptado por todos, sobre el cual ejerce su autoridad, en stricto sensu, debería de tener un área geográfica específica que le correspondería como estado miembro de la comunidad de naciones.

Regla de oro que podemos conseguir en múltiples tratados alrededor del mundo pero que no se cumple.

Esa es la teoría, el deber ser, la realidad es otra.

La historia nos habla de constantes violaciones a ese principio que a voz en cuello todos parecemos conocer, defender y sustentar.

Por eso y por otras cosas es que siempre, hasta donde llega la memoria de los tiempos, hemos estado en guerra aduciendo las excusas mas inverosímiles.

En esta Venezuela actual, en el año de gracia 2020, sometida a estricta cuarentena, esta extraterritorialidad está groseramente presente ante la presencia aplastante de la IV Flota de los EEUU frente a nuestras costas.

Con la excusa de cortar de raíz el tráfico internacional de estupefacientes, de bloquear el comercio del narcotráfico, el primer país consumidor del mundo, en asociación íntima con el primer país productor han impuesto un bloqueo de hecho en nuestras costas.

Declaran descaradamente que somos un país narcotraficante, cuando nuestro vecino, su socio, es el mayor productor de drogas y ellos son el mayor consumidor.

Es impresionante el descaro y la desfachatez con la cual se pronuncian y hacen tales afirmaciones y la aparente candidez de otros miembros de la comunidad de naciones que aceptan como un hecho cierto e indiscutible el abanico de excusas que despliegan los agresores para justificar una intervención que parece indetenible.

Ahora resulta que nosotros somos culpables que en Colombia la producción de drogas haya alcanzado los mayores niveles de su historia y que el consumo en EEUU se mantenga o esté creciendo.

Los norteamericanos con siete bases militares en territorio colombiano y con la colaboración del gobierno neogranadino no han logrado detener el aumento de la producción y distribución de la droga y nos acusan de ser los responsables de su ineficiencia, nosotros somos los culpables de sus acciones.

Por otra parte, como parte de la ecuación, tenemos la extraterritorialidad manifiesta de los EEUU, la cual vienen tejiendo desde hace años, respaldada por su presencia militar, su aquí estoy yo si no me han visto, todo su poder desplegado a través de la IV Flota, para primero garantizar su acceso a nuestros recursos naturales que le permitan garantizar el futuro y seguro suministro de los mismos, el asegurarse que lo podrán hacer sin mucho obstáculo, con la excusa de controlar el narcotráfico, que fluye libremente desde Colombia y con el añadido de restablecer la democracia en Venezuela, for your own good.

Un ex embajador norteamericano en nuestro país declaró recientemente que la forma de invadir había adquirido en los actuales momentos diferentes tintes, ya no lo haremos directamente, como se hizo en Panamá, hay otras formas, dijo, a nuestra autoridades oídos y en cuenta, tomen nota.

Y un punto que no puede quedar por fuera es el apoyo que los aliados de Venezuela nos puedan dar en un momento determinado, los rusos están pendientes y poseen unas fuerzas armadas que por su capacidad de choque y fortaleza, merecen respeto, los chinos, con enormes intereses comerciales en el país nos están apoyando y otros aliados en la zona como Cuba y Nicaragua están presentes y en cuenta.

Debo mencionar un aliado, silente hasta ahora, pero no por ello menos importante, me refiero a la opinión pública norteamericana, a la cual debemos informar e instruir exhaustivamente sobre nuestros puntos de vista, explicarle al ciudadano común norteamericano, por todos los medios disponibles nuestra visión y nuestra lógica como país.

Y a nuestra población mantenerla informada, aquellos que no parecen haberse enterado que se enteren.

Y a quienes son partidarios de una intervención extranjera recuerden que las bombas no discriminan y en una posible guerra todos perdemos.



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Luis Enrique Sánchez P.


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