La acción bélica ejecutada por Estados Unidos contra Venezuela se trató de una operación a gran escala con un denso contenido doctrinario, que inauguró una nueva fase de intervención abierta en la región. Este acontecimiento expone, con crudeza, una responsabilidad compartida: la pasividad de los gobiernos latinoamericanos, la ausencia de una visión estratégica común y la incapacidad de construir consensos efectivos para disuadir acciones ilegales de esta naturaleza. Países que hoy condenan la agresión, como Brasil, Chile y Uruguay, optaron durante años por el silencio, la ambigüedad o la distancia política, Renunciando a ejercer una defensa temprana del principio de soberanía regional. La fragilidad del entramado regional quedó en evidencia ya en 2023, durante la Cumbre de Presidentes Suramericanos convocada por Brasil. En ese espacio que, en un principio, lucía alentador, el presidente Nicolás Maduro: describió lo vendría para los pueblos Latinoamericanos si no se unían perdida de la Soberanía por parte del agresor Gringo.
Donald Trump ha establecido la Doctrina Donroe (o Corolario Trump) como eje de su política exterior, reafirmando y reafirmando la Doctrina Monroe, para asegurar la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental, especialmente en Venezuela. Esta postura busca intervenir activamente en la región, recuperar activos, combatir la influencia extranjera y proteger intereses económicos de EE.UU. La Doctrina Monroe fue pronunciada por el presidente del mismo nombre en 1823 en un mensaje al Congreso de los EE.UU. Allí sienta las bases de reconocimiento de las naciones independizadas de las potencias europeas y advierte que no permitirá cualquier intromisión del viejo continente en las nuevas naciones. Se declara que América debe ser para los americanos, mientras que los europeos deben quedarse en su lugar. La Casa Blanca, busca colonizar a sus vecinos.
Ahora Bien, el día del ataque, las reacciones de los gobiernos latinoamericanos dejaron al descubierto un amplio espectro de posturas: México: Claudia Sheinbaum, la presidenta mexicana, rechazó “enérgicamente” el ataque, señalando que viola la Carta de las Naciones Unidas y solicitando a la ONU que “actúe inmediata mente” para preservar la paz. Honduras: La presidenta Xiomara Castro calificó el operativo como una “agresión militar” Cuba: Miguel Díaz-Canel calificó el ataque de “criminal” y pidió una reacción urgente de la comunidad internacional. Al igual que México y Honduras, su declaración fue directa. Argentina: El presidente Javier Milei celebró el ataque calificándolo de “excelente noticia para el mundo libre”, mostrando un alineamiento explícito con la administración Trump. Chile: El recién electo José Antonio Kast calificó el ataque de “gran noticia para la región” y enfatizó la necesidad de coordinar el regreso seguro de los venezolanos. Ecuador: Daniel Noboa, el presidente ecuatoriano, se limitó a afirmar que “a todos los criminales narco-chavistas les llega su hora”. Perú: El mandatario dio la bienvenida a una “nueva era en democracia y libertad” en Venezuela.
Tranquilidad a las agresiones del demente Terrorista Donald Trump, que locura no solidaridad con el pueblo venezolano, de Argentina, chile, Ecuador, Perú y Paraguay frente a la invasión gringa contra Venezuela. El más reciente estudio “Monitor País” de la encuestadora Hinterlaces, correspondiente a enero de 2026, reveló que 92% del pueblo chavista tiene una opinión favorable sobre la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez. Por otra parte, el estudio precisa que 91% de la población venezolana considera fundamental respaldar a la mandataria encargada. Según los datos obtenidos por el sondeo, 94% de los venezolanos rechaza el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera dama Cilia Flores, mientras que 95% de los encuestados se manifestó en contra de la agresión militar estadounidense contra el país.