¿La causa principal de los llamados problemas regionales?

Los pueblos quieren marchar por su propio camino, ellos hicieron su opción, pero los viejos amos, saqueadores, no quieren aceptar esa opción. Los razonamientos de que aquí actúa la "mano del socialismo", u otra mano, son intentos de ocultar las verdaderas causas de los conflictos.

Estos criterios se basan en el respeto del derecho de cada pueblo a la opción económica y política independiente. Esta es una cuestión de principios. Si no se reconoce este principio de partida, entonces nos imaginamos sobre qué base pueden asentarse las relaciones de Nuestra América de nuestros días. Si se renuncia a este principio y no se utiliza en la construcción de las relaciones de la burguesía y pueblo de hoy, están condenadas al caos.

Estamos convencidos —y nos lo enseña la filosofía social— que cada pueblo, a fin de cuentas, el mismo, determinará y trazara su propio camino hacia un futuro mejor, independientemente de los decenios o siglos que le impidieron realizarlo.

El pueblo venezolano, el mismo sabrá cómo tiene que vivir, qué es lo que tiene que copiar, y que no, sus relaciones con otros pueblos de Nuestra América. Hay y habrá dificultades dramáticas enormes, gigantescas en este camino de independencia y progreso. Pueden haber conflictos, incluso armados, esto lo vemos ahora. Pero son superables y se vencerán. Se crearán o se encontrarán las formas políticas y sociales acordes con las condiciones nacionales, los partidos, organizaciones y líderes que saben ver las necesidades del pueblo, tener en cuenta su voluntad y justificar sus esperanzas.

La política de Estados Unidos, se trata de azuzar a unos Estados contra otros, de avivar los conflictos surgidos; de las acciones militares, del terrorismo de Estado contra los regímenes que no son de su agrado; de adiestramiento, armamento y financiación a "contras" separatistas y terroristas, del bloqueo económico y el empleo de la deuda; de toda clase de sabotajes e intrigas políticas e ideológicas, de la injerencia en la lucha política interna y de otros intentos de minar los regímenes progresistas desde adentro.

El ritmo de desarrollo de los Estados de Nuestra América, el éxito en la superación de las dificultades heredadas del pasado y el cumplimiento de las tareas nuevamente surgidas, dependen en mucho de si éstos logran o no hacer frente al neoglobalismo, que es el mal principal en el camino del progreso. De esto dependerá también la solución del problema global del desarrollo; de eso van de la mano también las perspectivas del nuevo orden político y económico mundial.

Esto hay que hacerlo, en muchas direcciones, incluidas las relaciones económicas sobre una base nueva. El peligro de esta creciente tendencia no sólo es político-militar, sino también económico, con las consecuencias sociales inevitables. Y es que esto atañe a Estados de Nuestra América que todavía están potenciando su economía, y toda carga relacionada con el despliegue de los programas militares afectará a los procesos sociales en nuestros países.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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