Bolívar, hoy

Una vez más se apagan, después del 24 de Julio, el eco de los discursos, los tedeums, las ofrendas flores, en la tumba o en las plazas que guardan una estatua, palabra, imagen o remembranza de Simón Bolívar; pero los discursos apenas describen versiones triviales, pacíficas, casi siempre acomodaticias, descontextualizadas, huracanadas a veces, de un nombre de hombre, cuya hazaña emancipatoria fue tildada de libertadora.

Bolívar no es un nombre nada más, es un hombre de presencia viva que fue, sigue, y seguirá siendo una causa para la emancipación y la independencia de cualquier Pueblo de este mundo. La presencia libertaria del rebelde Bolívar, encabeza la protesta, las pequeñas y grandes manifestaciones de los oprimidos en cualquier rincón del planeta, alzados hoy en contra de la dictadura capitalista.

Al frente de su ejército rebelde, Bolívar combatió al poder de la iglesia católica, apostólica y romana, que estuvo, está, y de seguro seguirá estando alineada con los imperios, fase superior del feudalismo predominantemente cristiano católico, ya desaparecido, y con el imperialismo, liderado por el protestantismo, “fase superior del capitalismo” Lenin, 1972. Sin embargo, hoy, las iglesias católicas o protestantes encabezan los homenajes de su archijurado enemigo Bolívar, y continúan cubriéndolo con sus bendiciones, para asegurarse “que esté bien muerto” en la conciencia de los pueblos sometidos por el capitalismo. Alí Primera, 1980.

La banalización de la gesta libertaria de Bolívar, es hoy como ayer un hecho consumado en los discursos oficiales de la dictadura capitalista, y de sus gobiernos administrativos en cualquier parte del mundo, oprimido por el capitalismo. La presencia viva de Bolívar no descarta hoy cualquier forma de lucha de los pueblos sometidos para derrotar y liquidar los Estados burgueses, donde quiera que estén, llámense como se llamen.

Bolívar no es una estatua, teatro, avenida o imagen; Bolívar es una realidad concreta en el discurso y la acción de cada revolucionario juntado con miles o millones para liberar al mundo de la historia capitalista, que nunca será nuestra.

Las ideas que reflejan la realidad material concreta, son también materia. En el Manifiesto de Cartagena, Bolívar describe el desastre de la primera República: señala sus causas, y sus errores; traza una propuesta que persuade y convence a los patriotas de la Nueva Granada para que apoyaran el reinicio de su lucha para liberar del yugo español a gran parte de nuestro continente.

El ejército rebelde de Bolívar, no era un ejército como el que hoy conocemos, era una guerrilla, y esa guerrilla fue la que derrotó al Imperio español. El discurso oficial del psudocientificismo burgués, se empecina en una semblanza de Bolívar empaquetado con los arreos ampulosos de la vestimenta castrense. La realidad concreta era que debajo de la ruana de Bolívar no se reparaba la humildad del traje, sino el coraje y el valor para no doblegarse nunca frente a sus enemigos, los españoles, los canarios y los ingleses defensores de los imperios que dominaban el mundo de entonces.

Una guerrilla derrotó al imperialismo yankee, en Cuba, en el Vietnam y en gran parte de Indochina. La unidad de los obreros, campesinos y soldados bajo la genial conducción de Lenin, derroto al feudalismo tardío, y al capitalismo recién llegado en Rusia y sus alrededores.

Hoy esa guerrilla que el Che Guevara, un bolivariano excepcional, describe y fundamenta en su manual, quizás no sea posible, dado el innegable desarrollo de la tecnología conque cuenta el imperialismo en cualquier parte del mundo para rastrear, perseguir y bombardear la más avezada de las columnas guerrilleras en la selva más intrincada. Por esa, y otra razón fundamental que describiremos en el siguiente párrafo, se desmovilizó la FARC-EP, la guerrilla más antigua del mundo, lamentablemente, sin haber logrado su objetivo: liberar a Colombia del yugo imperialista.

Guerrillas como las que encabezaron Bolívar, Ho Chi Minh, Fidel, el Che, Raúl, Juan Almeida, supieron ganarse de diversas maneras el apoyo y el amor de los pueblos que se sumaron a una causa que era su causa, y sin cuyo concurso no hubiese sido posible la victoria. Lastimosamente la FARC-EP no logró nunca ese objetivo: la campaña de desprestigio del imperialismo y sus propios errores, llevaron a la guerrilla colombiana al fracaso. En tal sentido, en gran parte de Colombia, el pueblo desinformado y alienado prefiere a los paramilitares, asesinos atroces, que a la guerrilla. Sin embargo, otras formas de lucha, de seguro se concebirán para liberar del yugo imperialista, a la Colombia de Bolívar.

El capitalismo desbocado, sin careta, ultraliberal en su criminalidad, matando por hambre y miseria, a la Clase Obrera y al Pueblo Trabajador venezolano, a través de la corrupción de los empresarios y comerciantes, funcionarios públicos y privados, y lumpen, en su agresión económica para matar de hambre a la gran mayoría de nuestro Pueblo, son anti bolivarianos, más allá del discurso, y las consignas vacías, y de sensible mal gusto.

En Bolívar, una causa, una razón de lucha, y antimperialismo.



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Eduardo Mármol


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