Obama y sus Berrinches

El presidente de los Estados Unidos "señor Obama" no anda remiso en hacer ampulosas declaraciones de que anhela la "Paz", pero obra lo contrario. Pretende justificar su propio sabotaje lanzando infundios de que Venezuela ha violado unos u otros puntos contra la "seguridad nacional" de Estados Unidos, abrase visto, los atacaremos con los bombillos cubanos que tienen cámara y escuchan, y las bicicletas atómicas iranís. Afirma también que no ha dicho aún su última palabra, que es posible que cambie de posición si Venezuela no se "porta bien". El señor "Obama" nos manda coger la de San Diego.

Podríamos tomar a risa las pretensiones del señor "Obama" de hacer el papel de "maestro de escuela" y poner notas al comportamiento de Estados soberanos. Más ésta no es cosa para tomarla a broma, pues lo que está puesto sobre el tapete es, ni más ni menos que, la invasión de Venezuela por los "marines". Y nosotros consideramos que estamos obligados a enfocar el problema con el máximo grado de seriedad.

Las palabras del Presidente Maduro, fueron muy claras al respecto: Nosotros haremos frente con toda firmeza a las acciones destructoras y aventureras de los Estados Unidos. No se puede permitir que el imperialismo gringo decida a su antojo la suerte del mundo y mucho menos la de Venezuela. Nosotros no permitiremos a nadie que nos miren como a un espacio "vital" para apetitos ajenos y ansias revanchistas.

Venezuela propugna el diálogo con respeto, de igual a igual. Pero debe ser un dialogo en el que ambos interlocutores deseen obtener resultados reales. No se puede permitir que las conversaciones se conviertan en una cortina de humo que oculten aviesas intenciones. En este engaño a la opinión pública mundial, Venezuela no es un Estado de la Unión.

Venezuela ve su deber en contribuir a una buena colaboración entre todos los pueblos de nuestra América, mutuamente provechosa, en tender puentes de cooperación dondequiera que sea posible: en lo político, en el deporte, intercambio cultural, comercio, colaboración científico-técnica, cooperación industrial, contactos humanos. Así y sólo así podremos fortalecer todo lo que nos une, independientemente de las diferencias que existen en el régimen social.

Hay que librarse de ideas de épocas pretéritas, es decir, dejar de pensar que el mundo es propiedad de alguien. El mundo actual es una convivencia de pueblos y Estados. Es la suma de muchas naciones, cada una con su propia historia y en su propia etapa de desarrollo. Pero todos deben reconocer que cada país tiene el derecho soberano a elegir su propio tipo de régimen estatal y a organizar los asuntos en su país de un modo totalmente independiente.

Venezuela reconoce este derecho y actuaremos en consecuencia. Pero exigimos que esta regla sea también respetada por los demás. En las relaciones internacionales imperará el caos sí no se le reconoce a cada pueblo, a cada nación su derecho a la soberanía. Más no basta reconocerlo de modo filosófico, hay que actuar en consecuencia. Ustedes pueden estar seguros de que mantendremos firmemente estas convicciones. Pero, a la par, no sentimos ningún deseo de dejar los destinos de la paz, de nuestro país, ni tampoco los de otros pueblos de nuestra América a merced de los que quieren imponer su voluntad al resto del mundo.

—Paz ¿Y se niega el derecho a la libertad y el derecho a pedir justicia? ¿Paz bajo los símbolos de Hitler y de Himmler? ¿Y qué paz?...

—No debemos temer la libertad. Debemos temer a quienes se empeñan en destruirla.

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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