La efímera paz imperialista

Nunca como hasta ahora la política fue tan empírica, tan ciega, nunca se conformó hasta tal punto simplemente con "vivir al día", nunca se satisfizo tan rápidamente con resultados tan efímeros. La explicación está en que los que guían los destinos de la Patria, temen enfrentarse con la realidad, temen enfrentarse con el futuro, temen enfrentarse con el Legado del Comandante Chávez. Toda formula tranquilizante, por hueca que sea, responde a una exigencia real. ¿Paz a costa de qué? Parece entonces que todas las disputas y convulsiones de la política en el país fueran producto únicamente de la existencia azarosa de nuestro pueblo. ¡En realidad, casi da miedo observar la credulidad y la pasividad de unos dirigentes que se conforman con esas banalidades azucaradas que les sirven las figuras más inmorales y reaccionarias!

Una guerra imperialista, no importa en qué rincón del mundo comience, no se libra por la "independencia nacional" sino por la redivisión del mundo en función de los intereses de las distintas camarillas de las grandes Corporaciones del capital financiero. Esto no excluye que, de paso, la guerra imperialista mejore o empeore la situación de tal o cual nación; o más exactamente de una nación a expensas de otra. En realidad, todos los argumentos especulativos de este tipo y los fantasmas de inminentes calamidades nacionales como justificación del apoyo a tal o cual burguesía imperialista provienen del tácito rechazo a la perspectiva revolucionaria y a una política revolucionaria.

Recapitulemos el abecé imperialista. La esencia de la crisis del mundo actual está condicionada por dos circunstancias fundamentales. Primero el imperialismo superó hace tiempo las fronteras del estado nacional. De aquí la búsqueda de mercados extranjeros para sus transnacionales, la lucha por las fuentes de materias primas y, coronándolo todo, la política del garrote. El segundo factor histórico es la desigualdad del desarrollo económico, político y militar de los distintos países explotados. Como consecuencia de esta radical y febril alteración de la relación de fuerzas cada vez se ven más obligados a modificar con más frecuencia el mapa del mundo.

La opinión pública ingenua se sorprendió de la debilidad que demostraron los imperialistas y sus democracias europeas con la crisis reciente de Siria y Ucrania y las visitas de los Presidentes Ruso y Chino a nuestra América; el prestigio internacional de los Estados Unidos y la UE indudablemente están resentidos. El imperialismo fomenta las guerras entre los connacionales de los países tercer mundistas, porque es el único recurso que tienen para alimentar su industria militar. Apoyan la burguesía en cada país, se valen de ellos para venderles su armamento, apoderarse de su comercio y saquear sus recursos naturales.

Se podría hablar con alguna justificación de la "paz en nuestro tiempo" si las exigencias de materias primas y mercados del imperialismo internacional quedaran satisfechas. El estado de la economía de los Estados Unidos y de la Unión Europea les exige poner en juego lo más pronto posible su fuerza militar. Por otro lado, los ejércitos los tienen ajustados a las proporciones adecuadas. Pero sin duda explotaran los efectos de este experimento, siempre tan fructífero, para provocar un resultado favorable a sus intereses.

La democracia imperialista se pudre y desintegra. Un programa de "defensa del socialismo" para los países del norte desarrollado es reaccionario. Aquí la única tarea progresiva es la preparación de la revolución socialista en nuestra América. Su objetivo es romper los marcos del viejo estado burgués y construir la economía socialista de acuerdo a las condiciones geográficas y tecnológicas, sin impuestos ni obligaciones imperiales.

Repetimos: esto no implica que nos sea indiferente qué métodos políticos utilizan los imperialistas. Pero las fuerzas contrarrevolucionarias tienden a hacer retroceder el proceso desde el estado "democrático en decadencia" hasta el particularismo provincial, la dictadura militar y el fascismo. Cada vez que ello suceda, el pueblo revolucionario, debe asumir la responsabilidad en defensa de la democracia socialista —¡ya que es su democracia!— enfrentara a estas fuerzas contrarrevolucionarias con la resistencia armada, con el objetivo, de dirigir su ofensiva contra la "democracia imperialista."

El imperialismo en su beneficio tolera la "democracia" como un mal necesario solamente hasta un cierto punto. Pero su tendencia lógica es hacia la dictadura. La reacción política en todas sus manifestaciones le es inherente al imperialismo. Sólo un idiota irrecuperable puede creer que los antagonismos imperialistas mundiales están determinados por la irreconciliabilidad entre democracia y socialismo.

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los antiterroristas cubanos Héroes de la Humanidad!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Patria Socialista o Muerte!

¡Venceremos!



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Manuel Taibo


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