Los propagandistas del imperio, buscan desviarnos de los verdaderos objetivos

La lamentable desaparición física del Comandante Supremo de nuestra Revolución, a escasos meses de su avasallante victoria, abre la posibilidad, de que los sectores reaccionarios, intenten nuevamente, dar al traste con la continuidad del proceso Bolivariano. Nuestra Constitución establece, que de darse la falta absoluta de un Presidente en funciones, se procederá a convocar elecciones en un lapso de 30 días (art. 233).

Ya es costumbre, en los sectores de la oligarquía rancia, que cuando ven la posibilidad de disputar la conducción del país, se dirijan a Estados Unidos, en búsqueda del “programa de trabajo”, las directrices, los asesores y el recurso, para intentar hacerse con las riendas del poder. Una semana estuvo Capriles en New York.

Otra vez han desplegado su arsenal comunicacional y dispuesto la máxima producción en sus laboratorios de guerra psicológica, para de esta manera buscar alcanzar sus objetivos electorales e imperiales. Y es sobre este tema, de las intervenciones en las psiques, que voy a extender estas líneas.

Realmente me ha resultado increíble, por demás insólito, ver como los lobos, que todos los días del mundo deseaban la muerte al Líder de la Revolución Bolivariana, se presentan hoy como mansos corderitos. Los que todos los días de su vida, lanzaban sus peores venenos y sus más oscuros deseos en contra de Hugo Chávez, han modificado radicalmente su estrategia. Hoy han olvidado a Chávez, a quien ya no consideran tan malo y han enfilado sus baterías en contra de Nicolás Maduro. Para algunos, estas cosas pudieran parecer eventos espontáneos, cargados de ingenuidad. Pero los que ya conocen el proceder de la oligarquía y sus intenciones, identifican para donde van y que persiguen.

Con el inicio del calentamiento de la calle, producto de las elecciones próximas, los agentes al servicio de cuerpos de inteligencias extranjeros, han concentrado sus esfuerzos en descalificar y desacreditar al candidato de los revolucionarios, para la venidera contienda. Buscan de manera afanosa y sigilosa, restarle credibilidad y majestad a esta candidatura. Para ello vienen intentando colocar matrices como “que Chávez no murió en el lugar, ni en la fecha indicada”, sostienen que fue en Cuba donde murió, y muchos días antes del señalado. También han dicho “que ese cuerpo ya venia embalsamado”. El rumor mas reciente que dejaron correr, fue que “no era Chávez sino un muñeco, lo que descansaba en el féretro”, intentando presentar a los lideres de la revolución, incluso a su familia, como mentirosos ante la población. De la misma manera se presentan como los que más amaban a Chávez, “como los más creíbles”, se han dedicado a intentar separar a Nicolás Maduro, del genio, figura y obra de nuestro Libertador del Siglo 21. Y es aquí, donde no escatiman esfuerzos. Sosteniendo que Nicolás, es sólo un chofer. También han señalado que fue Raúl Castro quien impuso a Maduro como Presidente, desestimando el testamento político de nuestro líder. Tratan en todo momento de distorsionar a nuestro candidato presidencial, en las mentes de los chavistas y del pueblo en general.

Como hemos venido observando, cada matriz de opinión formulada por los sectores de oposición e impulsadas por sus corporaciones mediáticas, nacionales e internacionales, persigue un objetivo especifico. Nada es inocente aquí. Y la mayoría de las veces, lo que buscan, es distinto a lo que expresan. Cómo olvidar las presiones que imprimieron estos sectores irracionales, frente a la enfermedad del Comandante. Mostrando un aparente interés por saber la situación real de su salud, pero desechando siempre las informaciones suministradas por los órganos oficiales, buscando que fuera el mismo Chávez quien les expusiera su enfermedad. Saliera a la palestra, se esforzara más de lo debido y agravara su situación. La misma estrategia la pusieron en práctica cuando el Presidente cayó en cama, producto de la última operación. Apostaron a un grupo de jóvenes, para que exigieran se les permitiera ver al Presidente en cama, en el hospital militar. Les orientaron que generaran conflictos mediáticos, procurando estimular reacciones desfavorables en el Presidente. Nunca respetaron la enfermedad de ese ser humano. Porque simplemente lo que buscaban con estas estrategias, aparentemente inocentes, era incidir en su enfermedad y acelerar su muerte. Anduvieron hasta el final, de manera hipócrita, detrás de una supuesta verdad. Estas mismas artimañas las han utilizado los medios que responden al imperio, en contra de Fidel Castro. Cuando éste asume un bajo perfil, por descanso u otra situación, crean matrices de opinión, como que murió o está muy enfermo, buscando una reacción determinada.

Todo lo que han dicho sobre la muerte de nuestro líder, obedece a un plan preparado por especialistas en guerra psicológica y propaganda negra, pagados por los gringos. Y qué buscan con esto? Primeramente quitar de la palestra los temas realmente importantes para el debate electoral y por el contrario intentan colocar sus mentiras intencionadas, barnizándolas con un falso sentimentalismo. Todas las matrices que han dejado correr, tienen una intención electoral, las cuales persiguen, distraer a la población de los temas realmente importantes y evitar que se le endose la aceptación y el liderazgo de Chávez, a su candidato. Por ello, se esfuerzan torpe e inútilmente en denigrarlo. Pero estos actores, son los mismos que decían que era mentira lo de la enfermedad padecida, son los que consideraban que Chávez no debía pasar tanto tiempo tratándose sus dolencias en Cuba, sino que debía regresar. Los que perturbaron por diversos medios su tratamiento médico. Son los mismos que trajeron de la mano, la muerte, a la vida de nuestro gigante. Los que celebraron su desaparición. Y no sólo esto, ahora pretenden reclamar herencia.

El tema para esta campaña, lo orientó magistralmente nuestro Comandante, en su última e histórica alocución. Los chavistas y el pueblo todo, debemos estar debatiendo sobre la existencia y permanencia de la Patria Bolivariana. Se debe discutir si continuamos construyendo el sueño de Bolívar y Chávez o volvemos a ser una colonia norteamericana. Si seguimos edificando la democracia del pueblo, participativa y protagónica, o retrocedemos a un gobierno de elites. Si se continúa distribuyendo las riquezas del país entre las grandes mayorías o se las entregamos nuevamente a las oligarquías. Si consolidamos la Venezuela inclusiva, obrerista y amante de los pobres o permitimos el renacer de la Venezuela de los predestinados, opresora del pueblo. Si seguimos siendo libres e independientes o retrocedemos al tutelaje norteamericano. Si continuamos construyendo la Revolución Bolivariana, de la mano del Presidente Nicolás Maduro, como lo orientó nuestro líder supremo Hugo Chávez o nos subordinamos a los intereses y ordenamientos extranjeros, representados actualmente por Capriles. Esos son realmente los temas, que determinan la vida o la muerte de la Patria. Perder el tiempo discutiendo si tendrán razón los propagandistas del imperio, no sólo es un acto de titubeo y casi traición a la familia Chávez y a los líderes de nuestra revolución, también nos distrae de nuestros reales objetivos y de las tareas que nos dejó nuestro Líder Eterno. Si los temas distractores de la derecha, nos aliviaran el dolor de tan grande pérdida o nos devolviera a nuestro protector, valiera la pena invertir minutos. Pero la verdad es que Hugo Chávez con los dolores de sus padecimientos, nos pidió que no dejáramos perder la Patria y es en lo que debemos ocuparnos, por ello debemos luchar incansablemente por elegir de manera abrumadora y contundente, al sucesor escogido por Él.

Cuando el Presidente en su sabiduría, escoge a Nicolás y no a uno de sus hermanos u otro dirigente, lo hace evaluando el escenario, todas sus cualidades, su conducta, su moral y ética, su formación y su desempeño en las tareas asignadas. Posiblemente pudo haber presentado indecisión durante la evaluación de sus candidatos, pero debía escoger a uno y ese fue Nicolás Maduro. Quien fue el funcionario de mayor rendimiento, al frente del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y uno de sus hombres de mayor confianza.

Aquí se ve de anteojitos que el objetivo, no es un hombre, sino un sistema, y así acabar con una forma de concebir la política, las relaciones y las preferencias con y por el pueblo, ideadas por nuestro eterno Comandante en Jefe. No permitamos que la derecha, ni el imperialismo, nos separe de las líneas trazadas por nuestro inolvidable y amado Líder, no decepcionemos a Hugo Chávez y a nuestros hijos perdiendo esta patria.

Lcdo. Pedro Figueroa
PEDRO.G.FIGUEROA@GMAIL.COM


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Pedro Figueroa


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