Rice degolló a Derbez a cambio de un pronunciamiento contra Venezuela

EE.UU negoció su derrota en la OEA

Entre los objetivos de la reciente visita de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a varios países de América Latina, estuvo el lograr un "consenso" en torno a una candidatura única para la Secretaria General de la OEA que permitiera disipar el estruendoso fracaso que significó para Estados Unidos su apoyo al ex presidente salvadoreño, Francisco Flores, y no poder imponer después la candidatura del mexicano Luis Ernesto Derbez a pesar de las "enormes presiones" que ejerció sobre países de suramérica y el Caribe.

En el marco de la III Conferencia de la Comunidad de las Democracias realizada en Chile, Rice se percató de la preferencia de las naciones suramericanas y del Caribe, incluyendo a Paraguay y Haití, hacia la candidatura del chileno José Miguel Insulza, y comenzó a enviarle señales a Derbez sobre la necesidad de contar con un "candidato de consenso". Sin embargo, Derbez mantuvo sus aspiraciones esperando quizás que otra ronda de presiones por parte de Estados Unidos forzara al menos otro empate en la OEA, y convencido del apoyo estadounidense, llegó a Chile manifestando que se reuniría con Insulza "para tratar de destrabar la elección y esperar que su colega se retirara." Una vez cruzó las puertas de la suite del Hotel Hyatt donde se hospedaba Rice, Derbez fue degollado y su cabeza presentada públicamente por la canciller colombiana, Carolina Barco. De acuerdo al protocolo diplomático, "se llegó a la determinación ofrecida por México de retirar la candidatura de ese país para lograr el consenso hemisférico." Insulza prosiguió el protocolo y agradeció "sinceramente" al gobierno de México y "de corazón" al canciller Derbez "por la generosidad que ha mostrado para mantener una unidad en el hemisferio" (La Nación, 29 de Abril de 2005), aun cuando días antes había reconocido que Estados Unidos "no podía correr el riesgo de perder" en la OEA. (La Tercera, 16 de Abril de 2005) Esta decisión se produjo luego de intensas negociaciones bilaterales entre Rice y las cancillerías de México y Chile, en las cuales Estados Unidos habría acordado el retiro de Derbez a cambio de un pronunciamiento de Insulza que reflejara la "preocupación" de la administración Bush sobre Venezuela y la necesidad de "monitorear" su adquisición de equipos militares de acuerdo a lo que Rice había dispuesto días antes junto al gobierno colombiano. Sin embargo, Insulza se negó a pronunciarse específicamente sobre Venezuela, pero en un corto mensaje dirigido en parte al gobierno del presidente Chávez, se refirió a la necesidad de que "autoridades democráticamente electas ejerzan su mandato de manera también democrática... [y] los gobiernos electos que no gobiernan democráticamente deben responder ante la OEA", así como a favor de la implementación de "mecanismos interamericanos para la transparencia en la adquisición de armamento y para regular el tráfico de armas pequeñas y ligeras en la región." (La Nación, 29 de Abril de 2005) De acuerdo a un alto oficial estadounidense, Rice insistió personalmente a que Insulza hiciese este pronunciamiento (The New York Times, 29 de Abril de 2005), y resultó tan obvia la intención de Washington que el mensaje fue interrumpido para pronunciarlo nuevamente en ingles y así asegurarse que llegase claramente a los oídos de la audiencia anticastrista y neoconservadora de Estados Unidos. Asimismo, el New York Times (1 de Mayo de 2005) asegura que Rice también habría aceptado la propuesta de los presidentes Lagos y Lula en cuanto a la necesidad de abandonar sus ataques contra Venezuela. En efecto, mientras Lagos exhortaba a Rice a bajar la retórica, Lula anunciaba un sustancial mejoramiento en las relaciones bilaterales entre Venezuela y Estados Unidos. De esta manera, la administración Bush habría delegado parcial y temporalmente sobre la OEA sus "preocupaciones" sobre Venezuela, al menos hasta que resuelva como salir de su empantanada campaña en Irak y de sus empecinadas torpezas en su relación con Corea del Norte, o hasta que el recalcitrante anticastrismo de la logia neoconservadora de Washington deje de tolerar la insubordinación de su patio trasero.

(*) Internacionalista.


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Antonio G. García Danglades(*)


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