EEUU forzó empate en la OEA

La "renuncia" del candidato Francisco Flores a la secretaria general de la OEA, le preemitió a la administración Bush un mayor margen de maniobra para obstaculizar la victoria del candidato chileno, José Miguel Insulza, forzando así un empate con el mexicano Luis Ernesto Derbez, el cual podrá dilucidarse el próximo 2 de mayo. Así se desprende de las declaraciones del propio candidato Insulza cuando manifestó que los países de suramérica y el Caribe habían resistido "enormes presiones" para que cambiaran su voto a favor del candidato Derbez. (La Jornada/La Nación, 11 de Abril de 2005)

Efectivamente, controlar la OEA se ha convertido en un aspecto clave de la política exterior estadounidense y sus pretensiones hegemónicas sobre América Latina y el Caribe. La elección de un Secretario General subordinado al gobierno de Bush es condición necesaria para la consecución de su agenda neoimperialista en la región, y Francisco Flores, por recomendación de la logia anticastrista de la administración Bush liderada por Otto Reich y Roger Noriega, representó al candidato perfecto muy a pesar del enorme rechazo que le profesaba la comunidad latinoamericana y caribeña. Este fracaso político por parte de un gobierno que históricamente ha jugado siempre invicto "a ganador", quedó revelado cuando a pocos días de la elección, los candidatos Flores y Derbez no sumaban 14 votos juntos, lo cual movilizó al Departamento de Estado para que iniciara un intenso lobby entre los países del Caribe y forzar la balanza a favor de su candidato. En ese momento se especuló mucho sobre la renuncia de Derbez a cambio de la presidencia del BID o FMI (IEI, 18 de Febrero de 2005), pero quien finalmente tranzó su postulación fue el propio Flores tras reuniones de última hora realizadas por Roger Noriega "a puerta cerrada" con embajadores de los países del Caribe.

A escasos días de la elección, el canciller chileno, Ignacio Walker, aseguró contar con al menos 19 votos: los 6 oficializados del bloque integracionista compuesto por Chile, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Argentina y Brasil, así como 13 de los 14 votos del Caribe. Se presume que Haití, presa del dominio de las fuerzas militares estadounidenses, y posiblemente Panamá, cuyo embajador en México, Ricardo Alemán, habría manifestado el pasado 5 de abril que su país veía "con mucha simpatía" la candidatura Derbez, cedieron a las presiones de Washington inclinándose a favor del candidato mexicano.

Pero si para Estados Unidos el control de la OEA es clave, para Venezuela es imprescindible que su nuevo Secretario General esté comprometido con la integración regional y los principios progresistas que guían el proceso político latinoamericano y caribeño. En este sentido, el gobierno venezolano deberá utilizar sin vacilaciones su posicionamiento geoestratégico mundial para promover la candidatura de Insulza, y junto a la comunidad de naciones progresistas que integra Brasil, Argentina y Uruguay, unir esfuerzos con la chancillería chilena para convocar a los países del hemisferio a que se sumen "a un proyecto, que es un proyecto para todas las Américas, y no sólo para una parte", como bien lo manifestara José Miguel Insulza.

Internacionalista, MA


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Antonio Guillermo García Danglades


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