Partidos, guardianes del silencio

Los venezolanos tenemos la responsabilidad de direccionar las transformaciones que el país requiere en todas sus instancias. Para lograr la conformación de un conjunto de factores críticos que estructuralmente lograran los cambios que el país necesita, para su despegue definitivo en su desarrollo tecnológico y científico. Es una manera práctica de asumir nuestro nuevo destino, donde los escritores y académicos proyectarían teniendo en cuenta un conjunto de testimonios, la nueva realidad de nuestra patria. Por esto, las próximas elecciones en nuestro país no deben ser polémicas, debe configurarse en la imagen de un solo candidato, donde los humildes y la gente trabajadora votarían por él. Ya basta de mirar hacia los lados. Nadie, puede permanecer en silencio, llegó el momento de hablar y actuar y,  darnos cuenta de muchas voces que exigen nuestra acción secular.

Los sectores populares desean avanzar y se les debe dar una gran prioridad en el campo político, para lograr con el diálogo, la razón de sus sueños y, tener una verdadera oportunidad de construir el país, pero, la ideología es fundamental para tener la oportunidad de avanzar y despegar dudas que acarrean el transito del proceso. Debemos analizar algunas evidencias y alternativas  en el poder, para, desarrollar un verdadero enfoque de un programa netamente democrático y socialista en esta fase de integración comunal y de identidad nacionalista.

Los partidos deben unificarse en un solo cuerpo y evitar su multiplicidad y reflejan un gran gasto para el Estado. Las propuestas deben ser unificadas y reflejar un solo sentir para evitar contradicciones ideológicas y dividir el voto en la nada,  La multiplicidad de organizaciones políticas anacronizan al ciudadano y el voto se desvanece, porque, no potencia la legitimidad de un electorado como tal, siendo difícil obtener una representatividad ante las instituciones públicas. En Venezuela, solo deben existir dos organizaciones partidistas. Con tantos partidos, es difícil la transformación del Estado, muchas ideas acumuladas en expedientes, sin un programa de gobierno y un plan de acción muy bien planificado.

A diario, luchamos  en la satisfacción de nuestras demandas a través de una democracia participativa. El destino de nuestro país va más allá de nuestras decisiones y, por esto debemos tener constancia  en la unidad política  y vencer a los desconocidos, que, solo desean justificar con argumentos  las desfases del mismo Estado. Las ilusiones y sueños persisten, bajo un sol radiante hacia varios precursores de la política regional que lucen favorecidos por el cargo que ostentan desde el tren ejecutivo bolivariano.  El liderazgo se le atribuye a una sola persona  que lucha afanosamente  por tener un solo resultado electoral, igual a períodos pasados. Los demás son cofradías en desuso que no les importa el pensamiento de los demás y ya dejaron de brillar, porque, se les paso su tiempo.

La experiencia militante debe ser tomada en cuenta, hay que construir una nueva historia, donde la palabra debe invocar compromiso, pertenencia e identidad militante. La idea es crear una autonomía económica para demostrar que el gobierno bolivariano tiene razón junto a los escritores e intelectuales en el proyecto país y su proceso debe reflejar su realidad. Son imágenes creadas que evidencian o no, hechos reales, pero, se encuentran llenas de mucho pragmatismo.

Militarmente, debemos organizar el país en diferentes divisiones y batallones de largo y corto alcance territorial y, una milicia alerta ante el flujo del movimiento migratorio en nuestro país. La idea es ir construyendo distritos y municipios militares que controlen la territoriedad y el sentido poblacional de cada sector civil para lograr una respuesta rápida a cualquier intransigencia externa, como resultado de las presiones internacionales  que tratan de aislar a nuestro país de un comercio multipolar. Hay que formar al venezolano, con verdadera mística para el aprendizaje y ahondar en el conocimiento tecnológico. Se debe tener una visión para avanzar y tener esmero para el aprendizaje académico y militar, es un camino a tomar, donde las evaluaciones deben ser constantes. La educación venezolana debe ser más exigente en la comprensión del conocimiento filosófico para lograr una finalidad argumentativa. Es la formación del hombre contemporáneo, que, debe definir su posición política.

Nos encontramos en un ciclo de cismas y herejías, el problema religioso esta presente y muy influenciada por la política, de allí la necesidad de protestar la intromisión de fuerzas imperiales y con poder bélico a Estados de tercera generación y sin fe dogmática. De todas maneras, los clérigos tienen su afición política igual que el Vaticano. El neofascismo ataca a la democracia sin importarle la fe del pueblo, por esto, Gaddafi nunca saldrá de Libia, pertenece a un grupo tribal muy afianzado en sus ideales de carácter romántico, es el nuevo fenómeno de la historia mundial y estamos en vísperas de una destrucción ecológica masiva por los cambios climáticos y el renacer de un nuevo neoliberalismo burgués, gracias a la globalización y la decadencia del capitalismo, como factor de crecimiento urbano e industrial.

Nuestra Constitución Bolivariana, es el diagrama y espejo de un pueblo que valoró su aporte a la República para transformarla en un ideal de cambio geopolítico. Para los satíricos opositores de las bienaventuranzas de un pueblo, solo le resta una nueva derrota por sus parcelamientos partidistas y no tener un líder que avance en las coyunturas de éste nuevo tiempo. 


 emvesua@cantv.net

emvesua1@hotmail.com



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Emiro Vera Suárez


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