Nos tienen el ojo puesto

El pueblo venezolano se encuentra hoy en una decisiva y crucial etapa de su historia. El imperialismo no sólo amenaza con destruir todo lo creado en estos años de Revolución, sino también al Gobierno Bolivariano, incluso, a su máximo líder, moralmente y físicamente. Es imprescindible organizarnos para la defensa. Las sanciones a nuestra PDVSA nos indican que los imperialistas preparan la invasión, vienen por nuestro petróleo y riquezas naturales; obligatorio es organizarnos, crear una nueva mentalidad política, para lograr liberarnos de una vez por todas de la invasión, la esclavitud manipuladora a que nos tiene sometido la burguesía y crear la concepción del país que queremos, que de garantías firmes del socialismo. Nuestro pueblo es digno de mejor suerte que la de ser rehén del horror de la guerra, la esclavitud y la desesperación imperial. Es preciso cambiar nuestra mentalidad creada por el pasado puntofijista y erigir una sociedad mejor, libre de la violencia y el odio, del miedo y los recelos.

El país heredado por nosotros pertenece a las generaciones presente y futuras, y esto exige que se dé prioridad a los valores humanos generales. El imperialismo y la apátrida burguesía deben reconocer que el pueblo venezolano y cada ser humano tienen derecho a la vida, a la libertad, a la paz y a desear el bienestar común. Es indispensable que renuncien al empleo de la fuerza y a la amenaza de emplearla. Debe respetarse el derecho del pueblo a elegir lo que le convenga: en lo social, lo político, lo ideológico. Debe rechazarse la vieja costumbre tendente a tener propiedad sobre otros. Los métodos asentados en la violencia y el temor, en la desigualdad y la opresión, en la discriminación racial y de clase o por el color de la piel o religiosa, son amorales e inadmisibles. Ellas aportan. el espíritu de la intransigencia, tan dañina para los excelsos anhelos del pueblo, y niegan todos los valores humanos. El entendimiento mutuo y la confianza deben sustituir al miedo y a los recelos entre las clases sociales, deforman la percepción real, engendran la tensión y, al fin y al cabo, perjudican a todo el pueblo.

Debemos obligarlos a reconocer y respetar el derecho de los venezolanos a la igualdad política y económica; es necesario establecer un nuevo orden que asegure la justicia económica y la seguridad política igual para todos. Deben asegurarse las condiciones precisas para el desarrollo armónico de todos los venezolanos. Todos debemos de trabajar juntos para resolver los problemas candentes del país y colaborar en la esfera de la cultura el arte y la ciencia, la instrucción y la medicina, para el desarrollo en todos los órdenes.

El potencial material e intelectual debe ser puesto al servicio de la solución de los problemas de la comunidad. Es preciso encontrar solución a los problemas actuales, tales como el alimentario, el demográfico, la conservación del medio ambiente, mediante un empleo racional de los recursos de nuestro suelo, los mares, fondo marino y ríos, así como nuestro espacio exterior, son bienes del pueblo. El país es uno, y su seguridad, indivisible. Oeste y Este, Norte y Sur.

La estructuración del país libre de violencia exige la reconstrucción revolucionaria de la mente, exige educar a todo el pueblo en el espíritu de la paz, respeto mutuo y tolerancia. Se debe prohibir la propaganda de medios que promocionen el consumismo y las drogas, del odio y de la violencia y renunciar a los clichés de pensar que los pobres son enemigos, todos somos hermanos. La sabiduría consiste en impedir que se acumulen y agraven los problemas, que si no se solucionan hoy, mañana puede ser demasiado tarde. El circunstanciado intercambio de pareceres acerca de una vasta gama de problemas sociales deja patente la coincidencia o proximidad de pueblo y Gobierno. Las partes deben declararse convencidas de que las relaciones entre clases deben asentarse en los principios básicos aceptados, tales como la renuncia al empleo de la fuerza o a la amenaza de emplearla, el reciproco respeto a la libertad y soberanía del pueblo.

Por otra parte, advertimos que vamos muy lentos en la transformación socialista, motivado por el consumismo, la quinta columna endógena y el saboteo del oposicionismo, la situación mejora muy lentamente, las reformas han resultado más difíciles de realizar, y las causas de los problemas sociales acumulados son más profundas de lo que pensábamos. A medida que avanzamos en las reformas, se destacan con mayor nitidez su envergadura e importancia, aparecen nuevos problemas, heredados del pasado, que debemos resolver. Tal análisis es imprescindible para no repetir errores, para materializar las decisiones, con las que vinculamos el futuro del país y los destinos del socialismo, máxime cuando en ciertas esferas de la sociedad, y el propio PSUV, todavía no se comprende del todo la situación en que se encuentra la comunidad.

Necesitamos plena claridad respecto a los problemas de vital importancia. Sólo un profundo conocimiento de la situación permite hallar vías acertadas para solucionar los complicados problemas. Camaradas dirigentes del PSUV, existe una imperiosa necesidad de volver a analizar los problemas con los que chocó el pueblo en los años anteriores al Gobierno Revolucionario. La experiencia ha fortalecido nuestra decisión de exigir ahondar este análisis, de comprender las causas de los procesos negativos y adoptar medidas que aceleren nuestro movimiento, impidan repetir los errores, permitan avanzar, demostrando la capacidad de perfeccionarse, inherentes a la Revolución y al socialismo.

Por primera vez en la historia del país, el pueblo, sus intereses y necesidades están colocados en el centro de la política del Estado. En el marco de la construcción del socialismo, los venezolanos hemos alcanzado trascendentales éxitos en el desarrollo político económico social y espiritual. Bajo la dirección del Comandante Presidente, el pueblo edifica el socialismo, restaura y está ayudando a consolidar la economía nacional. Nuestros logros son enormes e indiscutibles y con razón los venezolanos nos sentimos orgullosos, pues constituyen una sólida base para realizar los planes actuales y los proyectos para el futuro. Pero debemos enfrentar la vida en toda su plenitud y complejidad. Ningún éxito, incluso los más grandiosos, deben ocultar las contradicciones en el desarrollo del país, nuestras faltas y descuidos.

Ya lo hemos dicho y lo repetimos: en la época IV republicana el país comenzó a perder vertiginosamente el ritmo de su avance, empezaron a acumularse dificultades y problemas sin resolver, aparecieron el estancamiento y otros fenómenos. Todo ello deterioró a fondo el desarrollo económico, social y espiritual de los venezolanos. Objetivamente, tanto en la economía como en otras esferas iba madurando la necesidad de efectuar cambios, pero no se le dio respuesta en la labor política de los dirigentes puntofijistas. ¿Qué motivó esta situación compleja y contradictoria? Se estima necesario decirlo con toda franqueza, residió en que en la dirección del país, ante todo por causas subjetivas, no fueron capaces de evaluar en su pleno volumen la necesidad de efectuar los cambios, ni el peligroso aumento de fenómenos sociales críticos, ni definir una línea precisa con miras a subsanarlos y a utilizar a plenitud las posibilidades del régimen socialista. ¡Prohibido retroceder! ¡Necesario es vencer!

¡Gringos Go Home!

¡Libertad para Gerardo! ¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Hasta la Victoria Siempre. Patria Socialista o muerte ¡Venceremos!

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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