El chinito de Internet

Dicho y hecho. Julián Assange está listo tras las rejas para que los británicos se lo manden en paquete a Estados Unidos tan pronto estos lo ordenen. El sofá a la venta, como dice el chiste aquel.
Que sepamos, nadie le ha abierto un juicio a George Bush por los crímenes cometidos por sus tropas en Irak y Afganistán, ni mucho menos por haberse inventado una guerra para que el imperio siga generando riqueza a costa de la muerte ajena. Tampoco nos ha llegado ninguna información de que los militares que comandaron ataques contra civiles, ni los que torturaron presos en videos difundidos desde hace tiempo por WikiLeaks, estén pagando condena.

No sabemos que se haya removido a ninguno de esos embajadores espías que tanto gamelote hablaron sobre sus supuestos "aliados". Ciertamente, Ángela Merkel es un "plomo"; los alemanes la aguantan porque aún tienen abierta su vena fascista, pero hay que tener la cara bien dura para que se revelen tantos y tan variados chismes sobre la "diplomacia" norteamericana y que no se produzca ningún cambio. Todo un hervidero que alimenta la práctica del "cotilleo", a la que con tanto gusto se aplican los españoles, debe haberse generado después de que se conocieron las expresiones de Aznar sobre su par del PP, Mariano Rajoy.

No ha faltado quien asegure que el escándalo en el ciberespacio no es más que una cortina de humo que los gringos nos han mandado, para taparnos no sé qué cosa, porque no imagino que algo más grande que lo que se ha revelado pueda ser tapado. Pero como quiera que en este mundo hipócrita todo es posible, dejemos esa puerta abierta.

Por estos lares, todavía estamos esperando que extraditen al asesino que mandó a volar un avión lleno de cubanos y a todo el combo de terroristas que hacen escuela con él, en su afán de exterminio de todo lo que huela a comunismo. Dispersos en varios países del continente están los autores del secuestro del Presidente, los planificadores del magnicidio y los que sometieron a nuestra economía al mayor de sus desastres. Deberíamos aprovechar de pedir que les den una colita hacia acá, en el mismo avión en que manden a Assange. Sería, ciertamente, un acto de justicia.

mlinar2004@yahoo.es


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Mariadela Linares


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