Manuela Sáenz: la patriota quiteña que luchó por la independencia americana y compartió su amor con el ¡Libertador!

El nacimiento de Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru, conocida también como Manuelita Sáenz, fue un 27 de diciembre de 1797. Nació en Quito, ciudad por entonces de aires afrancesados, en la que los grandes salones que acogían a la aristocracia marchaban al ritmo de una concepción laxa de la moral y de las distracciones entre criollos y españoles, que pronto se convertirían en una sangrienta guerra entre patriotas y realistas.

Fue una patriota ecuatoriana, reconocida por la historiografía independentista hispanoamericana contemporánea como heroína de la Independencia de América del Sur. Es conocida también como Manuelita Sáenz la "Libertadora del Libertador", apodo que le otorgó Simón Bolívar al salvarle la vida durante la conspiración Septembrina en Bogotá.

Su participación fue muy activa y protagónica, durante la gesta independentista, destacándose por su valentía y compromiso contra el Imperio Español.

Fue una "combatiente que rompió con las estrictas normas vigentes en ese entonces, vistió uniforme militar, aprendió a usar armas, desarrolló tácticas de espionaje para ayudar a los planes independentistas".

Manuela fue una pieza fundamental porque se enfrentó a los enemigos del Libertador cuando una fracción de su ejército se sublevó en Lima negándose a cumplir la nueva Constitución.

La leyenda dice que, vestida de hombre, a caballo, pistola en mano, entró en uno de los cuarteles insurrectos en defensa de Bolívar.

Combatió en varias batallas: la de Pichincha, que selló la libertad de Ecuador, 1822, así como en la batalla de Ayacucho que coronó la soberanía de Perú y América del Sur. Antonio José de Sucre, en una carta emitida el 10 de diciembre de 1824, reconoció la importancia de Sáenz en la gesta independentista. Sáenz describió en su Diario de Paita el amor y el compromiso por la libertad de América, una lucha que la unió a la vida de Bolívar.

La noche del 25 de septiembre de 1828, la quiteña Manuela Sáenz es reconocida por Simón Bolívar como la Libertadora del Libertador, porque en 1828 lo salvó de un atentado en Santa Fe Bogotá, Colombia, planificado por algunos seguidores de Francisco de Paula Santander que consideraban que Bolívar se había convertido en un dictador y un tirano de la nueva República de Colombia.

Siguió el curso cronológico de los principales sucesos políticos y militares de los que fue testigo o protagonista: el encuentro de Bolívar y San Martín en Guayaquil, las batallas de Pichincha y Ayacucho, el conflicto entre el Libertador y Santander, la rebelión de Córdova y la disolución de la Gran Colombia.

Recibió la orden peruana de "caballero del Sol" en 1822, por el general José de San Martín, y el rango de coronel por el Congreso de la por su participación en la batalla de Junín.

A la muerte de Bolívar fue desterrada a Perú. Manuela fue una pieza fundamental porque se enfrentó a los enemigos del Libertador cuando una fracción de su ejército se sublevó en Lima negándose a cumplir la nueva Constitución.

La leyenda dice que, vestida de hombre, a caballo, pistola en mano, entró en uno de los cuarteles insurrectos en defensa de Bolívar.

Sostuvo con Bolívar una épica relación sentimental, intelectual y de ideales de la campaña libertadora, donde se le atribuye la concepción de la Patria Grande. Ella tomó parte activa en la guerra: montaba a caballo, manejaba las armas, muchas veces utilizó el uniforme militar y fue capaz de sofocar un motín en la plaza de Quito. Participó en la batalla de Ayacucho y fue edecán que resguardó los documentos del Libertador. Conservó cartas de Bolívar, a quien veneró hasta su últimos días.

Tras la muerte de Bolívar y la separación de la Gran Colombia fue criticada, denigrada, ignorada y desterrada por sus contemporáneos, persecución que aún siguió décadas después de su muerte. Vivió sus últimos días exiliada en un puerto de Perú, donde fue visitada por importantes personajes de la época, como Giuseppe Garibldi (líder de la unificación italiana) y Hernán Melville (escritor de Moby Dick), como también recibió la visita del ilustre maestro Simón Rodríguez.

Manuela Sáenz empezó a ser reconocida por la historiografía independentista hispanoamericana contemporánea en el siglo XX como una gran heroína y prócer en la gesta de la independencia y es considerada un símbolo del feminismo en América Latina. En 2007 el gobierno de Ecuador la ascendió post mortem al grado de general.

La prócer ecuatoriana Manuela Sáenz falleció el 23 de noviembre de 1856 a los 60 años de edad durante una epidemia de difteria que azotó el norte de Perú. El cuerpo de Manuela Sáenz fue sepultado en una fosa común del cementerio de Paita, Perú y todas sus posesiones fueron incineradas, incluyendo una parte importante de las cartas a Simón Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia.

El 5 de julio de 2010, durante la conmemoración del 199° aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, sus restos simbólicos fueron trasladados por vía terrestre desde Perú, atravesando Ecuador, Colombia y Venezuela hasta arribar a Caracas, donde reposan junto a los restos del Padre de la Patria, Simón Bolívar.

Manuela Sáenz escribió, que su amado, el Libertador Simón Bolívar, "no era un hombre del siglo que le tocó vivir". También ella fue una adelantada de su tiempo.

 



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Maricarmen Gómez F


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