COVID19: nueva pena de muerte del NOM

La pena de muerte es una sentencia penal considerada antes como expiatoria y de consagración divina, calificada hoy como la más cruel y despiadada del mundo. La pena de muerte en cualquier contexto o país que se aplique es un dictamen despreciable, que degrada a la sociedad humana. Su aplicación es un atraso para una sociedad e involución en el plano espiritual. Este método ha tenido su fuerza derivado a que su origen se remonta desde la creación del mundo cuando Caín mató a su hermano Abel, fue el primer homicidio que se cometió en este plano y desde este hecho el poder oscuro ha tomado las riendas para conseguir los objetivos que se planteen en cualquier circunstancia. El Covid19 es la pena capital que se aplica hoy a la población mundial por el Nuevo Orden Mundial (NOM), creado para cometer otro genocidio contra la humanidad, para asesinar e invadir pueblos por parte del imperio para generar caos, angustia y desesperación. Es un virus inoculado que se diseminó como "algo natural" según la Organización Mundial de la Salud (OMS); así como "natural" fue el SIDA, la sífilis, la AH1N1 y otras enfermedades. Este tipo de penas de muerte no necesita que el ser humano esté en condición de "privado de libertad", puesto que ya la humanidad está encarcelada en manos de estos psicópatas del NOM que nos mantiene adormecidos y temerosos. Las más oscuras penas de muerte contra la humanidad se cometieron durante el imperio romano; durante la inquisición ordenada por la iglesia católica; luego los nazis contra los judíos; las bombas contra Hiroshima y Nagasaki, y las más modernas como: asesinar a líderes sociales por pensar distinto; asesinar a presidentes, por ser obstáculos para imponer su orden, como recientemente mataron al presidente de Haití; prohibir la entrada de medicamentos e insumos médicos a países bloqueados por pensar distintos para asfixiar a la población; no contar los hospitales públicos del mundo con camas disponibles para enfermos con COVID, mientras que El Vaticano tiene casas de lujo alquiladas, hoteles, centros de belleza (gestionados por sociedades privadas y convertidos luego en lugares para encuentros secretos) y conventos con amplios espacios; ni hablar de las otras sectas religiosas. ¿Estará El vaticano aliado con el NOM con esta nueva pena capital?

El virus COVID19 es la nueva pena de muerte del NOM para aniquilar a la población, el cual fue diseñado para penetrar el sistema inmune que esté debilitado. Fue producido en laboratorios como arma bacteriológica, a partir de segmentos cromosómicos de los siguientes agentes bacterianos, como: SIDA, microplasma incognitus, virus del síndrome de la septicemia hemorrágica, New Delhi Metalolactamase NDM-1, gen de la leucemia, Drosophila, Epstein-Barr-Virus (EBV), Chlamydia, Baccilus Desinteria y Clostridium. Este virus como agente neurotóxico produce reacciones depresivas, de miedo, desconfianza en el ser humano, insomnio, inflamaciones de origen psíquico, debilidad, frigidez, impotencia, suicidios; además de angustia y desesperación a los familiares del paciente. Debido a los efectos que ha desencadenado se le denomina al virus el "Agente de la Demencia", ya que los excesos de información, los rumores, el aislamiento social, el temor a enfermarse, las presiones económicas, el futuro incierto, la disyuntiva de colocarse la vacuna o no, hacen que las personas se sientan sin control y que no tengan claro qué hacer. Sin embargo, para el sociólogo Erick Pernett García el COVID no constituye la causa de la crisis, sino el detonante y propulsor de la misma, originada por la naturaleza estructural de la propia crisis, como resultado del ciclo periódico de contracción del capital. En este sentido, el equipo de Coordinación de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social y Salud Colectiva (ALAMES), asegura que el establishment trata de invertir la causalidad, pretendiendo atribuir la crisis económica actual y la caída de la bolsa al covid, ocultando que la crisis no cede en su profundización con la crisis inmobiliaria del año 2008; luego en agosto de 2019, surge un nuevo descenso de los índices bursátiles y una inversión del rendimiento de los bonos, haciendo más rentables los préstamos a corto plazo, avisaba por primera vez de una inminente recesión, arrastrando la caída de los sectores financieros, también energéticos y de bienes no esenciales; posteriormente en febrero de 2019 pronosticaban que ese año y el 2020 serían pésimos para las finanzas, presagiando una caída de hasta un 50% en los mercados. Una crisis que ya se venía gestando y cuyo estallido se anunciaba antes del covid. ¿Para qué difundir el virus a escala mundial en la escala de la crisis, comenzando por China como prueba? Para detener al gigante asiático, quien estaba en pleno auge en todos los aspectos, y el NOM buscaba anticipar y programar la inminente explosión de la burbuja económica del capital, esto en lo económico. En el plano demográfico la inoculación se hizo para controlar a la población mundial y en el ámbito de la salud vendría el negocio del mercado de la industria farmacéutica.

Los caínes que vienen de ese lado de la oscuridad desde la creación del mundo, junto a la OMS, las grandes industrias farmacéuticas y los gobiernos irresponsables del mundo difunden la falacia del control del virus con la aplicación de la vacuna como "medida de prevención". ¿Otra pena capital? ¿Será más bien para sostener la crisis económica que ellos mismos crearon? Una vacuna que se está convirtiendo, además de obligatoria, en el nuevo pasaporte de los ciudadanos del mundo. Según la OMS, al 29 de marzo de 2021 había más de 300 vacunas experimentales, de éstas al menos 60 estaban en las fases de ensayos con humanos, hay otras que se encuentran en fases I, II y III. En febrero de 2021, siete vacunas distintas se empezaron a administrar en tres plataformas. Pero científicos médicos como la neumonólogo María Mirandi, aseguran que no hay fundamentos para que la población no se vacune, porque no son verdaderas vacunas, sino son terapias génicas; la otra razón por que no están aprobadas y reguladas, por ningún ente de control de drogas a nivel mundial, sino solo autorizadas de forma de emergencia por los Estados en todo el mundo. La tasa de mortalidad informada, debido a las vacunas contra el covid, ya supera la tasa de mortalidad de más de 70 vacunas combinadas a lo largo de los últimos 30 años. Un estudio reciente calculó el número necesario para vacunarse con el fin de evitar una muerte por covid y reveló que por cada tres personas que se salvan de morir, se pierden dos vidas por las vacunas de terapia génica contra el covid. No obstante, el VAERS (Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas), parece eliminar los informes de efectos secundarios, en especial las muertes relacionadas con la vacuna. El número de reacciones adversas a las vacunas es de 700 por cada 100.000 vacunas. La Dra. Lindsay Janci Chunn (bióloga y toxicóloga molecular), afirma que la vacunación es un ensayo clínico masivo que utiliza a la población como sujetos, las vacunas. Los cuatro efectos adversos graves que están en tendencia son: la trombocitopenia, miocarditis no infecciosa (inflamación cardíaca), la trombosis venosa profunda y la muerte. Los humanos somos el conejillo de indias de los laboratorios, en riesgo de modificar nuestro ADN, ya que se pasó del experimento en animales al humano, se evitó los resultados en los humanos o la fase clínica, que puede demorar tres o cuatro años. Si se empieza a vacunar masivamente a la población donde circula el virus existe un enorme riesgo de seleccionar ese virus y crear nuevas variantes o cepas del virus, como está ocurriendo. La pandemia representa el ropaje externo de la crisis, oculta el verdadero trasfondo de su contenido estructural; pero conserva la característica de un modus operandi (una pena capital disfrazada) que desde hace siglos nos han impuesto para renovar y fortalecer el proceso de acumulación del capital, vigorizar al NOM incluyendo a la iglesia, para seguir esclavizando al mundo; arrinconando a la izquierda, silenciándola si no está preparada para sucumbir de tantos caínes. Solo los despiertos estarán atentos y listos para cambiar la inoculación del miedo por un mundo más humano.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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