Fusión "Universidad-Ciencia- Tecnología", en planificación

El Presidente obrero, Nicolás Maduro, en el "sacudón" anunciado dejó con sed de sangre a unos cuantos sadomasoquistas. Simplemente, porque la política revolucionaria no se hace con las visceras, ni con los genitales.

La política revolucionaria, la que se está fraguando desde que el Comandante Chávez llegó al Poder con el Pueblo, se hace, en un equilibrio dialéctico de razón y sentimientos.

La razón sólo es posible en la planificación que articule y se haga una forma de vida ciudadana, a partir de: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 1999), aún sin cumplir en su totalidad; la Ley Orgánica de Educación (LOE: 2009), a la que un grueso de fascistas, se niega a cumplir en su artículo 34, entre otros artículos, desacatando toda sentencia y orden de ejecución del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ); la Ley de Educación Universitaria, que se según la LOE y la urgente necesidad, estamos en mora y débito con el Pueblo y con el Comandante Chávez; la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI: 2011), que hoy sigue siendo letra muerta, gracias al desprecio y desconocimiento hacia los creadores e innovadores, desde la vieja universidad venezolana; la Ley Orgánica del Poder Popular (LOPP: 2010) y la Ley Orgánica de las Comunas (LOC: 2010), ambas, la razón de ser de esta revolución.

Y, todas las anteriores gravitando y expresándose en la Ley Orgánica del Plan de la Patria (2013), que además, se inscribe en el nuevo mundo y nuevo orden, que entre todos los pueblos emancipados estamos construyendo, el "multicéntrico y pluripolar", como se expone en el IV Objetivo Histórico, para una nueva geopolítica. Para toda esta gran articulación, es menester planificar al Estado en la acción del gobierno del Pueblo.

Los sentimientos, es decir, lo afectivo que nos hace humanos, no "humanistas" en su sentido filosófico renacentista, se expresa -sin ambages- en que la razón, el cálculo, el conocimiento, los saberes científicos, tecnológicos, ancestrales y empíricos, han de estar al servicio de la mujer y el hombre, "movidos por el amor", como de manera prístina lo predicó con su ejemplo, el comandante Chávez.

La tarea pues, de articular, a partir del "sacudón", desde las simientes de la República, en un solo Ministerio, "Universidad - Ciencia - tecnología", se hace urgente y necesaria, no como expresión gatopardiana, sino como "revolución" que deja atrás el mero coqueteo revisionista o la comodidad fraseológica de hablar de "transformación" para no asustar ni alertar al otro con la sema "revolución", porque estamos librando una batalla ideológica, para cambiar a partir de nosotros.

Por lo tanto, la fusión de dos ministerios en uno solo, representa un peligro para los intereses del Estado burgués, porque representaría su liquidación, si apunta, como "revolución" del conocimiento y del saber, para ponerlos al servicio del Estado Comunal, de donde florecerán tantas universidades comunales, como sean necesarias. Además, una revolución que controla la ciencia y la tecnología, está destinada al éxito y a la soberanía. Y, una revolución cuya universidad sea revolucionaria, al servicio del Pueblo, se está labrando una larga vida de siglos.

Por supuesto que los intelectuales inorgánicos se están desgarrando los atavíos y se echarán cenizas que limpiarán con expresiones del "lugar común", como que "están destruyendo la universidad", fraseología hueca que saben decir, desde los cuarteles del invierno del Departamento de Estado de EEUU y su Embajada en Venezuela, es decir, desde las universidades que se apoderaron los rectores que se nuclean en lo que se conoce como la AVERU.

Ha llegado el tiempo de las cuentas claras, de la liquidación de la corrupción en unas universidades secuestradas por delincuentes con toga decimonónica, de liquidar la chapucería disfrazada de ciencia, en donde los escribidores de "paper" o "péiper" (articulitos de máximo, veinte páginas, arbitrados en ciertos espacios canónicos del fascismo) han sustituido a las investigaciones densas y escritura de libros sin refritos y citas de las citas.

Las universidades deben ser campos abiertos para los creadores, cultores e innovadores, que al día de hoy han superado en ingenio e inventiva a los parásitos enquistados en las universidades hechas para el Estado burgués.

Las universidades todas, deben ser democratizadas, otras han de ser desprivatizadas sin rodeos, deben corresponder sus pensa de estudios y carreras con lo que nos hemos trazado, desde este sacudón, en cuanto a las cinco (5) líneas estratégicas que nos propuso el Presidente obrero, Nicolás Maduro que comprenden: 1. Revisión económico productiva; 2. Revisión del conocimiento; 3. Revisión de la misiones sociales; 4. Revisión política y; 5. Revisión del socialismo territorial.

Cuando estemos bien articulados, en la tríada Universidad-Ciencia-Tecnología, las palabras "obrero" y "Pueblo" serán comunes y corrientes en estos ámbitos. Por ahora, en las élites del saber de eunucos mentales, el Pueblo es rechazado y el obrero despreciado.

He allí, entre otras razones, el sentido de una Vicepresidencia de Planificación e Investigación, porque esta revolución no es improvisada, ni gatopardiana. Inventaremos y nos equivocaremos, como lo estimaba Don Simón Rodríguez. Pero, alcanzaremos una educación universitaria liberadora, en donde la ciencia y la tecnología nazcan del Pueblo, al servicio del mismo.


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Luis Alexander Pino Araque


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