Un casino para el alcalde de Lechería

Quien iba a pensar que Manuel Ferreira, actual alcalde de Lechería, cuando actuaba como abogado defensor de los muchachos detenidos en las guarimbas, en realidad andaba en precampaña para lograr la candidatura a alcalde del municipio Urbaneja. Sin duda alguna heredó de su padre esa capacidad visionaria de montarse en los objetivos con suficiente anterioridad.

Nunca fue dirigente político, apenas un abogado con suficiente pantalla para hacer creer que era el último refresco del desierto. Se reunía a discutir casos con tres asistentes y una secretaria en las mesas de una panadería, para que la gente lo viese rodeado de jóvenes aparentemente estudiantes de derecho, que por colocarse un saco y una corbata con nudo mal hecho tipo chivo ahorcado, pudiesen pasar como socios de su bufete.

No tuvo compasión en aprovecharse de la sangre derramada por estudiantes para elaborar una falsa plataforma política, que en la práctica y bajo la guía del pragmatismo, utilizó un video de características pornográficas para desprestigiar al candidato competidor. De tal manera que en aquella ocasión ni hizo campaña, ni ofreció nada. Hoy no encuentra que hacer ante el fracaso de su gestión y la imposibilidad de desprestigiar al candidato que le lleva varios puntos de ventaja.

Fue electo luego de no haber acatado la línea unitaria de la abstención, en la actualidad se disfraza de dirigente opositor, metiéndose embustes el mismo, pues no es ni dirigente ni opositor. Estando claro que en las base de Urbaneja no tiene nada que buscar trata de manejarse con relaciones caraqueñas por arriba, no puede explicar cómo le devuelven la jefatura de la policía municipal tres meses antes de las elecciones, lo que lo delata en su compromiso a escondidas con el gobierno central y los alacranes, ya que esta concesión es una estrategia del madurismo para presentarlo en calidad de algún logro de Ferreira.

Eso es como el caso del gobernador Barreto Sira con la investigación penal ordenada en su contra, en principio lograron algún centrimetraje en los medios de comunicación tratando de convertirlo en mártir perseguido político, son socios silenciosos del chavismo en una especie de juego de dados cargados, en donde la casa siempre gana. Con candidatos alacranes potes de humo inscritos en los partidos que maneja José Brito, pero en realidad tratan de pasar coleados aliados y disfrazados de opositores que igual estarán a la orden de Maduro. Acaso Barreto se le interpuso en el camino al presidente.

Manuel Ferreira, no sigue ideas, ni partidos políticos, él anda en otras metas, su gran sueño es la instalación al menos de un casino en donde él tenga buena parte del control. Esta claro que no puede seguir subiendo el precio de la recolección de basura, y aprovechándose de la nueva Ley de ZEE, sabe que por estar Lechería en un eje turístico, con buenos contactos los cuales se ha preocupado en cosechar, porque si se olvidó de los ciudadanos de Lechería, viaja mucho a Caracas para reunirse con los alcaldes de Fuerza Vecinal, intentando proyectarse en la capital de la República como el máximo líder de Urbaneja,.

Hasta donde los chavistas de Lechería votaran por él. Igualmente no pensara que los alcaldes de Fuerza Vecinal mandaran a votar a sus seguidores de Miranda en Lechería, imposible que le resten votos a sus candidaturas. Ferreira está en su peor momento, de nada le valdrá tratar de infiltrar gente en el comando del candidato ganador o alquilar oficinas en Centros Comerciales de verdaderos opositores, para desde allí intentar monitorear las acciones de los que lo derrotaran.



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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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