Prudente recomendación al ministro Hipólito Abreu

Cumpliendo gestiones administrativas y contactos personales en el área cultural, académica y diplomática, tuve una breve y fructífera temporada de 20 días en la capital de la república.

Alcanzado este objetivo, tratando de obtener un boleto de retorno al interior del país, concretamente a la población de Caja Seca, al Sur del Lago de Maracaibo, me toco ir cuatro días consecutivos al terminal de la “bandera” para anotarme y hacerle seguimiento a una lista de pasajeros que se depuraba a las 7 am y las 6pm.
Durante este tiempo me desplazaba utilizando el Metro de Caracas, que con todo y sus dificultades para abordarlo, ofrece además de transporte, un elemento que ayuda significativamente a bajar la conflictividad de los usuarios capitalinos: La excelente música instrumental de reconocidos compositores venezolanos (caballo viejo, la vaca mariposa) que se escucha a través de sus altavoces.

Después de superar este agotador peregrinaje a la “bandera”, por fin accedí a una taquilla de la Empresa Estadal de Transporte (TROMERCA), espacio que comparte con el sistema de transporte público del gobierno (SITSSA), donde ofertaron un servicio hasta la población de Ejido, aledaña a la ciudad de Mérida, saliendo a las 3 pm., en ruta por el páramo andino, también conocida como la carretera Trasandina.

Aun cuando el recorrido en Kilómetros y tiempo se incrementaba en más del doble, decidí comprar pasaje para este destino, ya que la misma TROMERCA brinda transito hasta Caja Seca, vía Panamericana. Minutos antes de salir de la “bandera”, al comunicarle a un amigo que viajaría por el páramo, me advirtió que esa vía era muy peligrosa, y que estuviera atento al comportamiento del chofer. Me recomendó incluso que no tomara este camino, pero ya no había tiempo de echar para atrás.

La carretera trasandina fue construida mediante trabajo forzado de presos, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Es un canal angosto con pendientes exageradamente pronunciadas y con curvas muy cerradas que no permiten la circulación en doble sentido al mismo tiempo. Solo en casos extremos, cuando se producen caídas de puentes o derrumbes en la Panamericana, es utilizada la trasandina como vía alterna de emergencia.

Advertido del peligro, estuve muy atento cuando comenzó el ascenso y descenso del YUTONG ZK6122149 No 3. La unidad roja se apagó tres veces, cada vez que la marcha era interferida por los llamados “policías acostados”. En las curvas avanzaba al mínimo y en una ocasión, al borde del precipicio, tuvo que retroceder para poder continuar.
En ese instante, con los testículos en el cerebro, “ligué” que no se apagara nuevamente. Por momentos, confundidos con el enorme frio, el ambiente se impregnaba de un fuerte olor a bandas recalentadas, característico de cuando el sistema de frenos es usado muy continuamente.

Es intolerable someter a un grupo de venezolanos a que inútilmente desafíen la muerte, por la temeridad de burócratas insensibles, enquistados en la empresa estadal TROMERCA. Es de torpes tropezar varias veces con la misma piedra: El 5 de julio de 2017, una idéntica unidad YUTONG, se precipito al abismo en estos mismos parajes, con un saldo trágico de 3 muertos y más de 20 heridos.

Conversando sobre este tema con un vecino en la plaza Bolívar de Ejido, comentó que durante la década 80-90, por una temporada de vacaciones murieron un grupo de niños que viniendo de Barinas, querían conocer la ciudad de Mérida. A raíz de este lamentable accidente se suspendió el transporte masivo de pasajeros por la vía del páramo.
Consiente de esta realidad, en septiembre de 2014, el gobernador Alexis Ramírez mediante decreto No.382, prohibió el tráfico de carga pesada por la trasandina.

Compatriota Hipolito Abreu, Ud., tiene la palabra: Ordene que las salidas de Caracas a la ciudad de Mérida de la empresa TROMERCA, sean por vía de la panamericana y no por la guillotina de la ruta por el páramo. No permita que una nueva tragedia enlute familias venezolanas, y que después culpen al presidente Maduro.

Sera mucho exigirle a la directiva de TROMERCA que emule el ejemplo del Metro de Caracas con una musicalización instrumental agradable y no la que morbosamente estimula el sexo precoz en los adolescentes. ¿Será mucho pedir, que en vez de películas de mero corte violento, se proyecten las formidables producciones de la Villa del Cine sobre la verdadera vida de Francisco de Miranda, Ezequiel Zamora o Cipriano Castro?

Abogado memorialista
alirioalmao@hotmail.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 506 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter





US mp N GA Y ab = '0' /regionales/a269463.htmlCd0NV CAC = Y co = US