El EPA ante la política de "Rumbo Propio" para el Zulia

La revolución es autoridad, es centralismo del poder en manos de un Estado que está decidido hacer cumplir los objetivos, esencialmente económicos, de su programa revolucionario. En la medida que éste se vaya desarrollando y creando reales beneficios sociales, se va disminuyendo la importancia del aparato político concentrado por la formas de organización administrativa que va creando la misma sociedad. De lo contrario no es revolución, sino liberalismo. Nadie discute que un país, conformado por estados, deba descentralizar razones de su poder en las instituciones regionales, para que éstas hagan posible planes que son de competencia de sus límites y de su población, siempre y cuando no sean antagónicos con los emanados del poder central para toda la nación. Si una revolución deja, por ejemplo, en manos de una gobernación de estado la explotación, control, comercialización y disposición de todos los recursos de esa región sin tomar en cuenta las necesidades de otros estados y poblaciones que conforman la nación entera, lo que hace es crear su propio derrotero y sepulturero político. Eso es inaceptable. Una revolución es para crear un nuevo orden económico-social en todo el ámbito de su dominio y, además, ejercer solidaridad revolucionaria con otros pueblos, para que también hagan su revolución. Sólo de esa manera se derrota a los imperios que pretenden mantener el mundo todo el tiempo esclavizado.
Es preocupante la estrategia política, obedeciendo a la económica, que se está planteando en el Zulia por un movimiento denominado <> para el Zulia. Es preocupante no por las mentiras de los argumentos para justificarlo, sino por las medias verdades, ya que son éstas las que esconden la mayor peligrosidad de las mentiras y de las intenciones ocultadas detrás de bastidores o de conceptos sofisticados. Los principales ideólogos de <> pretenden tomarnos por incautos, creyendo que los pobladores del resto del país aún seguimos siendo , , por completo, carentes de sentido común y de juicio racional, incapaces de reconocer una mentira de una verdad a media o éstas de una verdad verdadera. En otros términos, creen que estamos viviendo el tiempo en que algunos zulianos –epígonos del imperialismo estadounidense- pueden cambiarnos sin chistear un espejo, donde nos veamos nuestro propio rostro de esclavos, por todo un rico territorio venezolano, y lo aplaudamos como una inobjetable paso de progreso y desarrollo económico-social.
Ellos dicen, como si nadie en este país fuera capaz de dominar el arte de leer y descubrir el verdadero contenido que se describe entre líneas, que no pretenden la salida del presidente Hugo Chávez Frías del poder, sino confrontar su modelo socialista, populista y estatista, con un plan de gobierno que se inclina por el capitalismo liberal. No perdamos tiempo en andar, por ahora, demostrando, ya la experiencia histórica lo ha verificado, de que el capitalismo altamente desarrollado, dominado por los más grandes y poderosos monopolios de la economía mundial, jamás volverá a la libre competencia o concurrencia, es decir, al capitalismo liberal. Si la historia se repitiese sería, como Marx lo decía, una como trágica y la otra como farsa. Aunque sería saludable, a sabiendas de las mentiras que nos van a lanzar como ráfagas de utopía, nos explicaran ¿cómo puede darse el lujo una nación o región subdesarrollada competir con los monstruosos y poderosísimos monopolios que han concentrado y convertido el capital bancario y el industrial en financiero y dominan a su completa disposición el mercado mundial?
Más claro no canta un gallo, pero los ideólogos de <>, pareciera se les pasó por alto y los traicionó el subconsciente. Para enfrentar al socialismo de Chávez con el capitalismo liberal, nada más y nada menos y así lo expresan sin tapujo, requieren de un gobierno autónomo. Y van un poco más allá para no dejar duda de la carta que se traen bajo la manga y que, en definitiva, es la que quieren poner sobre la mesa para ganar la partida completa: necesitan eliminar la figura del gobernador, pero no para que gobierne el pueblo zuliano organizado sino crear la figura del Presidente, como cuando existía el régimen político de federalismo. La definición de <> dice la esencia con franqueza, para que no andemos inventando ni buscándole una quinta pata al gato. Es liberal en lo político, aunque debe sentir asco por el liberalismo de Ezequiel Zamora; conservador en lo económico, como cualquier latifundista cristiano inspirado en los postulados de la Inquisición. Eso es, en esencia, la destilación químicamente pura de la cultura burguesa imperialista: fascismo. Este no puede esconder el desprecio que siente por los explotados, por los pobres, por los que siempre deben ser sus esclavos. Tienen la desfachatez de decirnos que luchan por las libertades económicas características del sistema de libre mercado; es decir, ese mercado donde se cocina la pobreza y el dolor para la aplastante mayoría de la humanidad y donde, segurísimo, se trazará la pobreza y el sufrimiento para la casi absoluta mayoría de la población zuliana. Nada dicen de luchar por un régimen económico que libere al hombre y la mujer de la esclavitud social. Sólo, y ojalá no se le pase por alto a nadie carente de medios de producción o de digna existencia, nos ofrecen no olvidarse de las responsabilidades sociales ante las clases de menores recursos. Nada más. Eso significa que no darán más allá del miserable salario por venderle la mano de obra que le va a producir la riqueza a los rolos de vivos que gobernarán a la República del Zulia; algún parque para que los pobres se reúnan e intercambien las lágrimas de su pobreza; unos juegos deportivos para pescar atletas rentables y contratarlos como mercancía productora de ganancia capitalista; una tarifa en los hospitales que haga auto-convencerse al enfermo que la mejor manera de ser feliz es morirse para que su alma llegue rápido al reino de los cielos; mucha pornográfica para que nadie se ocupe ni de interpretar el mundo y menos de transformarlo; creación de muchos prostíbulos para el negocio del sexo y muchos centros de venta y distribución de drogas, para que nadie se ande ocupando de criticar las maneras leoninas de enriquecer las arcas económicas de los inescrupulosos gobernantes y burócratas que aplicarán, con rigurosidad, las leyes que protegerán a los monopolios saqueadores de la economía zuliana.
¿Dónde está el centro neurálgico de la preocupación por un Estado integralmente autónomo del Zulia?
Las consignas de <> son suficientes para que todos tengan claridad del cometido: “Sí al Estatuto Autónomo, No al socialismo y basta de izquierdas”. Allí se encuentra la esencia de la forma de gobierno que se piensa instalar en el Zulia. Esas son consignas de un Estado fascista, que ni siquiera se las plantea la democracia burguesa representativa. Y ningún sector, casta, movimiento, grupo, organización o partido, es capaz de hacer esos planteamientos públicos en este tiempo si no tiene, de antemano, garantizado el aval de un régimen imperialista. Este, se lo propone, cuando autoriza política expansionista de colonización. ¿Si no nos creen, recomendamos preguntárselo al <>. Este, que nadie lo dude, tiene sus sucias manos metidas en la jugada de <>, aunque éstos, jurando ser sus integrantes “cristianos en sus principios”, digan lo contrario. ¡Mosca, pues, venezolanos, con calarse que un estado de la República se declare autónomo para declararle la guerra al sentimiento de crear un régimen de verdadera justicia para nuestro pueblo, porque lo que está planteado en este tiempo es la unidad o integración de los pueblos latinoamericanos en procura de auténtica redención social!
¡Sin justicia social, la paz será siempre una utopía!


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