¿Por qué no se debe explotar más carbón en el Zulia? Razones elementales

La pretensión de instalar una planta carboeléctrica y la consiguiente explotación masiva de carbón en los ríos Socuy y Cachirí, aguas arriba de los embalses de Tulé y Manuelote, consumaría un crimen ecológico de consecuencias terribles para la vida en la región. Es un deber revolucionario advertir este peligro y oponerse radicalmente a tal despropósito.
He aquí algunas razones por las que hay que parar esta aventura.

Razones político-ideológicas: Uno de los contenidos fundamentales de la doctrina del SSXXI es el ecologismo; esto quedó claramente esbozado en la obra y el legado de Hugo Chávez, quien en siete oportunidades dijo que entre el bosque y el carbón, nos quedáramos con los ríos y los árboles.

Razones constitucionales: La protección de la vida y el ambiente tienen carácter transversal en el modelo constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, tanto de manera directa, como por la preeminencia de los Derechos Humanos. El Preámbulo y –al menos- quince Artículos contradicen un acto tan depredador como éste que denunciamos.

Razones ecológicas: La apertura de nuevas minas de carbón en el Zulia es una amenaza real contra la vida, la biodiversidad, el aire, las aguas, y representará la destrucción de bosques y ríos esenciales en el sostenimiento del equilibrio ecológico de la región.

Razones económicas: Además de los incalculables costos ambientales, la explotación masiva del carbón y el establecimiento de plantas carboeléctricas, obligan a incurrir en costos operativos muy elevados, frente a otras fuentes de energía como el gas, que también tienen la virtud de ser menos nocivas a la salud y al ambiente. Si somos potencia gasífera, para qué envenenarnos con el polvo negro. Esto sin contar los costos de oportunidad, por estar despreciando las potencialidades alimentarias y turísticas de la zona.

Razones sociales: El impacto negativo de las operaciones carboníferas constituye un foco permanente de conflictividad social, toda vez que generan grandes molestias a las comunidades vecinas o por donde se transporta la carga. Aunque el impacto social más grave que traería una minería a gran escala en la región, lo es sin duda la destrucción de las fuentes de agua que consume la población. Es fácil imaginar la protesta airada que la sed obliga.

Razones geoestratégicas: Sin llegar al umbral de las predicciones de los futurólogos, la realidad hídrica del mundo actual indica que el agua es un recurso cada vez más comprometido por la deficitaria ecuación de una demanda creciente (voraz e irracional) y, por otro lado, una oferta decreciente en cantidad y calidad, por el grotesco maltrato que la humanidad ha dado a las fuentes. Cuidar el agua es tener fortalezas para la soberanía.

Razones etnohistóricas: Guasare, Socuy, Cachirí y Limón, son un solo río: el ancestral Macomite de los añú, hoy compartido con wayúu y otras etnias. El patrimonio arqueológico fue la primera víctima del carbón en Paso del Diablo y Mina Norte. Ahora vendrán por el resto. La Laguna de Sinamaica se terminará de sedimentar, y las aguas del estuario de salinizar, matando lo añú que queda en Moján, Toas, Maraca, y Maracaibo.

La zona del Zulia donde se han otorgado irresponsablemente concesiones carboníferas y de otros minerales, es la ÚNICA fuente de agua dulce que le entra al Lago de Maracaibo por el norte, y es la ÚNICA fuente de agua que queda para el consumo de la población de Maracaibo y la subregión Guajira.

Es tiempo de una rectificación.


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Yldefonso Finol

Economista. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. Cronista de Maracaibo

 caciquenigale@yahoo.es      @IldefonsoFinol

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