Recuperar la gobernación del Táchira

Entre los grandes retos planteados y que tiene que asumir la revolución bolivariana es reconquistar las gobernaciones del Táchira y Zulia. Esa idea-fuerza hay que consolidarla y mantenerla viva en los espacios del debate interno y no dejar que se escurra por las rendijas de las fisuras de la rabia. Los rencores y las amarguras hay que dejarlos de lado e ir mas bien al encuentro de criterios, porque la razón política y la racionalidad misma deben estar por encima del fuego sagrado de las individualidades y conjurar así los peligros que se cocinan en los hornos del infierno opositor.

Si se analiza con serenidad lo que viene ocurriendo en el Táchira, veremos una situación desastrosa, con signos graves de deterioro en todos los ámbitos, donde los índices de criminalidad han aumentado el miedo de la gente; los sicarios andan por todos lados sembrando la muerte y el dolor; el desempleo, la mengua y la indolencia en salud, la desgana para gobernar y asumir las riendas para buscarle y encontrarle solución a los problemas regionales. En vez de eso, mas bien se le apuesta al sarao, a las frivolidades de los concursos de bailes y bellezas, al sancocho de la mazamorra fría, insípida, esa que no tiene gusto al paladar. Los tachirenses saben que se viene haciendo una malísima, pésima, imperfecta, deplorable gestión de gobierno, que rematada con la gestión del municipio San Cristóbal, completan la aberración de los “buenos para nada”.

Pero a pesar de todas esas señales, muchos revolucionarios se empeñan en nadar por las mismas aguas donde los escuálidos de los siete mares montan sus trampas de dientes y colmillos. ¿Qué buscamos? ¿Acaso que nos hundan en lo hondo del océano para tomar conciencia y regresar de las profundidades boqueando como el bagre? Pues no, porque nosotros estamos obligados a luchar, a salir a la calle, marchar, gritar en público y a los cuatro vientos la consigna que nos une, tal como lo hicieron, lo han hecho y lo hacen tantos revolucionarios, cuyos gestos y mensajes han quedado grabados en las paredes del alma que dan cuenta de una única forma de tener y mantener el poder: unidos y organizados.

Ahora que ha comenzado un nuevo año y con la instalación de la Asamblea Nacional, debemos estar preparados para cualquier eventualidad y ser fun-cio-na-les. Digo, todos nosotros. No dejemos que se nos vaya el tiempo en los desplantes de la nostalgia y del cargo que no fue. La revolución es superior a los deseos individuales, así que respiremos profundo y miremos alrededor, no con un silencio funerario, sino con la conciencia crítica para ver lo que han hecho los enemigos políticos. No te esfuerces en buscar proyectos, obras realizadas, porque nada encontraras. Esa es la realidad del Táchira en estos últimos dos años.

Tampoco te retuerzas en las líneas expresivas de la culpabilidad. Sabemos que la revolución no está en peligro, pero también sabemos que mientras ellos gobiernen el Táchira estará sumido en la penumbra. De allí la necesidad de prepararnos para recuperar la gobernación. La pelea es peleando y tal como lo decía Máximo Gorky: “si el enemigo no se rinde, hay que destruirlo”.


*Politólogo

eduardojm51@yahoo.es


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Eduardo Marapacuto*


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