En Naguanagua, edo Carabobo

¿Qué pasa con el seguro social?

LOS DIAGNÓSTICOS “INVÁLIDOS” DE BARRIO ADENTRO

Es un poco “extraño” que no se acepte directamente los reposos de Barrio Adentro, que son la única estructura asistencial que funciona de verdad, digan lo que digan todos los agoreros internos y externos al proceso revolucionario. El procedimiento es el mismo de la cuarta república:

Para “validar” un reposo de los que somos atendidos en los CDR, es necesario que, tanto los exámenes como toda documentación emitida por la especialista, sean revisados por un médico del seguro social, que lo mirará con asco, como si fuera una mosca destripada, lo tomará entre pulgar e índice y murmurará palabras ininteligibles.

_¿Qué dijo, doctor?

_Le voy a validar el reposo, pero esto es de traumatólogo, y ese tratamiento (cara de asco) ...hay que darle uno bueno.

Los espolones son un crecimiento óseo anormal en el calcañar, en el talón. En Barrio Adentro se utiliza, para tratarlos, la terapia de ultrasonido, que combinan con otros elementos, ninguno invasivo, al contrario de las infiltraciones sólo para analgesia, que se usaban antes, y tratando de evitar la cirugía, siempre riesgosa e incapacitante por largo tiempo, tomando en cuenta que los pies son la base de todo el cuerpo.

Línea por línea intentarán desvalorizar el diagnóstico y el tratamiento que nos asigna el médico de Barrio Adentro. A mí me atendió una especialista venezolana, pero igual miraron con grima sus indicaciones.

Pero eso no es lo peor.

LOS GRITOS DE LA SECRETARIA DE FISIATRÍA

El de Naguanagua, es el único centro en Carabobo que “valida” reposos. En mi caso, tuve que ir tres veces seguidas. Por una coma te echan atrás el reposo, y tienes que volver al CDR, después la secretaria, que procesaría el papeleo, no va. Al tercer viaje ya se estaban cumpliendo los únicos seis días continuos que te dan para hacerlo. Dos eran sábado y domingo, cuando ellos no trabajan.

_Mire, vengo de Santa Rosa, no puedo caminar, el reposo está que se vence.

_Eso no es problema mío, venga mañana.

_Es que se acaba el tiempo.

_Venga a las siete del día de mañana, a las ocho no puedo atenderla. Estamos colapsados.

Metí la cabeza por la ventanilla, y vi tres personas anotadas para validar reposos.

_¡Pero si sólo tiene tres!

_¡Venga mañaaanaaaa! ¡A las siete!

En ese momento los gritos eran demasiado fuertes, hasta para una sorda como yo. A estas alturas, ya había perdido una sesión de terapia, e iba por la segunda, y no valía la pena perder, por el papeleo, lo sustancial, que es el tratamiento. Así que subí al tercer piso, a la dirección del ambulatorio, a poner mi queja.

Si usted no ha padecido de espolones, no sabe cómo duele cuando, con cada paso, el crecimiento óseo presiona y se va hundiendo en el tejido blando del pie.

LA MAFIA DE NÉSTOR PÉREZ

Impedir que viera a la directora fue una tarea ardua de un grupito que está rodeándola, en el tercer piso, comandado por Néstor Pérez, cuya credencial dice “almacén”, pero que parece tener ascendiente o autoridad sobre el grupo que me rodeó, mintió, gritó e impidió hablar con la directora. Me llevaron a una oficina, a dos puertas a la derecha de la dirección, en la cual estaba una flaca atendiendo a un señor, y dos mujeres jóvenes esperaban afuera, con planillas de jubilación en la mano y aire misterioso. La flaca (una presunta licenciada que nunca me dijo su nombre) me ofreció una jubilación. Pero yo no estaba buscando eso. Me hizo caminar y no resolvió nada. Los muchachos de la otra oficina, presuntamente social, fueron a rendirle cuentas a Néstor Pérez, y le dijeron que ya yo había hablado con una tal Mary Reyes, y que “yo no quería” que me solucionaran el problema. Pasaron la mañana tratando de alejarme de la oficina de la Directora. ¿Cuál es el empeño?

Decidí quedarme en el seguro, hasta que se me atendiera, a lo cual tengo derecho, por tener años pagando seguro. Parada (con gran dolor en los pies), al lado de la puerta de la dirección. Néstor Pérez me gritó:

_¡SI QUIERE UNA BUENA ATENCIÓN, VAYA A UNA CLÍNICA Y PAGUE!

Lapidario. Él mismo develó las intenciones de la mafia.

Finalmente apareció Mary Reyes, que no era la flaca que tiene el misterio con las pensiones. Me habían engañado una vez más. Esta trabajadora social logró que me validaran el reposo. A las doce del día, con hambre y con los pies como sobre brasas, salí del seguro, con la hojita de media cuartilla que dice “certificado de incapacidad”.

PREGUNTAS

¿Por qué tan pocos reposos se validan a diario, si hay un solo centro de servicios en todo el Estado?

¿Por qué se establecen los horarios de acuerdo con la conveniencia de empleados ineficientes, y no de las y los asegurados?

¿Por qué! ...¡Por qué? El maltrato a los asegurados, que somos quienes pagamos el salario a todo el mundo ahí?

¿Por qué una gran parte del mismo gobierno, no respeta a los médicos de Barrio Adentro?

MINISTRO, ENTRÉGUELE EL SEGURO SOCIAL A LOS CUBANOS

Como lo único que funciona en salud es Barrio Adentro, sería preferible que los cubanos administraran y controlaran el seguro social, en tanto los médicos y las enfermeras que se están graduando, vayan asumiendo sus puestos.

El Che decía que no se puede hacer la revolución con las armas melladas del capitalismo, y el palestino que fue asesinado por los judíos hace dos mil años, Cristo, decía (por lo menos es lo que está escrito) que no se puede guardar vino nuevo en recipientes viejos. El seguro social, con las mismas prácticas de maltrato, subestimación y despotismo contra los trabajadores, es una llaga ubicada justo en el corazón del sistema asistencial venezolano.

Conservar la institución que garantiza seguridad social, no es un hecho revolucionario mientras sigan predominando los vicios, las mañas y los maltratos al pueblo. Muchos funcionarios, que son nuestros servidores, se comportan con nosotros como si esa ventanilla fuera su feudo, y nuestras vidas les pertenecieran con derecho de uso y abuso. Al igual que la viciada práctica del pago de doble seguro: el IVSS y el HCM que enriquece aún más a las clínicas. Eso no es práctica revolucionaria. Es más de lo mismo.

Los cubanos han demostrado su eficiencia. Ellos debieran entrenar personal nuevo, sano, y con la participación de la contraloría social (pero de verdad), pudiera transformarse la atención del seguro social. No basta con cambiar los directores, si éstos dejan esa vieja estructura podrida tal como ha estado por décadas, desde los tiempos cuando el pueblo no tenía ni esperanzas.

andrea.coa@gmail.com


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Andrea Coa


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