¿Porque llegó la revolución?

ESCUÁLIDOS: ENTERÉNSE, SINO LO ENTENDIERON TODAVÍA, DEL POR QUÉ LLEGÓ LA REVOLUCIÓN... Trataremos de hacer un pequeño análisis para que lo entiendan, explicándoles algunas de las causas del conflicto político-social, en el que sus gobiernos puntofijistas lograron la destrucción de Venezuela. Entregándola al imperialismo para que la saquearan y descuartizaran. Venezuela estaba ingobernable, anarquizada y a la deriva, dividida socialmente y traumatizada. La corrupción estaba institucionalizada y campeaba por todas partes. El fracaso de la “democracia representativa” de sus gobiernos puntofijistas fue también el fracaso de todas las concepciones reformistas. No es cierto que ustedes delincuentes, estaban entregando y vendiendo el país al mejor postor, nos siguieron afirmando hasta el final que tenían esperanzas en un “futuro mejor”, en una regeneración de su “democracia”. Este pasivo optimismo reflejaba únicamente la inercia de sus vidas, pero no se sustentaba en ninguna perspectiva. Jamás hubo situaciones más contradictorias, ni mayor brutalidad unida a tal sutileza e hipocresía... En realidad, daba miedo observar la credulidad y la pasividad de una opinión política que se conformaba con banalidades azucaradas que les servían las figuras más autoritarias.

Motivado por, la conmoción nacional del período (1989-1992) que quebrantó irremediablemente la solidez del viejo régimen puntofijista. Permitió cierta difusión de las ideas nuevas y un agrupamiento de los sectores sociales más progresistas. Las libertades fundamentales, las disposiciones contra el régimen adeco-copeyano y contra la rigidez gremial. El hecho quedó como bandera de acción para extensos sectores de la población. Impulsaron la necesidad de crear de forma espontánea la organización política en ausencia de un poder centralizado, lo cuál contribuyó a motivar a un sector de la población interesada por la participación en los asuntos públicos.

La insurrección militar del 4 de febrero de 1992, no se limitó únicamente a debilitar a los gobiernos puntofijistas sino que actuó poderosamente sobre las ideas, haciendo subir a la palestra pública aquellas que estaban ocultas en las profundidades del pueblo venezolano. Los “próceres” puntofijistas no tuvieron la capacidad de comprenderlo.

El gran sobresalto nacional de los sucesos del 27 de febrero de 1989 y 4 de febrero de 1992, ha sido el comienzo de la Revolución Bolivariana. Más aún: la verdadera apertura del siglo XXI venezolano y con él de su Historia contemporánea. Los problemas debatidos en el período 1992-1998 fueron el eje sobre el que giró la acción política. Por eso, cuando la noche parecía abatirse sobre Venezuela, comenzaba, en verdad, un período histórico de largo alcance.

No entra dentro de nuestro propósito historiar detalladamente el Caracazo de 1989 y la insurrección militar de 1992, porque para establecer sus premisas habría que remontar hasta el 23 de enero de1958, en que comienzan a operarse decisivas transformaciones de la sociedad venezolana, pero sí quisiéramos hacer, a manera de punto de partida, (1958) un balance de ese período intenso de nuestra historia. Resultado de esa fecha fueron la consigna de “Unidad Nacional” y el acuerdo de “Tregua Política”. A ello se llegó tomando como base la conducta táctica, adoptada en las postrimerías del régimen depuesto, de acción coincidente de La Sociedad Patriótica y los principales partidos políticos, para lograr el derrocamiento de la dictadura. Con aquel entendimiento buscabase ensayar la convivencia “pacifica” en un “clima de tolerancia recíproca”. Pero poco tiempo después, todos estos acuerdos fueron violados por el Pacto de Punto Fijo, bajo la dirección y mando del sátrapa Rómulo Betancourt y el santurrón Rafael Caldera y sus mafias adeco-copeyanas.

El fenómeno social que se genera desde 1958, es el relativo al cambio de ubicación de las colectividades nacionales, motivado al abandono de la tarea agrícola, por la “agricultura de puertos”. El país rural, a partir de esa fecha comienza una transformación: Venezuela se hace urbana. La población rural desaparece, por así decirlo. El segundo rasgo que incide en la calidad de vida de la población venezolana es la marginalidad. El proceso de desarrollo político y económico no ha sido parejo con el social. Mientras unos pocos grupos económicos se apoderan de toda la gran riqueza del país, la gran mayoría de la población vive marginada y excluida, tanto en las grandes ciudades, como en el campo. Aun así, con un problema social planteado, el pueblo venezolano disponía de una clara identidad nacional, de una cultura básica común y de un destino histórico. Para esa época ya el pueblo despertaba del engaño y conocía de la corrupción galopante ejercida por estos gobernantes.

Otro fenómeno digno de notarse para 1992 es que en todas las ciudades, en todos los pueblos, comenzó el movimiento de insurrección por las clases populares, que parecían las menos interesadas en la suerte de la Patria. Venezuela, para esa época vivía dentro de los moldes de lo que se ha llamado “viejo régimen” o sea: un país eminentemente petrolero, dominado por la gran propiedad rustica de la oligarquía, en que un reducido “grupo de personas” apoyadas por el Gobierno, las Fuerzas Armadas Nacionales y la Iglesia Católica detentaban la mayoría de las fuentes de riqueza. Cabe decir, para completar este ligero esbozo, que, en el plano de las ideas, la Venezuela del régimen puntofijista encontraba ya fuerte oposición, engendrado tanto por la carencia de ideas como por la falta de desarrollo, de justicia-social y material del país, cuyo comercio e industria no se habían desarrollado. Las inversiones eran poco cuantiosas: el mercado nacional, sumamente débil, los capitales, producto de la acumulación, se orientaban hacia la especulación; el crédito y la concesión gubernamental lo utilizaban para el peculio propio y no hacia el desarrollo de las fuerzas productivas del país. Este sistema político tenía que llegar a su fin.

Todavía al día de hoy, la base económica de Venezuela sigue siendo el petróleo y parte de su población activa continua consagrada a la economía informal. Aun qué, el Gobierno Bolivariano está conformando Empresas Gran Nacionales y Empresas Mixtas en sociedad con algunos países, complementado con la creación de Empresas de Interés Social con la participación de los trabajadores, las cuales por supuesto, no son suficientes para abastecer la demanda nacional. La exportación de petróleo y minerales en bruto, y la importación de productos para la alimentación diaria de la población, la importación de productos textiles y calzado, es la expresión de una economía harto primitiva, en que las normas del liberalismo capitalista producen raros efectos al aplicarse a estructuras vetustas.

Los grandes comerciantes, así como la gran burguesía que siguen realizando pingües negocios con la importación de productos manufacturados y no se les está poniendo correctivos, o las medidas que se están poniendo en práctica, no causan los efectos deseados. A través de esta política seguimos alimentando y fortaleciendo las empresas transnacionales y protegiendo la especulación de los pulperos venezolanos. Los productos de la cesta básica que a principios de año se adquirían en Bs.F. 500, al día de hoy están en Bs.F. 1000. Para detener esta sangría contra el pueblo, el Estado debe importar directamente (pero que no sea de Colombia) los productos de primera necesidad que consumimos y ser el único intermediario colocándoles PVP a todos estos insumos, y evitar la participación de estos delincuentes “empresarios de maletín” para contrarrestar la conspiración y la inflación galopante que generan amparándose con el cuento del dólar llamado paralelo. Esto no puede ni debe continuar.

El oposicionismo no podrá repetir su jugarreta de abril 2002 una segunda vez. Pero sin dudas explotarán los efectos del experimento hondureño, y las bases gringas en suelo colombiano para provocar un resultado positivo. En una nueva crisis, cuando se movilicen, tratarán de dar la impresión de que sólo están amenazando, aparentarán tramar una nueva jugarreta, y luego caerán sobre la Revolución con toda la fuerza de que disponen. Mientras tanto, los “señores del pacifismo” están acariciando la idea de un acuerdo, cumpliendo su rol fundamental, se arrastran llamando a la “reconciliación incondicional”. Sin embargo, estos “importantes señores” no se mienten tanto a sí mismos como al pueblo. No caben dudas de que pronto la frase “paz y reconciliación” adquirirá la misma amarga connotación irónica, ¿reconciliarnos, pero de qué?, sí de nada se han arrepentido. Atesoramos engaños que nos aplastan más que miles de pesadas verdades. Debemos, analizar el futuro con los ojos bien abiertos.

Admitimos que la Revolución es un camino difícil, pero no hay otro. Notamos además que estos “importantes señores” no dicen una sola palabra sobre el Imperialismo. O bien consideran que el imperialismo, es nuestro amigo y aliado, o concuerdan con nosotros en que el imperialismo representa un gran peligro para Venezuela que aún estamos lejos de haber logrado la independencia total. Estas son las ideas que se nos ocurren después de oír los pronunciamientos de estos “importantes señores” de uno y otro bando. ¿Son erróneas nuestras conclusiones? Escucharemos con agrado sus respuestas. Lo único que pretendemos es que esas respuestas sean más precisas, más concretas, menos evasivas y diplomáticas. Desde ya prevemos que estos “importantes señores” no contestarán ninguna de estas preguntas. ¿Por qué? Porque no pueden decir nada.

¡NO VOLVERAN!



SALUD CAMARADAS.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

PATRIA. SOCIALISMO O MUERTE.

VENCEREMOS.

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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