Convivencialismo- La Paz y La Guerra

Se supone que la humanidad busca un estándar de bienestar común, que tienda al mayor estado de salud, desarrollo y placer de sus individuos, en condiciones de CONVIVENCIA equilibradas, basadas en la mayor cantidad y calidad de libertades individuales, limitadas solo por las restricciones que estas puedan crear a las libertades de "otro".

Fundiendo tantas normas y leyes que se han escrito durante la historia de la humanidad en un solo crisol, retirando las natas flotantes y los extraños que decantan, quedaría como texto único la mejor declaración de libertad que el hombre ha concebido, la cual reza: "Todo ser humano tiene derecho a hacer todo aquello que NO viole el derecho de los demás".

No es tan elemental esta declaración, como podría creerse a primera vista: "Todo ser humano…" es frase que refiere al sujeto de cualquier intención o acción que lo ocupe solo o en coparticipación colectiva; pero la frase "… los demás", implica todo un universo en seres, tiempos y espacios, que tal vez toda la literatura hasta ahora acumulada en La Tierra, no haya terminado de especificar debidamente.

Los Demás; esos a quienes "no puedo violar sus derechos", son seres humanos que viven o vivirán sucesivamente en estrecha relación con otros animales, vegetales y minerales y específicamente dentro de un estado de equilibrio de estos elementos, determinado por condiciones absolutamente naturales, lo cual implica que cualquier entorpecimiento de tales condiciones naturales viola el derecho de los demás.

"Los Demás" no tiene manera de jerarquizar, condicionar, discriminar o excluir de ninguna manera. Los Demás no son los demás de mi barrio o de mi casta o de mi religión; son los demás habitantes del planeta y naves que lo circunden.

Si así hubiera sido desde los orígenes de la humanidad, por supuesto que podríamos haber hecho mucho de lo que en efecto hicimos; pero con mucho más cuidado y muchísimos menos conflictos. Y si alguien dice que no hubiéramos avanzado tanto, con la misma ausencia de argumentos podemos responderle que con seguridad no hubiéramos retrocedido tanto. Si el automóvil, el aeroplano o la computadora son "avances" producto de nuestras aberrantes guerras y permanentes conflictos, bien podríamos pensar que sin ellos, en armonía, en CONVIVENCIA, tal vez ya habríamos llegado a la teletransportación y a la telepatía.

La interrogante que obviamente salta a la vista es, ¿y ahora, qué hacemos?

A infinidad de niveles, desde el universal, el internacional, pasando por lo nacional y así hasta el más intrínseco de la familia, vivimos planteándonos transformaciones pacíficas o violentas, bajo el pretexto de la defensa de derechos, estados de dignidad, grados de libertad y en algunos casos hasta urgentes necesidades para la sobrevivencia; pero todo eso, que seguiremos haciendo por muchísimo tiempo y bajo impredecibles circunstancias futuras, tiene que recobrar un eje direccional objetivo, único y suficientemente importante, para que los avances, ya sean evolutivos, reformistas o revolucionarios, tiendan hacia él.

El conflicto, el avasallamiento, el monopolio, la concentración de poder y otras cosas por el estilo; las cuales han dictado la pauta en las diversas formas por las que ha pasado nuestra civilización, son todas ellas contrarias a la convivencia humana. Creo que es hora de que empecemos a "adorar" un Dios verdadero, una real espiritualidad, una orientación política y social, y una dirección de desarrollo científico y tecnológico que apunte al CONVIVENCIALISMO.

En la medida en que los intereses y actividades del ser humano se distancien del egoísmo y descubran la potencialidad de la convivencia humana; el aumento del bienestar, priorizando a quienes más distante estén de él, sea por salud, por formación o por origen, en esa medida podrá sentirse una verdadera evolución o desarrollo indiscutiblemente humana. En la misma medida surgirá sin duda, la importancia real del eco-sistema y entonces, y solo entonces, empezaremos a vivir en armonía con La Naturaleza.

Feliz Navidad.



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José Claudio Laya Mimó

Profesor Universitario

 joseclaudiolaya@hotmail.com

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